Este miércoles murió Miguel Ángel Russo a los 69 años. Símbolo del deporte por su extensa trayectoria con mas de mil partidos dirigidos, Russo fue el técnico que dio a Boca la sexta Copa Libertadores. El nacido en Lanús enfrentó un cáncer de próstata que enfrentó con un largo tratamiento sin renunciar al fútbol.
Miguelo comenzó su camino como futbolista en Estudiantes de La Plata. Toda su carrera se desarrolló en el club Pincha, en el cual jugó 14 temporadas y superó los 400 partidos. Con Estudiantes, él ganó dos títulos de primera división (Metropolitano 1982 y Nacional 1983) en un mediocampo memorable junto a figuras como Sabella.
Tras retirarse en 1988, Russo debutó como DT en segunda división, precisamente en Lanús, club al que ascendió a primera división, sentando las bases del crecimiento institucional de los granates.
Russo regresó a Estudiantes de La Plata entre 1994 y 1995. En dupla con Eduardo Luján Manera, consiguió, nuevamente como campeón, el ascenso a Primera División.
En 1996, Russo dirigió a Universidad de Chile y llegó a las semifinales de la Copa Libertadores.
Durante estos años comenzó a relación con Rosario Central. En 1997 clasificó al equipo a la Copa Conmebol. Su trayectoria internacional incluyó el Salamanca de España, Monarcas Morelia de México y otros clubes como Millonarios, Alianza Lima, Cerro Porteño y Al-Nassr.
De vuelta en Argentina, Russo dirigió a Colón, Lanús y Los Andes, a quien ascendió en 2000. Sobre fines de 2002, volvió a Rosario Central, lo sacó del descenso y lo clasificó a la Copa Sudamericana 2003 y a la Libertadores 2004. De esta manera, Vélez Sarsfield lo contrató en 2005 y obtuvo el Torneo Clausura de ese año, su primer título en Primera División.
Su máximo logro lo alcanzó con Boca Juniors. En 2007, Russo conquistó la Copa Libertadores junto a un Juan Román Riquelme en estado de gracia. El equipo levantó el título tras vencer a Gremio 5-0 en el global, el más abultado en la historia de la final.
Russo también fue campeón con Vélez Sarsfield (Clausura). Dirigió numerosos clubes argentinos y sudamericanos, incluyendo Los Andes, Colón, Racing, Universidad de Chile y Monarcas de Morelia.
Miguel Ángel Russo trabó un vínculo indestructible con Rosario Central. Él dirigió al Canalla en cinco ciclos, donde se consagró ídolo por una particularidad: nunca perdió un clásico contra Newell’s Old Boys.
En 2013, él devolvió al equipo a Primera División. Diez años después, en su última etapa, él le dio a Central la Copa de la Liga, su primera conquista en la máxima categoría con el club y la última en su carrera.
En 2017, le diagnosticaron cáncer de próstata mientras dirigía Millonarios de Colombia. En medio de su tratamiento, él condujo al equipo a la conquista del Torneo Finalización, un triunfo personal contra la enfermedad.
Sobre ese período, él reveló su inquebrantable pasión. “Estuve cerca de morir haciendo lo que más me gusta: dirigir”, confesó en una ocasión.
Russo también agradeció el apoyo de su entorno. En una entrevista con Juan Pablo Varsky, él declaró: “La que tiene que ver en que yo siga acá hablando es Mónica, mi mujer, toda mi familia y mis amigos… Gracias a Dios, nunca tuve miedo de morir. Siempre pensaba en lo que iba a hacer mañana”.
El Adiós
Russo regresó a Boca por segunda vez en su carrera tras aceptar una propuesta de Riquelme, pero su salud desmejoró. En las últimas semanas, él afrontó internaciones y se ausentó de los partidos, con su asistente Claudio Úbeda asumiendo la tarea diaria.
La última vez que se lo vio en una cancha fue en la Bombonera cuando el Xeneize se enfrentó a Central Córdoba.
Hoy 8 de octubre, Miguel Ángel Russo, el hombre que vivió ligado al fútbol hasta el final, se incorpora al panteón de los grandes del fútbol argentino.
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