Las pequeñas y medianas empresas atraviesan una creciente tensión financiera: en el último año, la cantidad de cheques rechazados en la economía argentina se duplicó, impulsada por la caída de las ventas y el elevado costo del financiamiento.
Hasta mediados de 2024, el porcentaje de cheques rechazados oscilaba entre 0,3 % y 0,5 % (tanto en monto como en cantidad). Pero hacia mayo-julio de 2025, ese índice ya superaba el 1,4 % en cantidad y 1,2 % en monto.
Ese nivel sostenido no se veía desde la crisis de 2018-2019, cuando la recesión y la inflación afectaron fuertemente la cadena de pagos. Los especialistas señalan que, a diferencia de aquella etapa, el deterioro actual es más gradual, aunque preocupante.
¿Por qué se produce este fenómeno?
La caída de la actividad económica redujo los ingresos de muchas firmas, dificultando que cumplan con sus obligaciones.
Las tasas de interés aplicadas a adelantos para empresas alcanzaron niveles superiores al 90 %, encareciendo el financiamiento.
Muchas empresas prefieren preservar liquidez en un contexto de alta incertidumbre, demorando pagos o directamente incumpliéndolos.
Aunque aún no hay un “colapso” de la cadena de pagos, las alertas están activadas: los plazos se alargan, los pagos se postergan y el riesgo contagio afecta a proveedores y clientes.
La dirigencia pyme advierte que las tasas de interés implican un filtro que excluye a muchas empresas del acceso al crédito. Además, señalan que la informalidad crece pues allí se opera “al margen” del sistema financiero, sin depender de cheques o financiamiento bancario.
¿Cuál es el remedio esperado?
Para estimular la actividad, el sector reclama una reducción más pronunciada de las tasas. En esa dirección, a fines de septiembre el Banco Central bajó su tasa de política de 35 % a 25 %. Sin embargo, aunque esa medida fue interpretada como una señal, aún el crédito sigue siendo “carísimo” para muchas empresas.
Algunos datos recientes muestran que:
Los créditos personales y prendarios retrocedieron entre 15 % y 20 % respecto del mes anterior.
Los adelantos a empresas sufrieron una caída: pasaron de más del 70 % a menos del 50 %.
Por último, muchos economistas consideran que la inflación proyectada para el próximo año (menos del 30 %) coloca las tasas reales aún en valores muy elevados (unos 20 puntos por encima de la inflación).








