Una investigación periodística reveló que especialistas chinos en tecnología de drones viajaron en varias ocasiones a Rusia para brindar asistencia técnica a la empresa armamentística IEMZ Kupol, sancionada por Occidente y proveedora del Kremlin en el marco de la invasión a Ucrania.
Según documentos obtenidos por Reuters y testimonios de funcionarios europeos de seguridad, la compañía rusa recibió más de una docena de aeronaves no tripuladas fabricadas en China, destinadas a tareas de ataque unidireccional y vigilancia.
Los registros muestran que Kupol recibió visitas de expertos provenientes de China en al menos seis oportunidades desde el segundo trimestre de 2024. En paralelo, se documentaron entregas de drones de ataque y de reconocimiento producidos por Sichuan AEE, un fabricante chino que habría canalizado las ventas a través de TSK Vektor, una empresa rusa de adquisiciones sometida a sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.
En septiembre pasado, Reuters había informado que Kupol logró desarrollar un nuevo dron, bautizado Garpiya-3, con asistencia de ingenieros chinos. Ahora, la investigación periodística aporta detalles concretos sobre la magnitud de esa colaboración, incluyendo pruebas de vuelo, facturas comerciales y viajes de técnicos que participaron en ensamblajes y capacitaciones en territorio ruso.
Desde el gobierno chino se desvincularon de la acusación. El Ministerio de Asuntos Exteriores sostuvo que Pekín “siempre mantuvo una postura objetiva y justa sobre la crisis en Ucrania” y que no ha suministrado armas letales a ninguna de las partes en conflicto, al tiempo que destacó que mantiene un estricto control sobre las exportaciones de productos de doble uso, como los drones.
En cambio, ni el Kremlin, ni el Ministerio de Defensa ruso ni la propia Kupol respondieron a los pedidos de comentarios de la agencia.
Documentos que vinculan a Kupol con fabricantes chinos
La evidencia revisada por Reuters incluye cartas, facturas y extractos bancarios que confirman el envío de modelos A140 y A900, además de otros drones de la línea AEE (A60, A100 y A200), que fueron probados en el polígono militar de Chebarkul, en la región rusa de Cheliábinsk. Durante esas pruebas, personal chino habría estado presente para capacitar a operarios rusos en el manejo de las aeronaves.
Según la documentación, AEE llegó a facturar a TSK Vektor más de 5 millones de yuanes (alrededor de 700.000 dólares) en el segundo trimestre de 2025 por la venta de varios drones A200 equipados con sistemas antiinterferencias.
Paralelamente, la investigación reveló que otro fabricante chino, Hunan Haotianyi, también tuvo participación en el suministro de drones a Rusia. En este caso, se trató del modelo HW52V, un dron de despegue y aterrizaje vertical que puede ser utilizado para tareas de reconocimiento y ataque. Informes internos de Kupol detallan pruebas de este dron en Rusia, y registros de vuelos muestran que Liu Mingxing, director ejecutivo de la compañía china, viajó junto a ejecutivos de TSK Vektor tras participar en exhibiciones de sus equipos en Siberia.
China, pieza clave en la cadena militar rusa
De acuerdo con Samuel Bendett, investigador del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense en Washington, los componentes y la tecnología de origen chino se han convertido en una parte esencial de la cadena de suministros del complejo militar ruso. “Los componentes chinos tienen un papel enorme en los sistemas militares rusos, especialmente en lo relacionado con drones aéreos”, afirmó.
Las pruebas y los documentos sugieren que Kupol busca ampliar su producción y diversificar sus modelos de drones. Entre ellos, figura un nuevo aparato denominado GA-21, que funcionarios europeos interpretan como una versión del Shahed-107 iraní, utilizable tanto para vigilancia como para ataques.
Las autoridades de seguridad de Estados Unidos y Europa ya habían advertido en reiteradas ocasiones sobre la cooperación de empresas chinas con el sector armamentista ruso. Incluso, se han impuesto sanciones a compañías de Pekín que facilitaron componentes críticos para la fabricación de drones, los cuales desempeñan un rol central en la estrategia militar rusa en Ucrania. Kiev, por su parte, ha denunciado que alrededor de 500 drones kamikaze son empleados cada mes por las fuerzas de Moscú en territorio ucraniano.
Si bien Reuters no pudo verificar de forma independiente el alcance real de la colaboración ni los motivos exactos de los envíos, los hallazgos refuerzan las sospechas de que Rusia depende cada vez más de fabricantes extranjeros —en especial de China e Irán— para sostener su campaña militar.
FUENTE: Infobae.

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