El comerciante misionero Carlos Beigbeder advirtió que la caída del consumo obligó a despedir empleados y a recortar gastos. Señaló que la recesión, los impuestos y la competencia fronteriza agravan la crisis y sostuvo que “la gente no consume porque no le alcanza, no por capricho”.
El comerciante y distribuidor mayorista Carlos Beigbeder describió un panorama crítico para el sector mercantil misionero. Explicó que la baja en la demanda, el encarecimiento en dólares de los productos y la presión impositiva llevaron a que muchos negocios reduzcan personal y achiquen sus estructuras para poder subsistir.
“Estamos complicados como el país. Tenemos una baja en la demanda debido a que a la gente no le alcanza el dinero. Eso repercute directamente en la situación de los comercios”, afirmó.
Qué dejó de consumir la gente
Beigbeder detalló que los consumidores ajustaron su bolsillo en bienes no esenciales. “Ha dejado de gastar en las cosas que son superfluas. Podés vivir sin gaseosa de primera marca, sin salir al restaurante, sin ir al cine, sin comprar zapatos o pantalones todos los meses como antes. Hay reajustes y recortes”, explicó.
La situación se agrava por la competencia del comercio fronterizo. “Paraguay hoy colabora en contra. La gente también va a hacer las compras allá. Tienen un nivel de impuestos mucho más bajos que los nuestros y por eso suceden estas cosas. Antes iban a buscar electrónica, ahora también productos de supermercado”, señaló.
Aunque cuestionó la calidad de lo que se ofrece en el vecino país, admitió que “para mucha gente que hoy le aprieta el bolsillo es una salida para estirar el sueldo. En Argentina estamos caros en dólares, y hay cosas que hoy están más baratas afuera que acá adentro”.
Despidos y recortes en el sector
El empresario contó que la crisis también golpea en el frente laboral: “Nosotros personalmente tuvimos que reducir el plantel en más de 25 personas, porque no estaba funcionando el negocio como necesitábamos. No hubo negocio que en esta situación no haya achicado su estructura”.
Para sostener la actividad, implementaron medidas de ajuste en todos los niveles: “Achicar la estructura no solamente es reducir el plantel de colaboradores, sino también achicar hasta el café que se toma a la mañana. Hemos puesto paneles solares en el techo de las oficinas para bajar el costo de la luz. Son ejemplos de cómo todos buscan recortar”.
Con más de 200 empleados en total, Beigbeder argumentó que los despidos fueron necesarios: “Si yo no achico la empresa, voy a terminar cerrando y van a quedar los 200 en la calle. Tengo que reajustar la economía interna así como uno hace en su casa cuando no alcanza la plata”.
Inflación, recesión y pérdida de poder adquisitivo
El comerciante cuestionó la visión del Gobierno nacional sobre la caída del consumo. «La luz aumentó 300%, el agua y el combustible suben varias veces por mes. Eso achicó el salario de la gente”, sostuvo.
Reconoció que bajar la inflación es un paso indispensable, pero advirtió que la recesión ya se siente con fuerza: “El Gobierno desactivó una bomba gigantesca que había dejado la administración anterior, pero con recesión. Estamos en un momento donde no hay ventas. Es ridículo pensar que la gente no consume por capricho. Lo hace por necesidad porque no le alcanza”.
Perspectivas
Beigbeder consideró que los programas provinciales como “Ahora Misiones” ofrecen cierto alivio, pero no resuelven el problema de fondo: “Buenísimo que estén y siempre son bienvenidos, pero no terminan de impactar en el bolsillo como necesitaríamos”.
Sobre el futuro inmediato, fue pesimista: “Yo creo que se va a mantener como estamos. No hay indicios de que vaya a haber un repunte. Si el dólar sube, para los salarios es perjudicial porque los precios aumentan y los sueldos no se ajustan al mismo ritmo. Por más que tengamos poquita inflación, perdemos igual capacidad de compra”.







