Tres Miradas | “El espacio diseñado, además de bello, tiene que ser funcional”, aseguró la arquitecta María Inés Spachuk

La arquitecta María Inés Spachuk repasó en Tres Miradas su vocación, el camino en la docencia y el desarrollo del estudio Meyer-Spachuk en Misiones. Habló sobre la importancia de escuchar activamente a los clientes, la funcionalidad de los espacios y la proyección de llevar su trabajo al ámbito internacional.

María Inés Spachuk se define como una persona observadora, alguien que aprendió con los años a detenerse en los detalles para entender mejor las necesidades de la gente.

“Soy una persona que siempre busca detenerse a mirar las cosas pequeñas y de eso crear. Me gusta mucho observar las actividades que realiza la gente, el comportamiento, y en base a eso identificar las necesidades, porque a eso me dedico también, a través del diseño, satisfacer esas necesidades. Con el tiempo me estoy volviendo más observadora, tratando de ser menos habladora y escuchar un poco más”, afirmó.

La vocación no fue inmediata. Contó que en su adolescencia soñaba con estudiar medicina, pero un profesor de arte cambió su destino: “Siempre quise ser médica, nada que ver, porque tengo un papá que es veterinario. En la secundaria tuve un profesor de arte y comunicación que nos hacía replicar columnas dóricas y jónicas. Al ver mis dibujos me dijo si nunca había pensado en ser arquitecta. Fue la primera vez que alguien me lo planteó”.

Y completó: “A partir de ahí empecé a investigar y descubrí que tenía habilidades ocultas, incluso heredadas de mi abuelo que siempre quiso ser arquitecto y no pudo. Él me regaló un libro con una dedicatoria a su nieta, la futura arquitecta, y ese libro todavía lo conservo”.

Con el tiempo, esa intuición se transformó en decisión. Estudió en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) en Resistencia y luego regresó a Misiones, donde junto a su marido Michael fundó el estudio Meyer-Spachuk.

“A mucha gente le sorprende que trabajemos juntos, pero logramos empastar bastante bien. Obviamente tenemos nuestros roces, pero aprendimos a complementarnos. Nuestro lema de ‘más simple, más seguro y más sostenible’ fue surgiendo con los años. No queríamos que nuestras soluciones fueran estéticamente bellas pero complejas o costosas, sino simples, seguras y que perduren en el tiempo”.

Espacios funcionales

En ese sentido, la arquitecta enfatizó que la funcionalidad es un principio irrenunciable. “El espacio diseñado, aparte de bello, tiene que ser funcional. Porque si es bello y no se usa, no cumple su fin. Lo más gratificante es ver que la obra responde a la necesidad de la persona y que el espacio se usa de la manera pensada”.

Su mirada también se nutre de la docencia en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones. Allí enseña en primer año de Arquitectura, Urbanismo y Territorio.

“La carrera tiene un plus porque los alumnos desde primer año vivencian lo que es el trabajo de un arquitecto. En los talleres ya comienzan a diseñar viviendas o jardines de infantes. Quizás no sean muy conscientes, pero esa experiencia los aproxima bastante a la vida laboral. Nuestro mayor desafío como docentes es que aprendan a interpretar las necesidades reales de las personas, porque una cosa es un usuario imaginario y otra las necesidades concretas de un cliente”.

Otra de las herramientas que para la estudiosa es esencial en su área de trabajo es la escucha activa. “Cuando nos preguntan cómo hacemos nosotros, uno de los pilares fundamentales es la escucha activa. Trabajamos mucho en eso, porque la necesidad la marca la persona. La obra es para la persona. Entonces, independientemente de que el diseño sea más o menos lindo, lo importante es que sea funcional. Para lograrlo, implementamos un sistema de preguntas, presentamos imágenes y paletas de colores, porque muchas veces la gente no sabe expresar lo que quiere. El ejercicio conjunto ayuda a identificar necesidades reales y evita frustraciones”.

Consultada sobre si planean proyección internacional, Spachuk confesó que “nos encantaría, porque es una profesión que permite estar acá y diseñar para cualquier parte del mundo. Ahora estamos muy abocados a consolidarnos en Misiones, pero siempre dejamos las puertas abiertas para nuevas oportunidades”.

Hoy el estudio desarrolla proyectos en diferentes localidades de la provincia, desde viviendas hasta edificios, e incluso obras en la frontera con Brasil. “Cada proyecto te atraviesa, porque ninguno es igual al otro. Pero los primeros me marcaron más, porque eran los más difíciles y desafiantes. Con el tiempo uno gana seguridad, pero el aprendizaje es constante”.

Por último, dejó un mensaje a aquellos interesados en incursionar en el mundo de la arquitectura. “Los desafíos son muchos, porque la carrera es amplia. Podés dedicarte a interiores, a la obra, a imágenes hiperrealistas o a diferentes tipos de construcción. Lo importante es que siempre habrá desafíos y cada rama se complementa. Lo esencial es seguir aprendiendo y entender que la arquitectura responde a las personas que habitan los espacios”, cerró.

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