Qué se juega el Gobierno en Buenos Aires: el resultado que definirá el rumbo económico, el liderazgo de Milei y las tensiones internas de La Libertad Avanza

El resultado de las legislativas en la provincia de Buenos Aires marcará el pulso del oficialismo. Una derrota amplia podría acelerar la crisis interna de La Libertad Avanza, modificar el esquema de poder y poner en riesgo la estabilidad económica.

El Gobierno enfrenta una instancia decisiva en la provincia de Buenos Aires. Lo que, en un país “normal”, sería apenas una elección de legisladores y concejales, en la Argentina adquiere un carácter definitorio: el resultado condicionará el rumbo del oficialismo, la conducción interna y hasta la viabilidad de su programa económico.

En la Casa Rosada reconocen que una derrota por amplio margen podría precipitar cambios que, hasta ahora, se proyectaban recién para después de octubre. El temor a un “lunes negro” sobrevuela los despachos oficiales, con la economía atada a la expectativa de los comicios.

El contexto histórico es paradójico. El peronismo no gana una elección legislativa de medio término en territorio bonaerense desde 2005, cuando Cristina Kirchner derrotó a Chiche Duhalde. Dos décadas después, el PJ –ahora rebautizado como Fuerza Patria– se aferra a la chance de quebrar esa racha y recuperar centralidad en su bastión.

Del lado oficialista, La Libertad Avanza montó su campaña en torno al lema “Kirchnerismo Nunca Más”. Pero el escenario más insólito para Milei sería que las urnas terminaran prolongando la vida de su enemigo político. “Si perdemos, nos sirve de nafta para octubre”, repiten en el equipo de campaña. La premisa, sin embargo, es discutible: no es lo mismo caer que vencer, y una diferencia de más de cinco puntos en contra podría sacudir los cimientos del gobierno libertario.

El oficialismo llega golpeado por múltiples frentes: internas expuestas, un escándalo de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad, la economía en baja y una cosecha electoral que muestra desgaste. En lo que va del calendario, LLA solo ganó en dos de nueve elecciones provinciales, con resultados cada vez más magros desde mayo en adelante.

La batalla bonaerense tiene, además, un peso simbólico y práctico: concentra el 40% del padrón nacional y es el histórico reducto del peronismo. Allí se juega el poder de la mesa chica libertaria: Karina Milei, Lule Menem y Sebastián Pareja, señalados por las denuncias de coimas en la compra de medicamentos. Ese escándalo impactó en la militancia: recorridas suspendidas y actos empañados por acusaciones a viva voz.

Una derrota fuerte podría precipitar cambios internos y desatar la pelea latente entre Karina Milei y Santiago Caputo, hasta ahora contenida en espera de octubre. Lo llamativo es la ausencia del propio Presidente en la resolución de esas tensiones. Javier Milei parece prescindente en un área que le es indelegable: la conducción política.

Mientras tanto, las “Fuerzas del Cielo” quedaron relegadas en la defensa de los acusados y solo reaparecieron para impulsar tendencias digitales, como el hashtag #YoVotoLLA. El caso de Daniel Parisini, alias “El Gordo Dan”, mostró la fragilidad del esquema: un tuit agresivo contra un aliado derivó en pedidos de disculpas, desmentidas y enredos que evidencian un oficialismo enredado en sus propios conflictos.

En este clima, algunos libertarios incluso deslizan que una derrota podría resultar útil, al menos para sacudir la modorra interna y forzar una reestructuración. Lo que está claro es que cualquier resultado estrecho no resolverá la crisis, apenas la postergará.

La economía suma más incertidumbre: el Tesoro debió vender en una semana más de 500 millones de dólares para calmar el mercado, mientras el riesgo país superó los 900 puntos. La sombra de un lunes negro amenaza al oficialismo si el resultado es adverso. En el círculo rojo crece la desconfianza hacia Milei, que recuerda la fragilidad que enfrentó Mauricio Macri tras las legislativas de 2017.

A la presión política se suma la hostilidad del Congreso. Sin alianzas sólidas y con minoría en ambas cámaras, el Gobierno ve avanzar proyectos opositores que tensan el equilibrio fiscal. La Libertad Avanza, que arrancó su gestión con aura de fuerza arrolladora, exhibe hoy las limitaciones de gobernar con debilidad estructural.

Los próximos 50 días hasta las elecciones serán un camino turbulento, con causas judiciales abiertas, internas sin conducción clara y un clima social enrarecido. Más que una elección de medio término, la provincia de Buenos Aires se convirtió en un referéndum sobre el rumbo del Gobierno y el liderazgo de Javier Milei.

Fuente: Infobae.

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