En las últimas horas fueron hallados sin vida los cuerpos de dos hermanos, de 2 y 6 años, en el arroyo Don Esteban, en el departamento de Río Negro, limítrofe con Soriano en Uruguay, luego de haber sido secuestrados por su padre el pasado miércoles.
Las autoridades también encontraron el cuerpo sin vida del progenitor, Andrés Morosini Rechoppa, de 28 años, quien era requerido por la Justicia por un episodio de violencia doméstica y el incumplimiento de medidas cautelares, luego de haber retirado a los niños abruptamente de su hogar.
La respuesta oficial fue inmediata: el Ministerio del Interior encabezó un operativo que incluyó al Comando de la Policía Nacional en Río Negro, respaldado por las jefaturas policiales de tres departamentos, además de todas las direcciones técnicas como Aviación Policial, Investigaciones, Hechos Complejos y Policía Caminera. También participaron activamente la Guardia Republicana con su plantel canino, Bomberos, Prefectura y el Ejército.
La madre, en medio de la desesperación, recurrió a las redes sociales para difundir un video urgente, en el que solicitaba colaboración ciudadana para localizar a sus dos hijos: “Estoy desesperada”, expresó, evidenciando el temor y angustia que vivía mientras avanzaban las horas de incertidumbre. La respuesta de la comunidad fue rápida, con mensajes de apoyo y llamadas a la colaboración en las redes y medios locales.
El hallazgo del auto utilizado por Morosini, sumergido en las aguas del arroyo Don Esteban, fue clave para esclarecer el desenlace trágico. Según fuentes oficiales, se ubicó el vehículo junto a los cuerpos de los niños y del padre, lo que permite sostener que pudo haberse tratado de un episodio deliberado de violencia extrema y búsqueda desesperada, aunque aún se desconocen con precisión las motivaciones.
El gobierno uruguayo, consternado, expresó públicamente su dolor e instó a una profunda reflexión sobre las falencias institucionales y sociales en materia de protección a la infancia. El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, afirmó que «falló el Estado, pero también falló la sociedad entera», destacando la necesidad de convertir el dolor en acciones concretas para proteger a las mujeres, niñas y niños. En ese mismo sentido, la vicecanciller Valeria Csukasi y la vicepresidenta Carolina Cosse subrayaron el deber colectivo de enfrentar estas realidades y fortalecer las instituciones para evitar tragedias similares.








