El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, actualmente en prisión domiciliaria mientras enfrenta un juicio por presunto golpismo, abandonó este sábado su residencia en Brasilia para realizarse una serie de exámenes médicos en un hospital privado de la capital. La salida fue autorizada por el juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, encargado de instruir la causa en su contra.
Bolsonaro, de 70 años, llegó alrededor de las 9:00 hora local (12:00 GMT) al centro médico DF Star, donde fue recibido por un pequeño grupo de seguidores que portaban banderas y mensajes de apoyo. El ex mandatario se limitó a saludarlos y aclaró que, por disposición judicial, no podía dar declaraciones. La autorización contempla que permanezca en el hospital hasta ocho horas para someterse a nueve procedimientos, entre ellos endoscopia, ecografía, tomografía y análisis de sangre y orina.
Según su equipo médico, los estudios fueron solicitados tras el agravamiento de crisis recurrentes de hipo y dificultades respiratorias, síntomas asociados a una esofagitis derivada de la prolongada cirugía abdominal a la que fue sometido en abril. “Estuve con él el miércoles, cuando tenía mucho hipo y hasta problemas para hablar. Desde que está en prisión domiciliaria, esas crisis se han vuelto más frecuentes, lo que motivó la solicitud de los exámenes”, explicó su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro.
El líder ultraderechista cumple arresto domiciliario desde el 4 de agosto, tras violar medidas cautelares dictadas en el marco del proceso en el que la Fiscalía lo acusa de encabezar un intento de golpe de Estado contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Su salida temporal se produjo un día después de que la Corte Suprema anunciara que el 2 de septiembre comenzará la fase final del juicio, en la que también serán procesados otros siete acusados considerados parte del “núcleo central” de la trama golpista.
Las imputaciones incluyen delitos como golpe de Estado, intento de abolición del Estado democrático de derecho, asociación armada para delinquir, daño calificado y deterioro del patrimonio público. De ser hallados culpables, Bolsonaro y los demás procesados podrían enfrentar penas de entre 12 y 40 años de prisión.
De acuerdo con la Fiscalía, el complot se gestó tras la derrota electoral de Bolsonaro en octubre de 2022 frente a Lula, cuando se habrían discutido planes para desconocer el resultado alegando fraude y declarar el estado de sitio. Tras el fracaso de estas iniciativas, los acusados habrían instigado el asalto del 8 de enero de 2023 en Brasilia, cuando miles de simpatizantes bolsonaristas irrumpieron en las sedes del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial para exigir la intervención militar y la destitución del nuevo gobierno.
Mientras avanza el proceso judicial, Bolsonaro permanece vigilado en su domicilio bajo estrictas condiciones impuestas por la Corte Suprema, a la espera de un veredicto que podría definir su futuro político y judicial.
FUENTE: Infobae.








