En Misiones crece la demanda y cada vez son mas las mujeres que optan por rejuvenecimiento, reconstrucción vaginal y labioplastia

El ginecólogo José Almirón, con más de tres décadas de trayectoria, explicó cómo evolucionaron las intervenciones reconstructivas y estéticas en la salud íntima femenina. Desde cirugías por partos traumáticos hasta el uso de láser para mejorar la lubricación y la calidad de vida.

En los últimos años, las cirugías íntimas y los tratamientos estéticos aplicados a la salud ginecológica dejaron de ser un tema tabú y comenzaron a ganar espacio en la consulta médica. El doctor José Almirón, especialista en ginecología desde hace más de 30 años y con formación en obstetricia y medicina estética, explicó cómo evolucionaron estas prácticas en Misiones y qué nuevas tecnologías están marcando tendencia.

“Mi especialidad de base es la ginecología, hace más de 30 años. También soy obstetra, pero ya no ejerzo esa especialidad. Desde hace un tiempo estoy haciendo medicina estética, es un posgrado de la Universidad del Nordeste”, señaló.

Dentro de este campo, uno de los procedimientos más conocidos es la medicina reconstructiva vaginal o vaginoplastia, que —según detalló— tiene décadas de desarrollo, aunque antes se realizaba exclusivamente en quirófano. “Estos tratamientos quirúrgicos,la mayoría son realizados en quirófano. Y ahora, con el advenimiento de la medicina estética, algunos se practican en consultorio, sin internación y con un mínimo tiempo de recuperación para volver a la actividad social o deportiva”, explicó.

Reconstrucción por partos traumáticos

La vaginoplastia suele aplicarse tras partos complicados, con bebés de alto peso o episiotomías que dejaron cicatrices problemáticas. “Lo que generalmente se realiza es tratar de sacar el proceso cicatrizal que altera la vida normal de la paciente y recomponer los tejidos de la forma más natural posible. El material que se utiliza es reabsorbible, no requiere retirar los puntos”, indicó.

Intervenciones estéticas y funcionales

Más allá de las cirugías reconstructivas, hay un segmento creciente de pacientes que acude por motivos estéticos o por incomodidad física. En estos casos, el tratamiento más solicitado es la labioplastia. “Son pacientes que tienen discomfort en cuanto a la anatomía de los labios menores, algunos de los labios mayores y de la vulva. Incluso realizamos lipoaspiraciones en la zona pubiana o monte de Venus, para pacientes que están disconformes con esa parte del cuerpo”, comentó.

En consultorio, la labioplastia se realiza con anestesia local, remodelando los labios menores para lograr una forma más plana. “Generalmente, las pacientes notan la incomodidad en verano, cuando usan ropa interior o bikini”, agregó.

Diferentes zonas, diferentes procedimientos

Almirón aclaró que no se trata de un único tipo de cirugía. “Unos tratamientos trabajan sobre la vagina, otros sobre el monte de Venus, otros sobre los labios menores, otros corrigen la episiotomía y otros trabajan sobre el piso pelviano, como en el prolapso genital”, señaló.

En cuanto a la demanda en Misiones, explicó que la mayoría de las pacientes consulta por problemas anatómicos, mientras que un porcentaje menor lo hace por estética pura. “Más de la mitad acuden a repararse inconvenientes relacionados con la anatomía; menos porcentaje lo hace por cuestiones estéticas”, dijo.

El láser como innovación: rejuvenecimiento vaginal

Uno de los avances recientes es el uso de láser para el rejuvenecimiento vaginal, tecnología que Almirón incorporó en 2024. “Es un láser Newton americano que se coloca en forma tubular dentro de la vagina. Emite luz láser y luz LED, lo que provoca la liberación de colágeno y ácido hialurónico a nivel de la mucosa vaginal”, explicó.

Este procedimiento está destinado tanto a mujeres en la perimenopausia como a pacientes jóvenes con problemas de lubricación. “La aceptación es muy buena. Incluso voy al interior con el equipo portátil y realizo los tratamientos en consultorio”, afirmó. Desde que comenzó a aplicarlo, ya efectuó más de 15 intervenciones.

El protocolo consiste en sesiones mensuales durante tres meses, seguidas de una pausa de seis a ocho meses, complementadas con tratamientos hormonales, geles y óvulos locales.

Salud y bienestar

El especialista remarcó que el objetivo no es solamente estético. “Por eso decimos que la estética es salud. El paciente se da cuenta de los cambios y eso le mejora su forma de vida, su bienestar. Imaginá que mejora la relación sexual en una pareja que venía deteriorada. Esto es salud y bienestar anatómico, hormonal y social”, afirmó.

En cuanto a los costos, señaló que, si bien en Europa las sesiones se cobran en euros, en Misiones los valores son mucho más accesibles. “Costo-beneficio, es muy favorable para la paciente”, sostuvo.

Para Almirón, la combinación entre avances tecnológicos y un enfoque integral en la salud femenina está cambiando la forma en que muchas mujeres abordan el cuidado de su intimidad. “La aceptación de la mujer misionera es muy alta y eso demuestra que cada vez hay menos prejuicios a la hora de hablar de estos temas”, concluyó.

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