Entre emociones, recuerdos familiares y sueños cumplidos, jóvenes de distintos puntos de la provincia compartieron sus sentimientos tras recibir el diploma que los acredita como Agentes de la Diplomatura en Seguridad de la UFSPM. Muchos de ellos atravesaron años de preparación y superaron obstáculos personales para llegar a este momento.
El egreso de la sexta promoción de la Universidad de las Fuerzas de Seguridad de Misiones no solo marcó un nuevo capítulo para la institución policial, sino también el cierre de una etapa cargada de sacrificios, esperanzas y emociones profundas para los 358 nuevos agentes.
Entre ellos se encuentra Mirta Fernández, oriunda de San Pedro, quien emocionada contó que su vocación nació a los 17 años: “En principio no pude ingresar, pero seguí estudiando. Hice la carrera de criminalística y luego decidí formarme en la escuela de policía. Hoy, si Dios quiere, puedo ejercer ambas profesiones”. Acompañada por su padre y su hermana, expresó que su paso por la institución fue transformador: “La escuela trabaja lo sentimental, lo físico y el conocimiento. Le tomé mucho cariño a la institución, a la formación y a todos los directivos”.
Desde Posadas, Mauro Sebastián Trinidad, también egresado, destacó el papel inspirador de su hermana, oficial de policía, como motor para alcanzar su meta. “Ella siempre me motivó. Este era mi objetivo y estoy muy orgulloso de haberlo logrado”, dijo. Y añadió: “Ahora quiero seguir creciendo como profesional, buscar maneras de seguir estudiando. Esto recién empieza”.
Otra historia que tocó el corazón de todos los presentes fue la de Gimena Jaquelín Ozuna, de Leandro N. Alem. “Vengo de una familia de policías. Mi papá lo era y siempre me inspiró. Lamentablemente falleció cuando yo ingresé a la escuela. Hoy estoy acá con mi mamá, mi abuela y mi hermano. Cumplí el objetivo que teníamos juntos, y ahora no pienso bajar los brazos”, dijo con emoción.
Desde Oberá, Mariano Martín relató su lucha personal para ingresar a la escuela de policía. “Lo intenté durante tres años. Fue mi sueño desde chico. Hoy cumplo una meta personal y se la dedico a mi familia, a quienes están y a quienes no pudieron venir”. Con la mirada puesta en el futuro, expresó su deseo de continuar formándose: “Por ahora quiero disfrutar esto, pero más adelante me gustaría seguir con otra carrera”.
Estas historias, como tantas otras, reflejan el compromiso con el servicio público, la fuerza de la vocación y el valor de la constancia. Para muchos, el egreso no fue solo el final de una etapa académica, sino la conquista de un sueño que les llevó años de esfuerzo y dedicación. Ahora, con el uniforme puesto y el corazón lleno de esperanza, comienzan su recorrido como agentes de la Policía de Misiones, con la firme convicción de cuidar y servir a la comunidad.




















