El salto del dólar activó revisiones en las listas de precios de alimentos, pero la mayoría de las empresas aún no definió aumentos generalizados. Las subas, por ahora, se concentran en aceites, harinas y productos de limpieza. La baja del consumo modera el traslado a góndola.
● Aumentos moderados de entre 2% y 8% según rubro
● Impacto dispar: harina, aceites y limpieza, los más afectados
● La incertidumbre cambiaria frena definiciones generales
Pese a la devaluación de la semana pasada, las empresas del rubro alimenticio adoptan distintas estrategias: algunas ya aplicaron aumentos de hasta el 8%, mientras otras esperan la evolución del dólar para actualizar precios. El bajo consumo actúa como freno.
Luego de que el dólar registrara un fuerte salto la semana pasada —pasando de $1.290 a $1.375 en pocas jornadas—, la industria de alimentos comenzó a delinear cómo impactará esta suba en las listas de precios. El ajuste, sin embargo, no fue inmediato ni generalizado. En parte, por la incertidumbre cambiaria y, en parte, por la presión del Gobierno para contener aumentos ante una demanda en retracción.
Algunas empresas, como las aceiteras, ya enviaron listas actualizadas con incrementos de entre 5% y 7%, alcanzando todos los canales de comercialización. En el caso de los farináceos, el precio del trigo —que representa el 80% del costo de la harina y cotiza en dólares— subió un 17% en julio, lo que obliga a trasladar parte de ese incremento. “No hay manera, por más que uno lo quiera postergar, de no trasladar a precio un ajuste del 17% en la cotización de la materia prima”, señaló Diego Cifarelli, titular de la Federación de la Industria Molinera.
Desde la COPAL, en cambio, descartaron un aumento generalizado y aseguraron que cada firma analiza sus costos de forma individual: “La transmisión a precios no es automática, no es proporcional ni lineal”. También remarcaron que, en lo que va del año, los precios de salida de fábrica del sector alimenticio se ubicaron por debajo del índice general de inflación.
En el canal mayorista, la dinámica es heterogénea. Según Armando Farina, vicepresidente de CADAM, esta semana será clave: “Empiezan las etapas de negociación. En algunos rubros, como limpieza y perfumería, las subas llegaron hasta el 7%, aunque en alimentos como galletitas y harinas el traslado fue de apenas 2% a 4%”. La presión, explicó, está contenida por la alta competencia entre marcas y categorías, sumado a que la mayoría de los productos son de origen nacional.
En paralelo, la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) informó que no hubo un aluvión de listas con aumentos y llamó a la calma. “Están creando una sensación de alarma que todavía no existe. Puede ocurrir si el dólar sigue subiendo, pero por ahora el mercado está tranquilo”, señalaron desde la entidad.
Otro dato que refuerza la cautela empresarial es la presión oficial. En abril, tras una fuerte devaluación, empresas como Molinos Río de la Plata y Unilever enfrentaron críticas públicas del ministro Luis Caputo por aplicar aumentos de entre 7% y 12%. Algunas debieron retroceder. Esta vez, el margen de suba fue mucho más acotado, en torno al 5%, y las compañías prefieren esperar para ver si la volatilidad cambiaria persiste.
La presión inflacionaria también llega desde los contratos con cláusulas de actualización por tipo de cambio. En una empresa láctea revelaron que la leche —al tener un precio de exportación— está dolarizada, y muchos insumos importados o locales con salida externa también están atados al dólar. “Hay una presión constante, pero seguimos la pauta del Ministerio de Economía: el que aumenta, pierde”, explicaron.
La situación del consumo es otro factor decisivo. “El ingreso del consumidor está muy golpeado y si se comete un error con el precio, caen las ventas”, advirtieron desde el sector. Si bien en el primer semestre las ventas crecieron 3%, en julio comenzaron a caer, lo que vuelve más complejas las decisiones para el resto del año.
Las próximas semanas serán determinantes. Las empresas monitorean el comportamiento del tipo de cambio, los precios de combustibles y servicios logísticos. En función de eso, podrían aplicar nuevas listas intermedias o sostener los valores actuales. Por ahora, la cautela manda.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024








