La reciente escalada del dólar comenzará a reflejarse en los precios, aunque de forma moderada, según adelantó el empresario posadeño Carlos Beigbeder. A su vez, remarcó que la caída del consumo en el país está conteniendo aumentos más fuertes y advirtió además sobre la creciente dependencia de insumos importados en productos básicos.
Carlos Beigbeder – Radio República
El empresario posadeño del sector alimenticio Carlos Beigbeder advirtió que el reciente aumento del dólar se trasladará a los precios, aunque no en su totalidad. Aseguró que el sector aplicará un incremento del 5%, una cifra que atribuyó a un “reajuste de inflación” más que a la devaluación de la moneda, a la vez que señaló que la falta de ventas por la contracción en el consumo en todo el país está conteniendo una suba mayor.
Beigbeder señaló, respecto a la suba del dólar, que “cuando suceden estas cosas, siempre las fábricas se asustan un poco y tienden a la movilización de precios, pero por suerte solo 5% de todo lo que se movió”.
Según el empresario, la situación económica actual, marcada por la «falta de venta» y «mucho negocio que la está pasando muy mal», está frenando un ajuste de precios más drástico. De hecho, considera que si el contexto económico nacional fuera más pujante, los aumentos serían mucho mayores.
“Esto está, de alguna manera, ralentizado por la falta de venta”, afirmó. “Si el escenario hubiera sido otro, capaz que se movía el dólar y se movían los precios también, pero como hay mucha falta de venta, hay mucho negocio que la está pasando muy mal, ninguna industria se anima a retocar en la misma proporción que se hubiera dado el dólar o la inflación”.
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En la misma línea, se refirió también a la falta de actualización salarial como uno de los factores que contiene los aumentos. “Si tuviéramos actualización de sueldos o de ingresos, sería más fácil poder aumentar los precios”, sostuvo. Y añadió, con una mirada crítica pero pragmática: “Si tuviéramos más plata, sería más caro. Es una manera de mirarlo”.
Además, destacó que muchas empresas están aprovechando este momento para corregir precios que venían atrasados. “Los muchachos aprovecharon para trasladar ahora lo que no pudieron antes”, afirmó. Y señaló que, en los primeros seis meses del año, “hubo muy poquitos aumentos con respecto a la inflación”, por lo que la suba actual también responde a ese desfasaje acumulado.
Lo importado y el impacto directo en la producción
Por otra parte, Beigbeder detalló que el impacto del dólar en los precios depende del grado de nacionalidad del producto. Un artículo puramente importado, subirá de precio en la misma proporción que el dólar. Sin embargo, en productos con componentes tanto importados como nacionales, la incidencia es menor.
“Un auto netamente importado, que viene de Brasil, Paraguay, Estados Unidos o Europa, te pega 100%. Pero si el motor es argentino y los vidrios vienen de afuera, te influye un pequeño porcentaje”, ejemplificó.
En ese mismo sentido, citó otro caso, el de las botellas de vino. “El corcho es importado, viene de Portugal. No hay otro lugar en el mundo que se haga, a no ser que sea el corcho ese de silicona, pero no se usa mucho en la Argentina”, puntualizó, y añadió que este componente puede representar entre un 1% y un 5% del precio total de la botella.
Productos de otros países en la canasta básica
El empresario también subrayó otro dato destacado sobre la industria alimenticia en Argentina: una gran cantidad de productos de la canasta básica, incluyendo las latas de choclo, arvejas, atún y caballa, y hasta el puré de tomate, son importados.
“La gran, gran mayoría de las latas vienen de afuera. Hasta el tomate. El tomate que uno consume en tetrabric viene de China y viene como si fuera un dado de tomate grande, de 20 o 40 kilos, dependiendo la fábrica. Ingresa a la Argentina como si fuera un extracto de tomate duro, se mezcla con agua y ahí tenés el puré de tomate”, explicó.
Beigbeder lamentó esta situación, destacando el potencial de la producción local. “La semana pasada estaban tirando en camiones el tomate en Corrientes porque no tenían a quién vendérselo; una locura”, expresó.

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