Menos empleo registrado en Argentina, más autónomos y monotributistas y menos trabajo doméstico

 La radiografía del empleo registrado en Argentina muestra un panorama complicado, con una caída significativa en el trabajo doméstico y en el sector público, mientras que los autónomos y monotributistas aumentan. La falta de generación de empleo formal se vincula a la crisis económica, afectando principalmente a los trabajadores informales y de bajos ingresos.

La situación del empleo en Argentina enfrenta una etapa crítica influenciada por el estancamiento económico y la falta de generación de empleo formal. Según las estadísticas más recientes de la Secretaría de Trabajo, el trabajo en casas particulares experimentó la caída más significativa, con una reducción del 4%, pasando de 460.013 a 440.645 empleos, lo que representa una pérdida de 19.368 puestos.

Estos números reflejan una realidad que no ha cambiado en una década. La pérdida de empleos no es un fenómeno aislado, sino que surge de una combinación de factores. La inflación previa al gobierno actual y la posterior contracción económica intensificaron los problemas en el mercado laboral, especialmente tras la pandemia. Los datos utilizados para esta radiografía se basan en los registros administrativos de la seguridad social, específicamente del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que abarca a una amplia variedad de trabajadores, desde el sector privado hasta funcionarios públicos.

En enero de 2024, al inicio del gobierno de Javier Milei, había 10.226.538 personas con empleo asalariado registrado. Esta cifra incluía empleados del sector privado, público y trabajo en casas particulares. A estos se sumaban 3.098.431 trabajadores independientes, entre monotributistas y autónomos, alcanzando un total de 13.324.969 trabajadores registrados. Sin embargo, para abril de 2025, este número disminuyó a 12.876.864, una caída de 448.105 empleos.

Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior Siglo XXI, describió la situación laboral como “un tiempo angustiante de telegramas de despido”. Según Ponce, la reducción del consumo familiar y el poder adquisitivo, junto con la menor contratación de servicios informales, afectan directamente al empleo. Sostuvo que «la recesión es una de las herramientas utilizadas para la lucha contra la inflación» y que la caída en el empleo doméstico indica un aumento de la desigualdad social. El sector privado no fue inmune a las caídas.

Los asalariados registrados cayeron casi un 1% entre abril de 2024 y enero de 2025, con una pérdida de 58.915 empleos. La crisis en la construcción fue uno de los factores detrás de estas cifras negativas. Aunque hubo una leve recuperación desde agosto del año pasado, el incremento más significativo fue apenas del 0,2% en abril de 2025. El sector público también reflejó una disminución, con una caída cercana al 1% durante los primeros 16 meses del gobierno de Milei. En este período, el empleo público pasó de 3.442.125 a 3.410.935, con 31.190 puestos menos.

Las repercusiones de las medidas de despido y la reforma laboral generaron fuertes discrepancias entre el gobierno, los trabajadores y los sindicatos. Por otro lado, los trabajadores autónomos y monotributistas mostraron un aumento. Los autónomos crecieron de 385.792 a 400.485, un 4% más, mientras que los monotributistas pasaron de 2.064.337 a 2.126.366, un incremento del 3%.

Sin embargo, el monotributo social experimentó un descenso dramático del 64%, después de un reempadronamiento que dio de baja al 10% de los inscriptos, afectando a 415 mil personas. Ponce explicó que «para que el sector privado absorba esa mano de obra se requiere mayor inversión», subrayando la necesidad de crecimiento económico y apoyo a las Pymes. Destacó la importancia de la capacitación para que los trabajadores informales puedan acceder a empleos de calidad.

A nivel regional, el empleo privado mostró disparidades. Solo en ocho de las 24 provincias se registraron aumentos, mientras que en 16 se observaron caídas, siendo Santa Cruz y La Rioja las más afectadas. Esta variación refleja una recuperación económica desigual tras el cambio de gobierno. En términos de actividad, la construcción fue la más afectada, con una pérdida de 26.300 empleos, un 6% menos que en enero de 2024. La paralización de la obra pública generó reclamos por parte de gobernadores e intendentes, así como de cámaras empresariales, debido a la interrupción de proyectos de infraestructura cruciales.

Ponce sugirió que «el trabajo registrado tiene altos costos para los empleadores», y propuso incentivos para regularizar el empleo informal. Además, recomendó la promoción del empleo joven y femenino con subsidios condicionados a la formación y la reactivación económica a través de créditos para Pymes.

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