El neurólogo infantil Amin Gauto advirtió que el tratamiento Neuro Cytonix, utilizado en México para tratar afecciones neurológicas, no cuenta con evidencia científica sólida que avale su eficacia. Señaló que podría alejar a pacientes de terapias comprobadas y llamó a no abandonar tratamientos avalados por la comunidad médica.
El neurólogo infantil Amin Gauto (MP 005559), alertó sobre el uso del equipo “NeuroCytonix” como tratamiento para niños con parálisis cerebral y otras condiciones neurológicas. En diálogo con Misiones Online, el especialista remarcó que esta tecnología no tiene respaldo científico suficiente y que su aplicación podría poner en riesgo la continuidad de terapias que sí demostraron beneficios clínicos.
“El Citotrón es un equipo que funciona con resonancia magnética, radiofrecuencia y supuestos principios de física cuántica para provocar regeneración celular”, explicó Gauto. Sin embargo, advirtió que “en 2019 se realizó una investigación en Ciudad de México que duró un año y los resultados no mostraron avances. Al contrario, se concluyó que el tratamiento alejaba a los pacientes de terapias realmente comprobadas”, agregó.
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El médico señaló que este dispositivo tuvo origen en la India, y que su aplicación en América Latina comenzó precisamente en México. “El centro especializado del DF (Distrito Federal de México), que era uno de los hospitales más importantes del país, terminó retirando el Citotrón por su falta de resultados. El equipo fue trasladado a Monterrey, donde ahora lo administra otro centro privado”, indicó.
Uno de los principales cuestionamientos de Gauto es que los protocolos asociados al Citotrón no son claros ni están estandarizados. “En los videos que circulan y otras plataformas, nunca aparece el Citotrón como único tratamiento. Siempre se lo acompaña de fisioterapia intensiva, lo cual introduce un sesgo importante: no sabemos si las supuestas mejorías son producto del Citotrón o de las terapias complementarias que se realizan en simultáneo”, explicó.
Para que un tratamiento sea reconocido por la comunidad científica, debe cumplir criterios rigurosos. “Los estudios deben ser aleatorios, doble ciego, y compararse con terapias ya probadas. En el caso del Citotrón, eso no sucedió. Incluso la empresa que introdujo el equipo en México subvencionó un nuevo estudio cuyos resultados, tras más de dos años, aún no fueron publicados”, señaló el neurólogo.
Además del déficit de evidencia, Gauto llamó la atención sobre otro problema crítico: el costo y el esfuerzo que implica viajar desde Argentina hasta México para realizar estas terapias. “Estamos hablando de un tratamiento muy caro, en un país lejano, que exige que las familias interrumpan terapias locales validadas para probar algo incierto”, advirtió.
“Como médicos no buscamos demonizar nuevas tecnologías, pero sí advertir que deben aplicarse de forma consciente, informada y con respaldo científico”, afirmó. En este sentido, subrayó que existen múltiples herramientas validadas para abordar la parálisis cerebral, como equipos interdisciplinarios compuestos por pediatras, neurólogos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, fisioterapeutas y otros especialistas, así como medicamentos que mejoran la conexión neuromuscular.
“El mensaje central es claro: no dejen de lado las terapias comprobadas. No sacrifiquen tratamientos que sí funcionan por otros que, hasta ahora, no demostraron tener eficacia real”, concluyó Gauto.
Este medio se intentó comunicar con representantes de la clínica mexicana donde se ofrece el tratamiento para que den su versión y detalles sobre dicha terapia, sin respuestas hasta el momento de redactarse esta nota.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024







