Más de 500 atenciones por disfagia se registraron en lo que va del año en Hospital Pediátrico Dr. Fernando Barreyro de Posadas. Marianela Pajón, jefa del Servicio de Fonoaudiología, explicó cómo se manifiesta esta afección, cuáles son sus causas y qué señales deben detectar las familias para acudir a tiempo.
Entrevista Radio República
Pajón aclaró que no se trata de 500 niños diferentes, sino de un número equivalente de consultas sistemáticas, lo que revela la complejidad de este trastorno y la necesidad de un seguimiento continuo.
“Es mucho porque estos niños se atienden sistemáticamente. Estos niños vienen, son evaluados por el Servicio de Fonoaudiología y requieren un control sistemático para evitar ahogamientos, desnutrición o bien broncoaspiraciones”, señaló.
La especialista definió la disfagia como “la dificultad en el tránsito del alimento desde la boca hacia el estómago”. Según explicó, puede presentarse en cualquier momento de la vida: “Desde los recién nacidos prematuros, los niños pediátricos y los adultos también, por diferentes comorbilidades”.
En ese sentido, subrayó la importancia de evaluar que la alimentación por vía oral sea segura: “Que pueda cumplir con los valores nutricionales, que toda la neuromusculatura lo haga bien. Y en el caso de sospechar que alguno de esos alimentos está ingresando a la vía aérea, se complementan con estudios y se inician los tratamientos para la rehabilitación”.
En bebés, las señales suelen ser más visibles. “La incomodidad en la toma del pecho, de la mamadera, el cambio de coloración en la cara, quedan negritos los labios, cambia la frecuencia respiratoria. Como no nos pueden decir qué está sucediendo, esta es la sintomatología”, alertó.
En niños más grandes, los síntomas también son evidentes. “Por ahí lo que se siente es la tos inmediata al ingreso del alimento, esta sensación de atascamiento del alimento, y en el adulto también”.
La disfagia se trata de manera multidisciplinaria, según la Dra. debido a que “se da, la mayoría de las veces, por comorbilidades. O sea, si tenemos un cuadro, por ejemplo, de un caso respiratorio, que viene con una displasia broncopulmonar, lo trabajamos en interdisciplina con los neumonólogos y nosotros comenzamos a determinar qué tipo de alimentación es la más segura”.
En esos casos, evalúan si el paciente necesita alimentación por sonda, si es necesario rehabilitar la musculatura o modificar la postura. “Evaluamos, diagnosticamos qué tipo de disfagia es, qué tipo de dificultades tiene, y a partir de ahí le damos un entrenamiento específico para dar la seguridad de la alimentación en la casa. Entrenamos a la familia, ellos están con nosotros en la terapia, y nosotros vamos entrenando al niño junto con la familia”.
“Lo primero que tenemos que ver es si el niño, por ejemplo, logra sostener el tronco y la cabeza para proteger el mecanismo de la respiración. Si eso no lo logra hacer, nosotros damos postura y trabajamos con determinados utensilios, estimulamos lengua, estimulamos labios, estimulamos la mecánica de la deglución con diferentes estrategias, diferentes técnicas que tenemos los fonoaudiólogos, y le damos estas estrategias de manera simple a la familia”, se explayó en torno a la mecánica a la que recurren para lograr la correcta deglución en los pacientes.
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Consultada sobre el desconocimiento que muchas veces existe sobre el rol del fonoaudiólogo, Pajón respondió. “La fonoaudiología somos los que comúnmente nos conocen como los que educamos la R, pero en realidad la fonoaudiología tiene cuatro áreas: todo el área de audición, todo el área de la fonoestomatología, el área de la deglución, todo el área de la voz humana y todo el área de la comunicación y lenguaje”.
En Misiones “somos muy pocas las fonoudiólogas que estamos especializadas y formadas en esta temática en la provincia. Justamente por eso nosotros trabajamos en este proyecto de esta ley de creación de un programa para poder formar a otros profesionales y formar a fonoaudiólogos específicos para poder ampliar la atención en todo el ámbito de la provincia en la salud pública”, sostuvo
Las causas
Pajón confirmó que existen causas genéticas asociadas. “Hay dificultades genéticas, hay síndrome genético que ya de por sí, por una fase particular, porque las estructuras ya vienen con una sintomatología de ese síndrome, traen directamente ya el diagnóstico de disfagia. Neurológicos también, prematurez extrema, displasias broncopulmonares, es multicausal, no hay una sola causa”.
Finalmente, indicó cuáles son los primeros signos de alerta que deben encender las alarmas en las familias. “Todo lo que esté relacionado a la incomodidad al comer, esa sensación de ahogo, esta sensación de cuerpo extraño, este rechazo al alimento en algunos niños, por ejemplo, que no quieren comer, o vómitos frecuentes, arqueamiento del cuerpo en los bebés al comer, o la tos inmediata al comer, o que no están llegando al peso adecuado que tienen que tener en el momento de su desarrollo”, cerró.

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