“Vos no eras así”: cómo impacta el desarrollo personal en los vínculos de amistad, según especialistas

¿Qué hace que una amistad sea verdadera? ¿Cómo influyen los vínculos en nuestra salud mental y desarrollo personal? En una entrevista con Yuli Rolón en el programa Cápsula Random, la psicóloga social Valeria Bertolo y el coach ontológico Oscar Maidana desmenuzaron este tipo de relación afectiva abordando los aprendizajes, los conflictos y los límites necesarios.

“Somos seres gregarios, necesitamos de un otro desde que nacemos. Necesitamos vincularnos con un otro por una necesidad biológica, de asistencia, y luego empezamos a nutrir lo que nosotros llamamos en Psicología Social nuestra matriz de aprendizaje, cómo vincularnos, cómo aprendemos a relacionarnos. Desde nuestro grupo primario, que es la familia, vamos adquiriendo modelos de conducta que después se reflejan en todos los espacios que habitamos: la escuela, el club del barrio, la iglesia”, explicó Bertolo.

Desde el punto de vista ontológico, Maidana aportó que “las amistades son aspectos relacionales muy importantes, en los que uno muchas veces se ve reflejado a través del otro. Uno pertenece a un sistema cultural, a un sistema social, y empieza a formarse y aprender a través de la convivencia. La amistad es un amor primario. En ese principio de amorosidad que uno tiene en un vínculo, empieza a aprender y verse reflejado, y a actuar y comportarse en base a quién es ese otro. Ahí es donde uno va creciendo”.

Ambos coincidieron en que la amistad puede impulsar el desarrollo personal. “Con las amistades podemos poner en palabra lo que nos sucede. Eso que tal vez para nosotros es catastrófico, cuando lo decimos en voz alta pierde fuerza. Nuestro amigo puede darnos otra mirada, contenernos y ayudarnos a modificar un pensamiento rígido”.

Idealizar vínculos

Pero no todo es ideal. Los especialistas advirtieron sobre la tentación de romantizar los vínculos: “Muchas veces idealizamos a la amistad. Creemos que tiene que ser perfecta, que tenemos que coincidir en todo. Y no es así. Aparecen los conflictos, aparecen observadores, miradas distintas, valores. Y todo eso nos fortalece. No todos son mejores amigos. A veces tenemos amigos temporales”.

Consultados sobre cómo identificar una verdadera amistad, la estudios del comportamiento humano respondió: “Es muy subjetivo. Tal vez en un inicio el otro satisface una necesidad, pero luego lo reconocemos como sujeto: con sentimientos, con historia, atravesado por su cultura. Si yo puedo comprender eso, puedo comunicarme desde otro lugar. Un verdadero amigo no te juzga. Te va a contener si hablás veinte veces de lo mismo. Va a estar en los momentos difíciles, y también va a saber darte espacio cuando lo necesites”.

Maidana, por su parte, trajo a colación una referencia filosófica. “Aristóteles hablaba de amistades por utilidad, por placer o por virtud. Hay etapas donde esa utilidad es necesaria. Pero también hay contextos que influyen. Yo pienso en Misiones, en Posadas, en la costanera, el mate, la pesca. Todo eso forma parte del nicho social en el que nos relacionamos. Y muchas veces, los valores compartidos nacen también de esos espacios”.

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Ambos coincidieron en que no todas las amistades son para siempre. “Si este amigo no me acompaña en mi evolución, y bueno, tal vez no era tan amigo como yo pensaba”, reflexionó la psicóloga. “No es un rechazo, es entender que estamos en momentos distintos, que por ahí yo estoy creciendo, y el otro no puede acompañarme en ese proceso”.

“Hay amistades placenteras y hay amores por interés. A veces, el vínculo no es contributivo, hay que estar alerta. A veces tenemos una ceguera cognitiva que no nos permite ver más allá. Pero lo cierto es que existen estas formas de amistad, y también hay que aceptarlas”, agregó el coach.

“Hay vínculos que nos exigen, que nos estresan. Cuando sentimos que damos más de lo que podemos y no alcanza, es momento de preguntarse si esa amistad nos está haciendo bien. Estamos en una especie de pandemia de salud mental. Hay que priorizar nuestra estabilidad. Y no hay que tenerle miedo a poner límites”, se explayaron.

El valor de la conversación

De esta manera, el coach argumentó que la clave para una amistad sana es la conversación. “La amistad es un lazo de educación, nos educamos juntos. Y también hay que poder acordar ponerle fin a una amistad si hace falta. Hay que sentarse y conversar desde la estabilidad emocional. A veces, una amistad se convierte en un lazo virtuoso, pero otras veces, ese lazo ya no suma y hay que tener el coraje de aceptarlo”.

«El ‘vos no eras así’ es reconocer la evolución de la persona, que en algún momento puede estar siendo de una manera y cambió su forma de pensar. El sentido emocional es un factor fundamental para poder reconocer a mi amigo y yo con ese amigo. Y a la vez también ver cómo él conmigo y saber que hay momentos en las cuales pueden haber dificultades, que quizás juntos conversando podamos crecer. Los estoicos hablan de aceptar que hay momentos y contextos que van evolucionando, y entender que aceptar esto también puede fortalecer tu vínculo de amistad», teorizó.

En este punto, Bertolo recomendó qué hacer cuando un amigo se resiste a aceptar los cambios propios de las experiencias vividas y el paso del tiempo, que inexorablemente intervienen en la forma de pensar/actuar.

 «Uno va continuando su vida. Y si este amigo no me acompaña en mi evolución, tal vez no era tan amigo como yo pensaba, o por ahí era una amistad por un interés en común. Entonces, mientras me sirve tu amistad bajo estas condiciones, te apoyo. Pero si vos estás creciendo y yo por ahí no puedo adherirme, o no puedo acompañarte en ese crecimiento, si me vas a limitar, prefiero seguir mi recorrido. Yo pongo un límite, no estoy rechazando tu amistad, sino que te estoy diciendo estoy en otro momento. Porque a veces estamos en distintas sintonías, yo quiero algo, vos querés otra cosa, vamos por caminos distintos», reflexionó.

«Es importante aceptar que el otro es otro, que va a pensar, va a sentir y va a actuar de una forma totalmente diferente a la mía, que van a haber momentos y tiempos, porque también estamos atravesados por la cultura del trabajo, los horarios, las maternidades y demás, en los que nos vamos a poder encontrar y disfrutar de ese momento, y van a haber otros momentos en los que no. Es una cuestión de también de pensarse desde una adaptación activa a la realidad, de no quedarme enganchado o enroscado, no, no me quiso ver, tal vez tenía algún compromiso y no pudo», enfatizó.

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