Ante el desafío de reforestar predios cosechados, la gestión mecanizada de residuos y la quema controlada se erigen como pilares para crear nuevos bosques productivos

El ingeniero Adrián Vogel, de Forestal Argentina, ofreció precisiones sobre la habilitación de tierras para nuevas forestaciones en predios que ya han cumplido ciclos productivos.

En diálogo con “Tecnificando el Agro”, el programa de Fernando Tejedor que se emite los viernes a las 18:30 por Misiones Online, Misiones Online Televisión y Radio Libertad, Vogel desglosó las notorias diferencias operativas y técnicas que implica la reforestación sobre antiguas plantaciones.

En ese contexto, subrayó la necesidad insoslayable de emplear maquinarias adecuadas y de implementar prácticas de quema controlada.

Estas estrategias, según explicó, resultan determinantes para optimizar la eficiencia del proceso y, al mismo tiempo, contener los costos inherentes a la preparación del suelo, asegurando así futuros ciclos de producción.

La complejidad de los residuos postcosecha 

Vogel fue contundente al diferenciar la forestación inicial de la reforestación: “Una cuestión es forestar un campo donde tomás un campo natural y realizás todas las labores técnicas para instalar el bosque y, por otro lado, la reforestación, volver a plantar luego de ciclos de cosecha”

“Hablando de segundo ciclo, tercer ciclo de cosecha, genera una dificultad extra, sobre todo para la habitación del sitio”, completó 

La razón, explicó, son los residuos que quedan en el terreno y que  “no todos se pueden comercializar por diferentes motivos, por falta de demanda, por la lejanía de los centros de consumo que hacen inviable la compra o la comercialización”, sentenció.

Foto: ASMADERA

“Básicamente lo que hacemos es administrar la biomasa que queda en terreno y tratar de acomodarla para poder instalar la planta”, detalló acerca de la necesidad de recurrir a técnicas específicas. 

Para gestionar estos restos, la empresa para la que trabaja Vogel, Forestal Argentina, emplea diversas herramientas. 

“Existen técnicas de ordenamiento manual cuando queda poco residuo, ordenamiento mecanizado con equipos, con tractores, con despejadores y, en algunos casos, se puede utilizar el fuego como una herramienta para reducir el volumen”,enumeró Vogel. 

Sin embargo, el uso del fuego tiene sus limitaciones y controles estrictos. “El fuego como herramienta puede ser útil pero debe ser utilizado en diferentes circunstancias y en diferentes momentos. Hoy hay una ley que habilita las quemas pero que te permite hacerlo cuando las condiciones de índice de peligro y incendio son bajos”, aclaró el ingeniero. 

Además, el porcentaje de quema es reducido. “No podemos quemar más del 10-15% del área total a plantar en cada año, así que es una herramienta más. Y sí nos basamos mucho en lo que son los despejes mecanizados, que es una herramienta fundamental”. 

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El dilema de los tocones: pino vs. eucalipto

Además, la elección de la especie impacta directamente en la preparación del terreno. Vogel marcó una distinción esencial entre pino y eucalipto: “El pino se descompone rápidamente y entre un ciclo y otro ciclo, generalmente ya está descompuesto ese tocón y se puede mecanizar sobre él”.

Con el eucalipto, la situación cambia. “Son ciclos más cortos, 10, 12, 14 años, y cuando tenés que volver a hacer el segundo ciclo todavía no está descompuesto”. Esto exige una planificación anticipada: “Estratégicamente lo que tenemos que hacer es cuando vamos a planificar una plantación ya tenemos que pensar en la distancia que vamos a plantar, la distancia entre líneos, sobre todo, para poder mecanizar  la segunda rotación y la tercera rotación y no tener inconveniente”.

Por lo tanto, cuando la mecanización es inviable, la solución es manual, aunque, según el experto, buscan evitarla. 

“Si no se puede mecanizar, lo que hay que hacer es una plantación manual, jalonar y plantar con preparación de suelo, con movimiento, con palas”,  admitió.

El costo de preparar el terreno: un factor decisivo en la ecuación

De esta manera, la habilitación del sitio representa una porción significativa del costo total de la plantación. 

“Podríamos hablar de un 30% del costo va directamente relacionado con lo que es la habilitación de sitios”, reveló Vogel.

Pero este porcentaje puede dispararse bajo ciertas circunstancias. “Estamos hablando de una plantación que no hacemos rápidamente después de la cosecha sino que esperamos un año, dos o tres o se han incendiado o han ocurrido algunas cuestiones, esos costos tranquilamente se duplican y en esa proporción también aumenta el costo de instalar el bosque”, concluyó el ingeniero, con el énfasis puesto en la importancia de una gestión eficiente y oportuna para la rentabilidad de la reforestación.

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