Moody’s mejoró la calificación crediticia de la Argentina por las reformas económicas y el respaldo del FMI

La calificadora de riesgo Moody’s subió este jueves la calificación crediticia soberana de Argentina a «Caa1» desde «Caa3», tras valorar las reformas económicas implementadas por el Gobierno y el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La agencia destacó que estos factores fortalecen la liquidez del país y alivian las presiones financieras externas, lo que permitió mejorar la perspectiva económica.

Moody’s ajustó las calificaciones de emisor tanto en moneda extranjera como local, reflejando los importantes cambios en la política económica del país. Según la calificadora, la perspectiva se mantiene «estable», luego de haberse ajustado desde «positiva», lo que refleja una evaluación equilibrada de los riesgos frente a las reformas en curso. “La extensa liberalización de los controles de cambio y capital, junto con un nuevo programa del FMI, apoya la disponibilidad de liquidez en moneda fuerte”, señaló el informe.

Moody’s también destacó los avances hacia la sostenibilidad de los pagos externos, con la eliminación progresiva de las restricciones cambiarias y el inicio de un nuevo régimen de flotación administrada del peso. “El equilibrio de la posición fiscal representa un quiebre con el largo historial de dominancia fiscal y financiación del déficit por parte del BCRA”, agregó la calificadora. Este cambio es visto como un paso crucial para estabilizar la economía argentina.

Además, la agencia valoró el inicio del proceso de desinflación, el cambio en el ancla fiscal y monetaria, y las reformas destinadas a eliminar distorsiones económicas y atraer inversión.

El nuevo acuerdo con el FMI, que incluye desembolsos por u$s20.000 millones en los próximos cuatro años, fue otro factor clave que impulsó la mejora de la calificación. Moody’s subrayó que, a diferencia de programas anteriores, estos fondos no se utilizarán para financiar el déficit fiscal, sino para sostener la balanza de pagos. Además, la agencia mencionó el aporte de u$s6.100 millones de bancos multilaterales, que también ayudarán a fortalecer las reservas del país.

Sin embargo, Moody’s alertó sobre la dependencia de la acumulación de reservas de ingresos extraordinarios, como los desembolsos del FMI, y no de un superávit externo estructural. “El balance externo se ve afectado por la reactivación de la demanda interna y el turismo emisivo, que generaron un menor superávit comercial y un déficit creciente en la balanza de servicios”, señaló la calificadora.

Aunque la perspectiva se mantiene estable, Moody’s también advirtió sobre los riesgos que persisten en el panorama económico argentino. La calificadora menciona que el proceso de liberalización podría generar tensiones macroeconómicas si no se acompaña de un ingreso genuino de divisas, lo que podría afectar la estabilidad económica. Además, se señaló la posibilidad de que eventuales shocks políticos afecten la gobernabilidad y la continuidad del programa económico.

En este contexto, Moody’s también destacó los activos del sector privado argentino depositados en el exterior, que ascienden a u$s200.000 millones, como una posible fuente de financiamiento en el futuro.

Cambios en los techos país y desafíos estructurales

La agencia también elevó los techos país, subiendo el techo de moneda local de B3 a B1 y el de moneda extranjera de Caa1 a B2. Esto se debió a una mayor previsibilidad institucional y una menor intervención del Estado en la economía y el sistema financiero. No obstante, Moody’s advirtió sobre la “débil estabilidad” de la balanza de pagos del país.

Por último, la calificadora mantuvo su calificación más baja en gobernanza (G-5), debido a las políticas fiscales y monetarias inconsistentes que han marcado las últimas décadas. También destacó los desafíos ambientales y sociales, como el impacto climático en el sector agropecuario y los altos niveles de pobreza e informalidad laboral.

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