El Gobierno nacional aplicó un paquete de medidas para frenar la escalada del dólar, que cedió $20 y cerró a $1.260

El Gobierno de Javier Milei implementó un paquete de medidas para frenar la escalada del dólar, que, luego de alcanzar los $1.290, cerró la jornada del martes a $1.260 en el mercado mayorista. Entre las medidas adoptadas se incluyen intervenciones en la tasa de interés, en el mercado de dólar futuro y en los instrumentos financieros como las Lecaps y los pases pasivos, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y reducir la presión cambiaria.

La jornada comenzó con una fuerte presión sobre el dólar, que tocó un máximo de $1.291, impulsado por la alta demanda y la escasa oferta de divisas. Sin embargo, hacia el mediodía, las intervenciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la aparición de órdenes de venta lograron estabilizar el precio, que continuó cayendo a medida que avanzaba el día, hasta cerrar en los $1.260.

Según los analistas, “la exportación cerealera habría vendido algo más que ayer”, lo que habría contribuido a la caída del tipo de cambio.

Para enfrentar la presión cambiaria, el BCRA intervino en el mercado secundario de Lecaps a un mes, buscando moderar la baja de su tasa. Además, el Tesoro Nacional convocó una licitación para este miércoles, con la oferta de Lecaps, con la esperanza de recuperar parte de los casi $10 billones en poder de los bancos después del desarme de las LEFIs. En paralelo, el BCRA recurrió a los pases pasivos, un instrumento que había sido descartado por el presidente Milei, con el fin de captar $3,3 billones a una tasa anual del 36%.

El economista Juan Manuel Franco explicó que la eliminación de las LEFIs había generado una presión a la baja sobre las tasas de interés, lo que, en combinación con la incertidumbre en torno al carry trade, había desencadenado una fuerte presión sobre el tipo de cambio. Según Franco, la clave estará en las futuras licitaciones del Tesoro y en cómo el BCRA maneja el mercado de Lecaps en los próximos meses.

El uso de los pases pasivos, que implica que el BCRA tome préstamos a corto plazo a tasas relativamente altas, fue una medida controvertida, pero exitosa en el corto plazo, al menos en cuanto a la estabilización del dólar, que cerró con una caída significativa desde su pico de $1.291.

A pesar de las acciones adoptadas, el Gobierno y los analistas coinciden en que las presiones sobre el tipo de cambio podrían persistir, especialmente debido al creciente déficit de la cuenta corriente y la alta demanda de importaciones.

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