El Gobierno argentino espera definiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para destrabar un desembolso de 2000 millones de dólares correspondiente al acuerdo firmado en abril. Aunque el equipo económico mantiene contacto permanente con los técnicos del organismo, todavía no se alcanzó el llamado «acuerdo a nivel de staff», paso previo indispensable para avanzar con el giro de fondos.
Fuentes oficiales aseguraron que las conversaciones están avanzadas, pero que aún restan cerrar detalles técnicos y políticos antes de elevar la revisión al Directorio Ejecutivo del FMI. Una vez firmado ese acuerdo técnico, el directorio deberá reunirse para autorizar el desembolso. Según la vocera del Fondo, Julie Kozack, “aún no hay una fecha establecida” para dicha reunión, lo que agrega incertidumbre al calendario financiero del Gobierno.
El Ministerio de Economía confía en que el organismo aceptará otorgar un «waiver» o dispensa por el incumplimiento de metas, particularmente por no haber alcanzado los niveles comprometidos de acumulación de reservas al 30 de junio. Sin embargo, esa no es la única variable que preocupa: también se observaron desvíos en el déficit de cuenta corriente, que podría quintuplicar el tope acordado.
Los tiempos apremian. Si el FMI no convoca a su directorio antes de fin de mes, el desembolso podría quedar postergado hasta después del receso de agosto, como ya ocurrió el año pasado. Esta demora pondría más presión sobre las reservas netas, que se mantienen en niveles bajos, y dificultaría la estrategia del Gobierno para estabilizar el tipo de cambio y contener la inflación.
Además, la falta de refuerzo en las reservas impacta en el riesgo país y en la posibilidad de refinanciar vencimientos claves, como los 4400 millones de dólares que deben afrontarse en enero de 2026. El equipo económico considera crucial contar con estos fondos del FMI para fortalecer la posición externa y generar señales de previsibilidad en los mercados.
Mientras tanto, los técnicos del FMI analizan los números enviados por la Argentina y discuten las justificaciones presentadas por el equipo de Luis Caputo. Aunque desde Washington se mostraron receptivos, aún no hay certeza sobre la velocidad del proceso. Todo indica que el desenlace llegará, pero los tiempos no dependen solo de Buenos Aires.







