Tres ejemplares de yaguarundí fueron liberados tras meses de rehabilitación el el Parque Ecológico El Puma

Tras meses de rehabilitación en el Parque Ecológico El Puma, tres yaguarundís fueron liberados el viernes 04 de julio en Misiones. El ministro de Ecología, Martín Recamán, estuvo presente en la liberación junto a guardaparques y estudiantes. Los felinos, rescatados en septiembre de 2024 en Candelaria, ahora podrán vivir libremente en la naturaleza y contribuir al equilibrio del ecosistema. 

En septiembre de 2024, tres cachorros de yaguarundí fueron rescatados en Candelaria, Misiones, tras un encuentro con estos en una obra de construcción. La veterinaria Sol Pszegotski, del Área de Rehabilitación del Parque Ecológico El Puma, relató cómo los trabajadores de una empresa constructora encontraron a los pequeños felinos. Mientras realizaban movimientos de suelo, una topadora pasó por encima de la madriguera, obligando a los obreros a intervenir al escuchar el llanto de los cachorros.

El proceso de rescate no estuvo exento de complicaciones. «Rompieron con la pala la madriguera para intentar sacarlos, pensando que estaban rescatándolos, cuando en realidad era su refugio», explicó Pszegotski. Los cachorros, en estado neonatal, llegaron al Parque Ecológico El Puma sin su madre, lo que implicó un desafío significativo en su cuidado y alimentación, ya que se debía reemplazar la leche materna por otro alimento con los componentes nutritivos correspondientes.

Las estrategias de rehabilitación fueron diversas y adaptativas. «Somos un grupo de trabajo entre los criadores y los guardaparques. Las estrategias a veces requieren reformulación porque lo planeado no siempre resulta», señaló Pszegotski. Durante varios meses, los yaguarundíes estuvieron bajo el cuidado de una única persona para minimizar el contacto humano y fomentar su aversión natural hacia las personas. La rehabilitación incluyó etapas de alimentación y caza. «Primero con carne, pollo y vísceras, y luego avanzamos a la caza con presas vivas», detalló la veterinaria.

Este método, aunque puede parecer cruel, es esencial para que los felinos aprendan a cazar por sí mismos antes de ser liberados. La preparación incluyó el uso de pollitos, codornices y roedores criados en el parque. Finalmente, el pasado viernes 04 de julio, los tres yaguarundíes fueron liberados en su hábitat natural. «Son sentimientos encontrados… esa sensación de emoción del trabajo bien logrado, del trabajo bien hecho», compartió Pszegotski, enfatizando la importancia del rol del yaguarundí en el control de pequeños roedores y mamíferos, contribuyendo al equilibrio del ecosistema.

Los yaguarundíes, aunque no están catalogados como en peligro de extinción, enfrentan la amenaza de la pérdida de hábitat debido a la expansión humana. «La gente está incursionando cada vez más en su ambiente», advirtió Pszegotski, resaltando la importancia de conservar su hábitat para el control natural de especies. Este felino, único por ser diurno, juega un papel crucial en los ecosistemas donde reside. A diferencia de otros felinos que son nocturnos, el yaguarundí realiza sus actividades de caza durante el día, lo que lo hace visible en áreas naturales protegidas.

El éxito de este rescate y rehabilitación no solo representa un logro para el equipo del Parque Ecológico El Puma, sino también un recordatorio de la importancia de la coexistencia responsable con la fauna local. «Por más que sea una pequeña gotita de agua en el océano, vas aportando algo», concluyó Pszegotski emocionada.

El Parque Ecológico El Puma y su labor en la conservación de la fauna

El Parque Ecológico El Puma, aunque actualmente cerrado al turismo debido a obras, continúa trabajando intensamente en la rehabilitación y liberación de animales silvestres. Pszegotski explicó que están planificando liberar diversas especies durante la primavera y el verano. Estas liberaciones incluyen carpinchos, ñandúes, venados y pequeños felinos. El objetivo es asegurar que las especies se adapten adecuadamente a sus nuevos hábitats naturales, aprovechando las condiciones climáticas favorables que ofrece la temporada.

La educación ambiental juega un papel crucial en el trabajo que realiza el parque. Pszegotski enfatizó la importancia de mostrar el trabajo de conservación para crear conciencia sobre el valor de la biodiversidad. «No se cuida lo que no se conoce», afirmó, destacando que compartir estas experiencias no es solo para exhibir, sino para educar al público sobre la relevancia de proteger la fauna. Las liberaciones de animales no son nuevas, pero han ganado visibilidad gracias a la difusión en redes sociales, algo que Sol considera vital para aumentar la conciencia pública.

¿Qué hacer ante la presencia de animales silvestres en áreas urbanas?

Con el crecimiento de las ciudades, es cada vez más común encontrar animales silvestres en zonas urbanas. La veterinaria recomendó que en caso de encuentros con estos animales, la mejor acción es no intervenir directamente y siempre contactar a las autoridades correspondientes. «Si no sabes qué hacer, mejor no hagas nada», aconsejó, subrayando los riesgos de intentar manejar la situación sin conocimientos adecuados. Existen organismos, como el departamento de Fauna del Ministerio de Ecología y la Dirección Defensa al Medio Ambiente, que están capacitados para manejar estos casos de manera segura.

Especies invasoras

El fin de semana pasado se realizó un concurso de pesca, en el cual pudieron capturar un espécimen de carpa, una especie no autóctona del ecosistema del Rio Paraná. La veterinaria explicó que la introducción de especies foráneas puede causar serios daños al ecosistema debido a la competencia con las especies nativas. «Todo animal que no pertenece a un ecosistema que ya está establecido puede generar un daño potencial», afirmó Pszegotski. Este fenómeno se observa no solo en el caso de las carpas, sino también en otras especies, como el Ciervo Axis, que han sido introducidas en diferentes regiones del país, causando alteraciones significativas en los ecosistemas.

Además, Pszegotski subrayó que las especies invasoras no solo compiten por recursos alimenticios, sino que también pueden tener una mayor capacidad de adaptación, lo que les permite reproducirse rápidamente y desplazar a las especies autóctonas. «Empiezan a consumir la comida de nuestros animales, empiezan a reproducirse de manera desmedida», señaló. En este contexto, la especialista hizo un llamado a la reflexión sobre la gestión de especies no autóctonas, destacando que no siempre la liberación es la mejor opción. «Hay que analizar bien qué destino se le va a dar a esas especies», concluyó. La presencia de carpas en el Paraná plantea interrogantes sobre cuántos individuos podrían estar habitando el río y subraya la necesidad de medidas de control para proteger a las especies locales.

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