Una tragedia sin precedentes golpea a Texas, Estados Unidos, tras las devastadoras inundaciones que se cobraron la vida de al menos 82 personas, incluyendo 28 niños, y dejaron decenas de desaparecidos. Las autoridades confirmaron el domingo que el fenómeno natural provocó el colapso de viviendas y la desaparición de comunidades enteras, especialmente en zonas cercanas al río Guadalupe, que creció de manera abrupta durante el viernes.
El gobernador Greg Abbott aseguró que el gobierno estatal continuará con los operativos de rescate hasta encontrar a todos los desaparecidos. “Vamos a seguir buscando hasta encontrar a todos”, afirmó el mandatario, quien también declaró el domingo como jornada de oración en honor a las víctimas.
Abbott precisó que hay al menos 41 personas que aún no fueron localizadas, entre ellas diez niñas y un monitor que participaba en un campamento cristiano de verano.
La situación podría agravarse, ya que se esperan nuevas lluvias intensas hasta el martes. A pesar de las advertencias oficiales, familiares de desaparecidos y voluntarios se han sumado a la búsqueda en los márgenes de los ríos, lo que ha generado preocupación entre los rescatistas.

El presidente Donald Trump firmó el domingo una declaración de desastre mayor para el condado de Kerr, la región más golpeada. “Estas familias están soportando una tragedia inimaginable, con muchas vidas perdidas y muchos aún desaparecidos”, expresó a través de sus redes sociales.
También el papa León XIV se refirió a la tragedia: “Mis sinceras condolencias a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos en las devastadoras inundaciones”, dijo tras el rezo del Ángelus.
La fuerza del agua fue tan extrema que el río Guadalupe se elevó más de ocho metros en solo 45 minutos, arrasando con campamentos, casas y vehículos. Las autoridades emplearon helicópteros, drones y embarcaciones para rescatar a más de 850 personas en las primeras 36 horas tras el desastre.
Frente a las críticas sobre la falta de advertencias adecuadas en una zona históricamente propensa a las crecidas, las autoridades locales argumentaron que la intensidad de la tormenta superó cualquier previsión: fue el equivalente a varios meses de lluvia en pocas horas.

Los condados más afectados presentan un panorama desolador. Kerr, epicentro de la tragedia, reportó 68 fallecidos, incluidos numerosos menores que se encontraban en el Camp Mystic, un campamento cristiano ubicado cerca del cauce del río.
Travis, donde se encuentra la ciudad de Austin, contabilizó seis muertos. En Burnet, que limita con Travis, hubo tres víctimas fatales. Además, los condados de Kendall y Williamson informaron dos fallecidos cada uno, y el condado de Tom Green registró una muerte.
La catástrofe ocurre en una temporada festiva donde miles de personas se trasladan a campamentos y zonas de recreo por el feriado del 4 de julio, lo que dificulta aún más la contabilización de víctimas y desaparecidos.

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