Los autos usados ya pueden ser importados por particulares: ¿Cómo es la operatoria según el nuevo decreto?

Con la entrada en vigencia del decreto 271, cualquier persona podrá importar un vehículo usado sin depender de concesionarias. Ernesto Seidel, especialista en comercio exterior, explicó los beneficios, los costos y los puntos críticos del proceso.

Desde este martes, entró en vigencia el decreto 271 que habilita a los particulares a importar autos usados sin la mediación de concesionarias ni importadores oficiales. Se trata de un cambio histórico en el esquema de comercio automotor del país, que según el especialista en importación y exportación Ernesto Seidel, implica tanto oportunidades como desafíos.

Ernesto Seidel, en Radio República

En diálogo con Radio República, Seidel explicó que esta apertura representa “una medida inédita” en Argentina. “Hasta ahora, solo podían hacerlo los concesionarios oficiales o, en casos muy excepcionales, diplomáticos y personas con discapacidad. Desde ayer, cualquier particular puede importar un auto por su cuenta, hasta uno por año, aunque no podrá transferirlo durante dos años desde su nacionalización”, detalló.

La medida permite a los consumidores acceder a vehículos sin pasar por el circuito tradicional, lo cual podría traducirse en un ahorro por la eliminación de ciertos márgenes de intermediarios locales. Sin embargo, Seidel remarcó que esta ventaja no siempre es tan lineal: “Si bien se elimina al intermediario en Argentina, muchas veces se suma uno en el país de origen. Las fábricas no venden autos sueltos, por lo tanto, uno tiene que recurrir a un concesionario extranjero, lo que también tiene un costo”.

A esto se suman los tributos que se mantienen sin cambios: arancel de importación del 35%, IVA, impuestos provinciales, además de los gastos de nacionalización, flete, seguro y gestoría aduanera. “Hay que hacer un análisis minucioso. A la hora de comprar un auto, además del precio, hay que tener en cuenta la garantía. Cuando uno compra en una concesionaria en Argentina, tiene una garantía oficial. En este caso, si importás, ¿quién te responde si algo falla?”, advirtió.

Uno de los aspectos clave del nuevo régimen está en la homologación del vehículo, es decir, la adaptación del auto a las normas técnicas argentinas. “El gobierno simplificó los trámites para acelerar este proceso, que solía tardar meses. Ahora se busca que demore semanas, como en otros países de la región”, indicó Seidel.

Los autos importados deberán tramitar dos licencias: una de configuración de modelo y otra de configuración ambiental, vinculada a aspectos como la emisión de gases y las normas de seguridad vial. El cumplimiento de estos requisitos será obligatorio para que el auto pueda circular legalmente en el país.

Insistió en que cada operación deberá evaluarse individualmente: “No se puede dar una respuesta estándar. Todo dependerá del país de origen, el tipo de auto, su antigüedad, el proveedor, los costos de traslado y los trámites que esté dispuesto a hacer el comprador”.

El especialista celebró la flexibilización como un paso hacia una mayor libertad comercial, pero con cautela: “El tiempo dirá si esta medida será aprovechada masivamente. No sabemos aún cómo responderá el mercado ni si surgirá un nuevo esquema de negocios en torno a esto. Lo que está claro es que el consumidor tiene hoy una nueva herramienta a su alcance”.

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