Lucas Adlerstein, fundador del proyecto Casacusia y creador del podcast "Sordo pero no mudo", visitó la ciudad de Posadas y encabezó un emotivo encuentro con más de 70 asistentes. La reunión, pensada inicialmente para 20 personas, desbordó las expectativas.
“Nos quedamos casi tres horas. La gente no paraba de hablar, no paraba de agradecer, quería sacarse fotos, seguir en contacto”, relató el joven que se convirtió en una de las voces más visibles de la comunidad con hipoacusia en el país.
A los 15 años, Adlerstein perdió la totalidad de su audición tras una cirugía fallida. “Yo escuchaba un 80%. La cirugía sale mal, pierdo toda la audición y mi vida sigue con varios ajustes, sociales más que nada. Dejé de jugar al básquet. En la escuela, los trabajos prácticos grupales empecé a hacerlos solo, porque cuanto menos interactuaba, más cómodo me sentía”.
La pandemia representó para él un respiro. “Fue un momento de paz y muy lindo, porque no tenía que comunicarme con las personas, pero cuando se abren las cosas fue bastante fuerte”, expresó. Ya en ese entonces, oía “0% de un lado y 50% del otro”. Investigando por su cuenta, descubrió los implantes auditivos. “Estando en Buenos Aires, tampoco tenía información. Eso va por la curiosidad, por el moverse, por buscar algo distinto”.

A partir de su experiencia personal decidió empezar a compartir contenido sobre implantes en redes sociales a fin de que quienes precisan uno “puedan ver una experiencia humana, no la promesa de una empresa. Y la gente me empezó a escribir, desde Buenos Aires, Chile, Colombia, Corrientes, Río Negro… me hacían preguntas que yo no podía responder. Así nació el podcast ‘Sordo pero no mudo’. Ya tiene más de 60 episodios y se escucha en 55 países”.
El impacto fue inmediato. Numerosas personas comenzaron a pedirle encuentros cara a cara. “Un día subí una historia: ‘Mañana jueves, a las 19 en Parque Saavedra’. Vinieron 20 personas. Después 30, 48, 70… En 2024 fueron 473 personas y dije: ‘Cuánta gente necesita sentirse identificada’”.
De esta manera, Casacusia fue tomando forma. “No damos audición, implantes ni audífonos, vamos a las personas, porque hay gente con 20% de pérdida que está en depresión, y otra con 80% que está bárbara. No es el número, es cómo se vive. Trabajamos para transformar cómo las personas se relacionan con su pérdida auditiva”.
Oscar Herrera Ahuad, el nexo con Misiones
En Misiones, el nexo se dio a través del exgobernador Oscar Herrera Ahuad. “Desde los 30 años empezó a perder la audición y en su gobernación se pone un implante coclear. Y yo me entero, hace un tiempo, por medio de un periodista. Y yo quería entrevistar a Oscar y le dije, cuando vengas a Buenos Aires, avísame y te hago una entrevista para un episodio del podcast, porque no se si la gente toma la dimensión de lo que es que un gobernador tenga un implante para escuchar», contó.
«Hay gente que cree que no vale, hay gente que piensa que es menos por no poder escuchar bien. Y vos ver a un gobernador con un implante, al presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, con un implante… Yo dije, quiero entrevistar a este señor, no me importa el partido, no me importa los proyectos que puso, los proyectos que no puso, su reputación… no me importa nada, yo le quiero entrevistar. Después me enteré que la verdad que tiene una muy linda reputación. Charlé con él una hora en una entrevista y me pareció un fenómeno, un tipo muy humano, pero yo quería visibilizar”, completó.

Así, el actual diputado provincial lo invitó a Misiones: “Me dijo: ‘Venite, quiero que veas lo que estamos haciendo por la comunidad sorda’. Me llevé una sorpresa. En algunas cosas, Misiones está mejor que Ciudad de Buenos Aires”.
Entre las políticas destacadas, Adlerstein mencionó la accesibilidad en la Cámara de Representantes. “Le adaptaron un parlante, un sistema de audio, y puede ver a la cara para leer labios, eso es maravilloso”. También valoró los tótems informativos con lengua de señas y la tecnicatura en el IMES: “Cuando llegué pensé que iba a haber 10 personas. Había más de 40 un viernes a la noche, estudiando para facilitar la vida a otros”.
El encuentro en Posadas fue organizado junto a la Fundación Ñande Reko Ha. “Vinieron personas de la comunidad sorda, que usan lengua de señas y personas con pérdida auditiva que no usan lengua de señas, fue una mezcla muy interesante”.
“Los encuentros son para que la gente se exprese, para compartir experiencias. Me encontré con mucha necesidad de abrirse, de ser entendidos. La gente no paraba de hablar. Pusimos dos horas, nos quedamos casi tres. La gente seguía charlando, no paraba de agradecer. Querían sacarse fotos, seguir en contacto. La gente diciendo: ‘Wow, por fin encuentro gente que me entiende, que le pasa lo mismo que a mí y con ganas de seguir’. Entonces, me llevo mucha gente con ganas de vivir mejor», confesó.
«La gente pensaba que era la única, que eran raros, que estaban fallados, hasta una persona una señora de 55 años viniendo a un encuentro en Buenos Aires me dijo: ‘Yo soy abogada’ y rompió en llanto diciendo, que era la primera vez que decía en voz alta a alguien que tenía una pérdida auditiva, que eran cinco hermanas en su familia y sus papás no le dejaban usar audífonos para que la gente no se entere que era discapacitada”, precisó en relación a la dinámica de los encuentros que organiza.
Adlerstein definió a Casacusia como “una casa para personas con hipoacusia” y resaltó: “La hipoacusia es una discapacidad invisible, uno puede ocultarla. Podés sonreír, decir que sí, aunque no entendiste. Yo lo hice una vez, me preguntaron algo y respondí que sí. Y se me cagaron de risa, lógicamente, porque la respuesta no era de sí o no”.
Para cerrar, reflexionó sobre el concepto de empatía en relación a la discapacidad. “Hay tres etapas. La empatía cognitiva, entender racionalmente. La emocional, entender lo que le genera al otro. Y la tercera, la solidaridad empática. No me quedo viendo al ciego cruzar la calle, le pregunto si necesita ayuda. Transformamos cómo las personas se relacionan con su discapacidad, para que puedan pedir que les repitan algo, o cambiarse de lado. Nadie tiene una varita mágica para hacerte escuchar más”.
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