Así trabaja el Espacio de Primera Escucha en Misiones para acompañar a quienes enfrentan consumos problemáticos: “Escuchar debe ser la prioridad de toda intervención”

En la provincia de Misiones, el Espacio de Primera Escucha funciona como un dispositivo clave en el abordaje de los consumos problemáticos y las adicciones, orientado tanto a las personas que atraviesan estas situaciones como a sus familias y entornos cercanos.

“Somos un equipo interdisciplinario formado por trabajadores sociales, psicólogos, y acompañantes terapéuticos”, explicó la Lic. Julieta Almirón, psicóloga e integrante del Espacio, en el programa de streaming Cápsula Random, transmitido por Misiones Online. “Brindamos este espacio a las personas que se acercan por primera vez a partir de una situación de consumo, no solamente la persona que está atravesando la situación de consumo, sino también su familia o vínculos afectivos más cercanos”.

Por su parte, la Lic. Ayelén Gitzel, trabajadora social, detalló el origen y la ubicación del dispositivo. “Este Espacio de Primera Escucha surge desde la Subsecretaría de Prevención de Adicciones, y dependemos de lo que es la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de la provincia. Estamos ubicados en la avenida Quaranta 7350, al lado del Hospital Carrillo, en donde hace más de un año se inauguró el Centro Integral de Asistencia y Prevención de las Adicciones”, contó.

Equipos interdisciplinarios al servicio de la comunidad

Gitzel describió la dinámica del lugar al explicar que consta de diversas áreas. “En lo que es la parte principal de este centro se hacen los tratamientos. En la parte de atrás del edificio se encuentra el Centro de Prevención, donde se encuentra este dispositivo de Primera Escucha. Es un dispositivo que acompaña, que orienta”, dijo.

La iniciativa se enfoca en ofrecer un espacio de contención para temas que, muchas veces, son complejos de manejar. “Son espacios conformados por equipos interdisciplinarios, donde alojamos algún pedido, una demanda de la comunidad, donde ingresan por un sistema que llamamos demanda comunitaria, en donde se presentan muchas problemáticas”, indicó.

A pesar de recibir demandas de todo tipo, el dispositivo se especializa en demandas relacionadas con el consumo problemático y las adicciones. “En esos casos, la primera escucha significa contener, significa construir un vínculo de confianza, construir un nuevo modo de relacionarnos con un otro que desconocemos, con un otro que tiene un contexto particular y distinto al de todos”, manifestó la trabajadora social. “Significa poder abrazar a una situación, poder abrazar a un sujeto, a una familia que necesita, que quizás es el primer espacio donde puede ser escuchado. Esa es la importancia de poder formar espacios de escucha, de poder construir estos espacios en todas las instituciones, en la comunidad en general”.

“Ya pudimos concretar capacitaciones en lo que es el área de salud, el área de seguridad de la provincia y también de la ciudad”, sostuvo Gitzel, “donde lo que se quiere es que esto tenga una repercusión, porque consideramos muy importante, y que la escucha debe ser la prioridad de toda intervención, porque los consumos problemáticos son una problemática compleja que requiere de intervenciones complejas. Entonces, estar ahí, poner el cuerpo a un otro que desconocemos, significa ser sensibles y tener una capacidad de escucha”.

Abordajes integrales

Almirón hizo hincapié en que la tarea es integral y no se reduce a quien padece el consumo directamente. “Nosotros no solamente abordamos únicamente la cuestión del consumo problemático en la persona o en los vínculos afectivos”, indicó. “Es muy importante trabajar en redes. A los vínculos afectivos más cercanos nosotros también los acompañamos, y es un espacio integral donde el cuidado de la salud mental, del bienestar social, familiar, junto con la persona y la familia, es sumamente importante”.

Además, señaló que  se trabaja “de igual a igual”. “Trabajamos con la contención, con la importancia de ponerlo en palabras por primera vez, o con la voluntad de iniciar muchas veces un tratamiento”, dijo.

La psicóloga también destacó la importancia de los diversos profesionales en el área. “Es un acompañamiento sin juzgar y de manera activa, y es sumamente importante. Por eso también el rol del psicólogo, del trabajador social, en la compañía de terapéutico. También contamos con una parte legal para poder acompañar y brindar herramientas en lo que nosotros podamos para brindar información a la familia y a la persona que se encuentra en consumo actualmente”.

Al hablar sobre quiénes se acercan a estos espacios, Almirón relató que últimamente reciben a muchas familias, amigos, parejas, o personas cercanas a aquellas personas que no se animan a acercarse ellos mismos, por miedo a ser juzgados o no poder salir. “Nosotros ofrecemos este espacio desde el acompañamiento y de saber que estamos para acompañar a la familia en general y a la persona también, claramente”, dijo Almirón.

“Es un nuevo modo de vincularse”

Gitzel, por su parte, insistió en que el trabajo no es únicamente individual, sino social y comunitario. “Es muy importante la familia en general, cualquier tipo de familia”, dijo. “Vemos familias ensambladas, familias con madre sola, con padre, con abuelos, muchas formas de familia, pero lo importante es el acompañamiento.

En este sentido, contó cómo un trabajador social debe abordar este tipo de situaciones. “En mi caso, debo analizar más allá de la familia, analizar los lazos comunitarios, y así poder restituir derechos desde la comunidad. Que esta persona, que la persona que está trabajando en un consumo problemático, no se sienta como fuera de la sociedad, como algo aparte, como etiquetado de alguien enfermo, de alguien sin salida, sino que pueda reconstruir en esta persona, en esta familia, un nuevo modo de vincularse”, dijo.

“Como toda enfermedad o como todo inicio en nuestras vidas que venga abruptamente, es un nuevo modo de vincularnos”, añadió. “Al igual que si nos diagnosticaran diabetes, es una forma nueva de esto que llega a mi vida, que cambia en algo. Entonces, tratamos que esta persona se sienta parte de todo y que tenga a disposición muchas herramientas”.

Factores sociales de la prevención

Gitzel describió los factores sociales implicados en la prevención. “En estos puntos preventivos, nosotros nos enfocamos en las diferentes áreas de la vida de una persona y de una comunidad, que es salud, educación, trabajo, deporte, el tiempo libre, que son factores que tenemos que aumentar en cuanto a bienestar”, explicó.

Para eso, sostuvo, es necesaria una ampliar las distintas redes de contención. “Necesitamos aumentar los factores de protección en una comunidad, en un barrio, en una familia, para que estos factores de riesgos asociados ya a una sociedad que hay de consumo, que cada vez nos exige más. No digo que lo vamos a eliminar porque no vamos a poder, pero sí impedir que estos factores de protección se propaguen, se repliquen en la comunidad”, indicó.

La naturalización, al asecho

Sobre la naturalización de ciertos consumos, Gitzel aseguró que “el consumo es parte de nuestra vida porque somos consumidores diarios, no solamente de sustancias sino que de todo lo que tenga que ver con la tecnología. Estamos en una época muy globalizada en la que la tecnología nos está atravesando”.

“Hoy en día son los actos, las conductas, el juego, la alimentación, el trabajo, la tecnología, las apuestas online, todo eso también se vuelve un consumo problemático por el abuso de todo en exceso”, explicó.

Las respuestas ofrecidas por el Estado para estos problemas son varias, explicó Almirón. “Contamos con distintos talleres a destacar, sesión tabáquica, además del Espacio de Primera Escucha, talleres de oficio donde las personas pueden acercarse, charlas, reuniones donde formamos parte nosotros. También brindamos talleres y espacios para justamente prevenir y también trabajar con las personas que ya están en consumo, no solamente de drogas, sino también de alcohol, de juego”, sostuvo.

Respecto de qué ocurre cuando quien consulta es un familiar, Almirón explicó que “le brindamos el espacio, lo contenemos, lo acompañamos en el proceso de poder acompañar a este familiar, y también para brindarle las herramientas de cómo acompañar a una persona que está en situación de consumo, sea niño, adolescente, o adulto, y brindarle el espacio no solamente para su familiar, sino también para ella misma de cómo acompañar y cómo atravesar esta situación de consumo, que de alguna manera involucra toda la red o el sistema familiar”.

Gitzel destacó la gravedad del consumo en menores de edad al advertir que “siempre cuando se trata de niños, niñas, adolescentes, cuando son menores de edad, siempre es problemático el consumo, sea como sea, sea una vez, dos veces o repetidas veces, es problemático”.

“El consumo problemático tiene que ver mucho con la frecuencia”, amplió, “con lo que ya implica riesgos, por eso es problemático, porque produce riesgos a nivel social, a nivel biológico, psíquico. A eso llamamos consumo problemático, por eso hay que ver signos que podamos tener en cuenta en nuestra vida cotidiana con las familias”.

El paso hacia la ayuda

Para quienes deciden dar el paso de pedir ayuda, Almirón recomendó que “ponerlo en palabras, es un momento importante, el acercarse o el comunicarse con la Subsecretaría, con el centro, hablarlo con cualquier persona de confianza, un vínculo cercano, después acercarse a hablar con los profesionales, el saber de que el espacio que nosotras brindamos no es un espacio de juzgar sino de contener y acompañar con una escucha activa y que se puede”.

El Centro Provincial de Prevención y Asistencia Integral para el Control de Drogas está ubicado en Av. Quaranta 7350, Posadas, y está abierto las 24 horas los sábados y domingos, y de lunes a viernes de 7 a 20. “De eso se trata, de poder enlazar y poder contar y poder poner a disposición de la comunidad un lugar donde pueden ir para para ser asesorados”, concluyó Gitzel.

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