La evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a junio habría marcado un pequeño repunte respecto de mayo, con una inflación mensual estimada cercana al 2%, impulsada principalmente por aumentos en precios regulados y ciertos servicios. Este comportamiento rompe con la tendencia descendente registrada en los últimos meses, aunque los analistas coinciden en que se trata de una variación contenida dentro de márgenes previstos.
De acuerdo a estimaciones de la consultora EcoGo, la inflación del mes estuvo liderada por incrementos en rubros como transporte público —por ajustes en tarifas de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires—, prepagas, combustibles, cigarrillos y educación privada. La economista Rocío Bisang señaló que “si bien la dinámica de los alimentos se mantuvo relativamente estable, el efecto de los aumentos en servicios regulados fue determinante para explicar la leve aceleración del índice”.
Uno de los elementos clave que contuvo la inflación en el primer semestre fue el control de precios en sectores sensibles y la desaceleración del consumo. Sin embargo, el mes de junio también se vio afectado por la persistente inflación núcleo, que si bien moderó su ritmo respecto de comienzos de año, todavía muestra rigideces en sectores como servicios, salud y educación.
Desde la Fundación Libertad y Progreso, el economista Aldo Abram sostuvo que “la inflación de junio fue algo más alta que la de mayo, en parte por la incertidumbre generada respecto al tipo de cambio. Hubo ruido por una posible devaluación o deslizamiento del dólar oficial, que finalmente no ocurrió, pero igual impactó en expectativas”.
El panorama para julio presenta nuevos desafíos. Las proyecciones privadas indican que la inflación podría mantenerse entre el 1,5% y el 2%, presionada por factores estacionales como las vacaciones de invierno —que suelen impulsar el consumo de ocio, turismo y recreación— y por el efecto del medio aguinaldo, que genera mayor circulación de dinero.
Además, está previsto que haya actualizaciones en el precio del transporte urbano, tanto colectivos como subtes, y posibles subas adicionales en combustibles, particularmente si se encarece el precio del petróleo a raíz del conflicto geopolítico en Medio Oriente. “El precio del crudo Brent volvió a acercarse a los 85 dólares por barril, y cualquier tensión en el estrecho de Ormuz puede disparar nuevos ajustes locales”, advirtieron desde PxQ.
Otro factor que sumará presión será el aumento escalonado de cuotas de medicina prepaga, pactado previamente, y la actualización de contratos de alquiler tras el fin de los congelamientos. A estos elementos se suma el inicio del ciclo lectivo del segundo semestre en las escuelas privadas, que también suele implicar ajustes.
A pesar del repunte mensual, los analistas destacan que la inflación interanual continúa desacelerándose, en línea con una menor emisión monetaria y un tipo de cambio que se mantiene relativamente estable. No obstante, las consultoras alertan que si no se logra un reordenamiento del esquema de precios relativos —aún desajustados tras la salida del esquema de congelamientos—, podrían volver episodios de mayor tensión inflacionaria hacia el último trimestre del año.








