Luego del trágico accidente ocurrido la semana pasada en la Ruta Nacional 12, que se cobró la vida de dos mujeres y un niño pertenecientes a una misma familia, la intendente de Santo Pipó, Claudia Acuña, anunció una serie de medidas urgentes que se implementarán en el municipio para evitar nuevos siniestros viales y brindar mayor seguridad a los vecinos. En época donde los recursos económicos no abundan, se reasignarán fondos para estas obras prioritarias.
“El pueblo está muy dolido y preocupado. Perdimos a tres personas de una misma familia, y eso nos obliga a actuar como Estado. Es mi responsabilidad como intendente cuidar a nuestros vecinos”, expresó Acuña en diálogo con medios locales. La funcionaria detalló que, tras reunirse con los familiares de las víctimas y vecinos del barrio Apepú, se resolvió avanzar con tres obras prioritarias.
La primera será la apertura de una calle vecinal paralela a la Ruta Nacional 12, que funcionará como alternativa para que los habitantes del barrio puedan trasladarse al casco urbano sin necesidad de transitar por la ruta nacional. “Esto permitirá que muchas personas eviten circular por la zona peligrosa. Es una obra que podemos hacer con recursos municipales, aunque implique un gran esfuerzo”, explicó la jefa comunal.
La segunda medida será la colocación de luminarias LED sobre la ex Ruta 12, hoy convertida en una calle interna del pueblo. Este sector, que conecta el barrio afectado con el centro de la localidad, se encuentra actualmente sin iluminación, lo que representa un riesgo para los peatones y conductores. “Hemos venido comprando luminarias de a poco, y con la ayuda de EMSA vamos a poder concretar esta instalación. Queremos que la gente pueda caminar de noche por ahí con tranquilidad”, indicó Acuña.
El tercer punto clave será la instalación de un radar fijo sobre la Ruta Nacional 12, en una zona caracterizada por una pronunciada bajada que atraviesa el pueblo y donde los vehículos suelen circular a gran velocidad. Actualmente solo funciona un radar móvil en esa zona, y de forma esporádica. “El radar fijo ya está casi listo. Creemos que será de gran ayuda para reducir la velocidad y evitar que sigan ocurriendo tragedias como esta”, subrayó.
Consultada sobre el uso de recursos municipales en este contexto de crisis económica, Acuña reconoció que se trata de una decisión que implicará reasignar fondos, pero aseguró que es una prioridad impostergable. “Estamos en tiempos muy difíciles y todo se hace con muchísima prudencia. Pero esto es una emergencia. Venimos administrando con mucho cuidado y poco a poco, comprando insumos, gestionando con empresas y cuidando cada peso. Hoy, más que nunca, debemos priorizar la seguridad de nuestros vecinos”, afirmó.
La intendente también confirmó que mantendrá reuniones con funcionarios de Vialidad Nacional y del Ministerio de Gobierno para coordinar acciones conjuntas y buscar soluciones estructurales en una zona históricamente señalada por su peligrosidad vial. Además, fue convocada a dialogar con representantes de los concesionarios del peaje, quienes también manifestaron su preocupación tras el impacto del caso en redes sociales.
“Vamos a seguir trabajando con responsabilidad, con el compromiso de escuchar a los vecinos y actuar. Esta es una comunidad que merece vivir segura, y no vamos a mirar para otro lado”, concluyó Acuña.







