La Iglesia advirtió que la ausencia del Estado facilita el avance del narcotráfico en los barrios más vulnerables de la Argentina

La Iglesia argentina advirtió que la retirada del Estado de los barrios vulnerables facilita el avance del narcotráfico. En el marco de la jornada mundial contra las drogas, reclamó más recursos para sostener el trabajo territorial y evitar que jóvenes sean captados por el crimen organizado.

En el marco de la Jornada Mundial contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, la Conferencia Episcopal Argentina publicó un mensaje en el que alertó sobre el retiro del Estado de los territorios más golpeados por la pobreza y reafirmó su compromiso con quienes luchan contra las adicciones. “Si el Estado se corre, entra el narcotráfico”, aseguraron los obispos.

En un mensaje titulado “Si el Estado se corre, entra el narcotráfico”, la Iglesia católica en la Argentina expresó su profunda preocupación ante el avance del consumo de drogas y el narcotráfico en los sectores más vulnerables del país. El pronunciamiento, difundido este 23 de junio, anticipa la conmemoración del próximo miércoles 26 de la Jornada Mundial contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, establecida por Naciones Unidas.

El texto lleva la firma de los integrantes de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina: monseñor Marcelo Colombo (presidente), el cardenal Ángel Rossi SJ (vicepresidente primero), monseñor Daniel Fernández (vicepresidente segundo) y monseñor Raúl Pizarro (secretario general). En el documento, los obispos advierten que “la retirada del Estado de esos ámbitos abre paso al avance del narcotráfico, que ocupa ese lugar vacío y se convierte en una suerte de ‘Estado paralelo’”.

“El narcotráfico ofrece a los jóvenes una vida corta pero aparentemente mejor, y esto a cambio de su dignidad, su libertad y, muchas veces, su vida”, señalaron con dureza. A su vez, afirmaron que el consumo de drogas “es una herida profunda en el corazón de tantos jóvenes, muchos de ellos en situaciones de pobreza extrema”.

La Iglesia destacó la importancia de la presencia estatal en la prevención y la educación como “pilares irremplazables” en la lucha contra las adicciones. En ese sentido, reclamó que los gobiernos en todos sus niveles reconozcan y fortalezcan el trabajo que ya realizan numerosas organizaciones territoriales. “Sin una presencia constante del Estado y el compromiso de toda la sociedad, estaremos siempre corriendo detrás del problema”, expresaron.

Los obispos remarcaron la labor silenciosa de parroquias, capillas, Hogares de Cristo, Centros Barriales, Cáritas y otras instituciones que “acompañan de manera cercana y constante a quienes han caído en la adicción y buscan una salida”. Advirtieron, sin embargo, que esta tarea no puede sostenerse únicamente con el voluntariado: “No se puede seguir esperando que quienes acompañan a los jóvenes más rotos lo hagan sin recursos”.

“Desfinanciar estas obras, demorar la ayuda o relegarlas a la buena voluntad de voluntarios agotados, es una forma indirecta de condenar a muchos a la muerte”, afirmaron, y subrayaron la necesidad de equipos profesionales financiados por el Estado para sostener espacios de contención. “Allí donde hay una comunidad que acoge y contiene, hay posibilidad de renacer”, dijeron.

El mensaje cierra con un agradecimiento a quienes trabajan cotidianamente por rescatar a personas atrapadas en las adicciones, y una palabra especial dirigida a quienes atraviesan ese drama: “No nos resignamos a perderlos. Porque creemos en Cristo, confiamos en la fuerza transformadora del amor, del encuentro y de la comunidad. No se desanimen. Pidan ayuda. No dejen de llamar a la puerta de todos cuantos queremos ayudarlos”.

 

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