La tensión se volvió palpable en Israel apenas unos minutos después del mensaje del presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó que había autorizado un ataque contra instalaciones nucleares iraníes. En respuesta, el régimen de Teherán lanzó una ofensiva de misiles balísticos sobre territorio israelí, desatando el caos en Jerusalén y otras ciudades.
“La Ciudad Sagrada era un desierto”, describieron testigos locales, mientras la población seguía desde refugios subterráneos las imágenes del contraataque iraní. Las sirenas comenzaron a sonar cerca de las 8 de la mañana del domingo, cuando 30 misiles balísticos cruzaron el cielo y fueron interceptados en parte por el sistema de defensa Cúpula de Hierro.
Las escenas fueron estremecedoras: refugios llenos, negocios cerrados y silencio en calles usualmente repletas de turistas, como la Puerta de Jaffa o el paseo comercial cercano al Muro de los Lamentos.
La amenaza no cesa. El canciller israelí Gideon Saar advirtió en una reunión con diplomáticos que Irán fabrica 300 misiles balísticos por semana y posee un arsenal estimado en 3.000 unidades. A pesar de los logros de la Operación “León Ascendente” –que, según fuentes de defensa israelí, destruyó el 70% de las fábricas de misiles y drones, el 60% de los misiles balísticos y varias bases estratégicas como Bid Kaneh–, se estima que Teherán aún conserva más de 1.000 misiles operativos.
El régimen chiita no solo ejecuta ataques desde su territorio. También cuenta con aliados en Gaza, Líbano, Irak y Yemen que podrían intensificar las agresiones. “Las calles, los colectivos y los bares pueden ser una trampa mortal”, señalan desde los servicios de seguridad israelíes, que alertan sobre posibles ataques suicidas o nuevas oleadas de misiles desde diferentes frentes.
El servicio de emergencias Magen David Adom (MDA) informó que al menos 16 personas resultaron heridas tras el ataque. “Los equipos de MDA están brindando tratamiento médico y evacuando a once heridos al hospital, incluyendo uno en condición moderada y 15 en condición leve”, indicó el vocero del organismo en un comunicado oficial. Las unidades de emergencia continúan en operaciones de rescate y evaluación de daños en distintas zonas del país.

El líder supremo iraní, Ali Khamenei, permanece en silencio y escondido en un búnker. Hasta que no se pronuncie, es incierta la magnitud de una eventual segunda réplica. Mientras tanto, Jerusalén y Tel Aviv se mantienen bajo máxima alerta.
Estados Unidos, por su parte, no ha brindado detalles adicionales sobre los resultados del ataque a las plantas nucleares de Natanz, Fordow e Isfahan. Lo que está claro es que la ofensiva, lejos de disuadir, abrió una nueva fase de hostilidades con consecuencias regionales imprevisibles.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024
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