Los Mantulak instalaron su primer molino arrocero en Posadas hace más de 60 años y desde entonces no pararon. Cultivan 1.200 hectáreas en el norte de Corrientes que producen más de un millón de kilos. Todo se procesa en el molino instalado a pocos kilómetros del barrio Itaembé Guazú. Trabajan con las variedades Largo Fino y Fortuna, pero están probando con otras como Yamaní y Carnaroli.
Los paquetes de arroz Mantulak están presentes en las góndolas de prácticamente todos los supermercados y almacenes de la provincia, pero no muchos saben que ese producto se elabora y envasa en Posadas, en un moderno establecimiento instalado sobre la ruta 12, frente al ingreso al hipódromo.
Allí se procesan más un millón de kilos de arroz por año producidos en el norte de Corrientes, donde la geografía es más apta para ese cultivo. Los granos provienen de dos unidades productivas, una de alrededor de mil hectáreas y otra de 200. Mayormente elaboran la variedad Largo Fino, la más demandada y Fortuna, que tiene un grano un poco más grande y una textura más cremosa.
“Esto comienza con mi abuelo, que es el fundador de la empresa, que empezó muy joven trabajando hasta que en el año 65 se instaló el molino en Villa Puyade (Posadas), que era toda una zona de campo todavía. Se instaló su galpón, se trajo un molino de Brasil y ahí empezó a laburar”, explicó Daniel Mantulak, miembro de la tercera generación de una empresa familiar que ya va por la cuarta generación.

“Después mi abuelo tiene tres hijos, de los cuales dos continúan con la empresa, mi viejo que es Adolfo y mi tío Jorge. En un momento deciden separarse y cada cual continúa con una marca, mi viejo sigue con la marca Mantulak y mi tío sigue con una marca que se llama Zorzal. Y después continuamos nosotros. Mi viejo tiene cuatro hijos, de los cuales dos plantamos, mi hermana que se abrió, que tiene el café Martínez, y un hermano más chico tiene una venta acá por la Uruguay, y mi hermano y yo seguimos sembrando”, explicó.
Daniel se encarga de la producción, que sale de campos ubicados en el norte de Corrientes, en la zona de San Carlos, “entre San Borjita y San Carlos”, aclara. “Mi hermano se dedica a plantar Largo Fino y yo hago Fortuna. Eso se trae todo al molino, que es otra empresa, pero es todo familiar”, detalló.

El volumen de la producción varía de acuerdo a los caprichos del clima. “Venimos de malos años, de seca, de exceso de agua, pero se plantan más o menos unas mil hectáreas de Fino y unas doscientas de Fortuna. El rinde baja o sube de acuerdo al clima”.
En situación normal, la variedad Fortuna promedia unos 5.500 kilos por hectárea y el Largo Fino entrega unos 9.500 kilos de grano. Fuera de micrófono explica que la productividad del Fortuna mejoró gracias al desarrollo de una variedad enana, porque uno de los problemas que tenía esa variedad es que las plantas ganaban mucha altura, lo que las volvía vulnerables al viento que, literalmente, echaba por tierra buena parte de la producción.

Los Mantulak aseguran que continuamente reciben pedidos para vender fuera de la provincia, pero apenas consiguen responder a la creciente demanda dentro de la provincia. “Los misioneros se comen todo el arroz, no nos queda un grano para mandar a otro lado todavía. Tendríamos que aumentar la escala de producción en los campos, capacidad industrial tenemos”, dijo
El productor indicó que la demanda está concentrada en las variedades Largo Fino y Fortuna, que son las más conocidas en Argentina, pero están probando otras variedades que son más conocidas en otros países y empiezan a ser demandadas también en Argentina, aunque su precio es más alto.
“Plantamos el Yamaní, plantamos otras variedades, pero todavía se consume muy poco. Pero queremos este año, si Dios quiere, a ver si podemos plantar algo más de eso”, anticipó.








