El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sorprendió con sus declaraciones durante una entrevista televisada el lunes, al afirmar que eliminar al líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, podría poner fin a las hostilidades entre ambos países.
Benjamin Netanyahu
Estas palabras llegan un día después de que se revelara que el expresidente estadounidense Donald Trump vetó un plan de Israel para asesinar a Khamenei, frustrando una posible operación directa.
En medio de esta tensa situación, al menos cuatro misiles fueron lanzados desde Irán hacia el norte de Israel durante la noche. Fuentes militares señalaron que la mayoría de estos proyectiles fueron interceptados en pleno vuelo, aunque fragmentos cayeron en una zona abierta, provocando un incendio que fue rápidamente controlado por bomberos. Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron, a través de redes sociales, que la fuerza aérea israelí está realizando ataques contra infraestructuras de misiles superficie-superficie en el oeste de Irán.
Netanyahu subrayó que las fuerzas iraníes «están atacando deliberadamente a civiles» y justificó la eliminación del ayatollah diciendo: «Esto no escalaría la guerra, la detendría». Netanyahu rechazó las preocupaciones sobre un posible conflicto mayor, argumentando que las décadas de agresión del régimen iraní han llevado a la región al borde de una confrontación nuclear. «Durante más de 50 años, Irán ha exportado terror, atacado infraestructuras energéticas globales y sembrado caos en todo el Medio Oriente. Esta es su guerra, y nosotros intentamos detenerla», concluyó.
El contexto de estas declaraciones se conecta con la información revelada por un funcionario estadounidense, quien comentó que Trump se opuso a un plan israelí para asesinar a Khamenei. La administración de Trump hizo saber a Israel que no apoyaría una acción que podría desestabilizar aún más la región. En paralelo, el presidente norteamericano, Donald Trump, expresó que Irán no está ganando la guerra con Israel y que debería volver a negociar «antes de que sea demasiado tarde». «Tienen que llegar a un acuerdo, y es doloroso para ambas partes, pero diría que Irán no está ganando esta guerra», afirmó Trump al margen de la cumbre del G7 en Canadá.
Desde el lado iraní, el presidente Masoud Pezeshkian declaró que Irán no busca «ampliar el círculo de la guerra» con Israel, pero advirtió que responderá «de manera proporcional» a cualquier ataque. En una conversación telefónica con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, Pezeshkian denunció las ofensivas israelíes y condicionó un posible regreso a las negociaciones nucleares al cese de los ataques del «régimen sionista».
Erdogan manifestó la disposición de Turquía para actuar como mediador en el conflicto y facilitar un retorno al diálogo nuclear. Estas iniciativas buscan desescalar la situación y evitar que la operación militar de Israel contra el programa nuclear de Irán se convierta en un conflicto aún más amplio.
Las declaraciones de Netanyahu, sumadas a la postura de Trump y las reacciones de Irán, sitúan a la región en un delicado equilibrio. Mientras las tensiones siguen en aumento, la comunidad internacional observa de cerca los movimientos de cada país involucrado, con la esperanza de encontrar una salida diplomática al conflicto.
Fuente: La Nación








