La historia de Vinicius Vina, de trabajar en un mototaxi a pelear en la UFC: «Para mí fue disciplina y nunca dejar de creer que soy capaz»

Desde Curitiba, hasta llegar a la Ultimate Fighting Championshiop (UFC), el brasileño Vinicius Vina transformó su vida gracias a la disciplina y el esfuerzo. Pasó de trabajar como mototaxi a convertirse en un referente de las artes marciales. Hoy entrena a jóvenes con el objetivo de prevenir el consumo problemático en su academia Team Bronx y ayudarlos a alcanzar sus sueños en el mundo de los deportes de combate.

Vina no recuerda exactamente qué edad tenía cuando debutó en el UFC, pero sí sabe con certeza cómo empezó todo. “Entreno desde los cinco años. Comencé con una disciplina que es el karate, y desde niño fui recorriendo ese camino, siempre con el sueño de permanecer y pelear en las organizaciones más importantes”.

Criado en Curitiba, Brasil, convirtió un deseo de infancia en un objetivo profesional que lo llevó a subirse a los octógonos más reconocidos del mundo.

Durante más de diez años trabajó como mototaxi para poder entrenar. “Sufrí mucho, trabajé más de diez años como mototaxi, fui reconocido cuatro veces como el mejor peso pluma de Brasil”, contó en Modo Combate (lunes a las 15 por el streaming de Misiones Online.

Su momento llegó cuando fue seleccionado para la primera edición del reality The Ultimate Fighter Brasil, donde llegó hasta las semifinales. “Ahí tuve la oportunidad de mostrar mi trabajo y demostrar de qué está hecho un sueño y la determinación para alcanzar lo que uno planta desde temprano en el corazón”.

Su debut se dio en el UFC 147, en el estadio Mineirinho, donde venció a Wagner Campos, “el Galeto”. Permaneció en la organización entre 2013 y 2016, acumulando cinco presentaciones. “Lo que cambia es que tenés una mejor condición financiera porque se gana bien. En mi época, además, se podían conseguir patrocinadores. Hoy eso es más difícil”.

Entrenar para superar el consumo problemático

Lejos de dejar atrás las artes marciales mixtas, Vina se convirtió en formador de jóvenes atletas a través de su academia Team Bronx, en Curitiba, donde junto a su esposa coordina. “Soy atleta gracias a un proyecto social. Alguien creyó en mí, vio mi talento y me ayudó. Hoy tengo esa misión: ayudar a niños a alcanzar sus objetivos y sueños a través de las artes marciales”.

Desde su espacio entrena a jóvenes desde los seis hasta los 21 años, trabajando no solo en lo deportivo, sino también en la prevención de consumos problemáticos. “Cuando uno de nuestros chicos se involucra con drogas, lo separamos del grupo. Trabajamos con él aparte, fuera del tatami, para que pueda recuperarse, mantenerse limpio, y luego pueda volver al entrenamiento”.

Vina junto a sus alumnos en pleno entrenamiento.

Con cinturón negro cuarto grado en jiu-jitsu, además de grados en Muay Thai y karate, Vina define su estilo como integral y asegura que es un “guardeiro nato”, aficionado a las técnicas de MMA conocidas como triángulo, llave guillotina y la omoplata.

Reconoce que lo que más le gustaría ahora es ver triunfar a sus alumnos. “Tengo un alumno que es muy bueno, participó tres veces del Dana White’s Contender Series: Mário Souza. Ese chico va a pelear este año en el UFC. También tengo cuatro atletas que están peleando fuera de Brasil, en Corea del Sur”.

Consultado sobre qué se necesita para llegar al UFC en la actualidad, respondió sin rodeos: “Hoy un atleta, para llegar al UFC, tiene que ser campeón, ganar sus peleas, mostrar agresividad, tener una buena conducta y una buena imagen en los medios, y no perder. Ese es el tipo de atleta que llega”.

Para aquellos jóvenes que sueñan con ese objetivo, cerró con un mensaje: “Tenés que entrenar todos los días, con lesión o sin lesión, con o sin suplementos, con o sin dinero. Tenés que tener esa disciplina, ese enfoque y esa meta en tu vida. Si no tenés esas tres herramientas -disciplina, determinación y fe en vos mismo- no llegás, pero si las tenés, nadie te frena”.

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