Día crucial para Santino en Singapur: realizarán hoy una recolección de células del padre para que este viernes el niño reciba el primer transplante de médula

Natalia Rodríguez acompaña a su hijo Santino en una internación clave en Singapur. Este jueves será un día crucial: realizarán la recolección de células del padre para que el viernes el niño reciba la primera infusión de médula. La familia, unida desde el primer día, atraviesa un proceso largo, difícil y lleno de esperanza.

“La historia de Santino empieza en 2021, cuando le diagnostican la enfermedad. Fue paciente del hospital de pediatría de Posadas durante dos años y medio. Ahí tuvo su primera recaída y fue derivado al hospital Gutiérrez en Buenos Aires. Recibió un segundo trasplante de médula, pero lamentablemente volvió a recaer a inicios de este año”, relató Natalia desde la habitación del hospital, sin perder la fuerza.

Luego de un tercer tratamiento en el Gutiérrez sin resultados alentadores, los médicos plantearon la necesidad de buscar una alternativa en el exterior. “En un primer momento se pensó en el hospital San Juan de Dios de Barcelona. Iniciamos la campaña con la intención de viajar a España, pero a los pocos días nos comunicaron que Santino no era candidato para ese tratamiento”.

Fue en ese momento de frustración y angustia que apareció una nueva posibilidad. “Gracias a una mamá, logramos contactarnos rápidamente con un hospital en Singapur. Mandamos toda la documentación y recibimos una respuesta esperanzadora: sí, acá hay una oportunidad. Fue un giro de 360 grados. De pensar que se nos cerraban las puertas, pasamos a decir: ‘nos vamos a Singapur’”.

El viaje fue extenso, emocionalmente exigente, y la adaptación no fue fácil. “Santi llegó con el 90% de su médula comprometida por la enfermedad. Empezó con quimioterapia y le costó recuperarse porque en el viaje había contraído un virus gastrointestinal. Pero después de otros dos ciclos, toleró bien el tratamiento. Cuando hicieron el aspirado de médula antes del acondicionamiento para el trasplante, el resultado fue excelente: la enfermedad se redujo al 2%. Ellos nos pedían llegar al 5%, y Santi logró mucho más”.

El hospital determinó que el padre sería el primer donante. Además, encontraron un cordón umbilical compatible en Canadá, que ya fue trasladado a Singapur. El tratamiento contempla un doble trasplante, algo inédito para la familia. “En Argentina, para poder acceder a un segundo trasplante, Santi debía negativizar la enfermedad. Pero acá no: solo necesitaba reducirla. Eso ya nos daba otra esperanza”.

Natalia admite que la distancia pesa: “Extrañamos muchísimo. El año pasado ya habíamos estado en Buenos Aires y se sentía, pero esto es muy diferente. Es otra cultura, otro idioma. Santi no puede interactuar con el personal médico como lo hacía antes. Eso también le pesa. Yo creo que no tener a nadie más que a la mamá con quien hablar durante las internaciones se hace más difícil para él”.

Aun así, la familia se mantiene firme. “Somos un equipo de tres. Siempre fuimos juntos a todos lados. Y cada paso lo dimos como familia. Cuando nos dijeron en España que disfrutáramos los pocos días que nos quedaban con nuestro hijo, fue un golpe tremendo. Pero los médicos de Buenos Aires no se rindieron. Fueron ellos quienes nos dijeron: ‘Si tenemos que ir a Singapur, vamos con todo’. Ese empujón fue el que nos volvió a dar fuerza”.

La colecta

La colecta fue otro capítulo inolvidable. “Yo hice un primer vivo desde el Instagram de mi emprendimiento, solo para contar lo que pasaba. La respuesta fue abrumadora. La solidaridad de la gente fue lo que nos trajo hasta acá. Dormíamos poco, comíamos mal, era una locura tener que coordinar todos los trámites, medios, papeles para el hospital y el banco, todo en pocos días. Pero lo logramos”.

Natalia recuerda también con emoción cómo Santino vivió todo ese proceso. “A veces pienso que pobre él también tuvo que darnos ese espacio a nosotros para que podamos lograr llegar. Yo me encerraba en una pieza para salir en la tele y él del otro lado, en la sala, miraba con el papá. Cuando terminaba la entrevista, venía corriendo, me abrazaba y me decía: ‘gracias, mamá’. Él entendía todo. Le hablamos mucho de la campaña, de la rifa, de toda la gente que nos ayudó. Y él fue procesando en su cabecita que estábamos acá gracias a eso”.

La situación económica, sin embargo, sigue siendo crítica. “A la semana de llegar, salimos del hospital con una factura de 47 mil dólares. Nosotros pusimos como meta en la campaña 500 mil dólares para cubrir el tratamiento, el alquiler, la estadía de seis meses… y hoy estamos llegando a ese tope. Pero tenemos más de 100 mil dólares por pagar solo en internaciones anteriores. Ya pagamos el trasplante, pero no todo lo demás. La verdad, no dimensionamos los costos reales”.

A pesar del esfuerzo y la ayuda ya recibida, la campaña sigue en pie. “Seguimos recibiendo donaciones a través del Alias amorporsantino.ARG desde Argentina, como titular Erico Oscar Rzesniowiecki También abrimos cuentas en Paypal, Twitch, Prex, para quienes quieran colaborar desde el exterior. Porque como dice él, vinimos para que yo mejore. Y eso es lo que todos queremos”.

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