El exjugador y capitán de Guaraní Antonio Franco en la década del 80, Darío Labaroni, rememoró su carrera durante una extensa entrevista en el programa Fórmula Tuerca, emitido por el streaming de Misiones Online. Entre anécdotas, goles decisivos y recuerdos imborrables, Labaroni repasó su llegada a Misiones, el histórico título ante Mitre y su paso posterior por Huracán de Parque Patricios.
“Nací en Ensenada, pero soy de Berizo. A los 15 años debuté en la Primera de Villa San Carlos y al año siguiente me compró Gimnasia. A los 17 ya estaba en el banco de Primera”, contó sobre su precoz inicio en el fútbol profesional. Pero su vínculo con Guaraní se selló gracias a una actuación destacada en un torneo en Trenque Lauquen. “Macia me vio jugar y me preguntó si me quería venir a Misiones. Yo tenía la valija lista para cualquier lado”, recordó.
Su arribo a Guaraní se produjo en octubre de 1982, fecha que no olvida porque coincide con el cumpleaños de su hija y de Diego Maradona. Sin embargo, el inicio no fue fácil: “Nelson Chabay no me quería, jugué un solo partido y no volví. Hasta que me llamó Tono Pérez y me dijo: ‘A partir de hoy vas a ganar 4.200 más la casa y la comida’. Me tomé lo primero que cruzó y vine”.
Labaroni fue protagonista en una de las páginas más gloriosas del club. “En cancha de Mitre les ganamos 4-1 y yo hice un gol. Era el clásico y fue un campañón. Guaraní cambió para ese partido. Podríamos haber hecho más goles, sin exagerar”, aseguró.
Durante la entrevista, también valoró el impacto de su primera nota en un medio: “Fue en 1984, con vos, Carlos (refiriéndose al periodista García Coni). Me invitaste a almorzar en un programa deportivo y para mí fue un espaldarazo”.
La evolución de su juego lo llevó a convertirse en un mediocampista central pese a sus inicios como delantero. “Yo vine como 10, después me pusieron de 8 y finalmente de 5. Me dijeron: ‘Vos vas a jugar de 5’, y me entrenó toda una tarde. Al final tenía razón”.
En 1985, su gol de 30 metros a Huracán lo catapultó al club porteño. “Le pegué de lejos y se la clavé a Carlos Gay. Después fui compañero suyo en Huracán”, recordó entre risas. Allí, tras una gira por Corea del Sur, se consolidó como titular. “Jugamos contra selecciones que después estuvieron en el Mundial 86. Yo había llegado un martes y el jueves ya viajábamos. Me sacaron el pasaporte en una hora”.
También evocó una histórica victoria ante Independiente con Guaraní: “Panchito me puso de central tras la expulsión de Tesare. Jugué todo el primer tiempo y gran parte del segundo. Eduardo me dio tranquilidad. Y en ataque, ejecutamos la jugada que habíamos trabajado: una pelota a la espalda de Trocero y por adentro de Enrique. Palito entró solo y le hizo el gol a Goyén”.
Con anécdotas, humor y memoria intacta, Darío Labaroni dejó en claro que su huella en Guaraní y en el fútbol nacional no solo se mide en títulos, sino también en historias que siguen vivas en la pasión de los hinchas.








