El gobierno Nacional dio a conocer su plan para reducir gradualmente los impuestos y aranceles a la importación de celulares y otros dispositivos tecnológicos. La política, que pretende alinear los precios nacionales con los internacionales, establece una primera etapa de reducción arancelaria del 16% al 8%, con la meta de su eliminación total en enero de 2026. Asimismo, los impuestos internos para televisores, aires acondicionados y celulares importados disminuirán del 19% al 9,5%, mientras que se suprimirán para los producidos en Tierra del Fuego. Desde el gobierno se prevé que la carga impositiva, que actualmente supera el 50% del valor de un celular, se reduzca a menos del 30%.
Audio: Radio República
En este contexto, el comerciante posadeño Diego Barrios, celebró la medida y anticipó una mejora en la competencia con los precios que ofrecen en Encarnación.
“Muy buena noticia para los que estamos en la frontera”, afirmó Barrios ante la consulta sobre el anuncio. “No solamente los teléfonos, están los aires acondicionados, televisores y otros productos”, reveló.
Además, resaltó que el beneficio alcanzará a la producción de Tierra del Fuego. “La baja no es solamente para los productos que se importan directamente, sino también para los que se fabrican en el Sur. Hay casi 10% de baja de todo lo que se fabrica en Ushuaia”.
Sin embargo, para Barrios “el impacto en el precio no es inmediato, porque lleva su tiempo hasta que toda la cadena de importación y comercial se vaya ajustando”.
Por otro lado, advirtió que para Posadas la medida reviste una importancia particular en la competencia con el mercado paraguayo. “A la frontera especialmente mucho más que a otros lugares para competir en mejores condiciones con los precios de Paraguay en toda esa línea de productos”.
Asimismo, sobre la magnitud de la baja de precios esperada, el comerciante estimó un rango, que oscila, según él desde “un 10% hasta un 20% y un poco más”.
Al comparar la situación actual con los precios del otro lado de la frontera, describió una brecha considerable. “Hoy está entre un 30, puede ser hasta un 40% desde arriba para abajo. Uno paga hasta un 40 o un 50% más”.
En este aspecto, reconoció que existen estrategias para mitigar esta diferencia. “Hay veces que algunos fabricantes hacen unas promos para tratar de estar más competitivos y esa diferencia se achica a más o menos un 25% aproximadamente”.
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Ahora bien, Barrios explicó por qué la baja de precios no se reflejará de forma inmediata: “Todo lo que los importadores y los fabricantes que ya importaron y están produciendo, ya pagaron el impuesto anterior. Todo el proceso de fabricación, inclusive en el sur, de aires acondicionados, televisores y celulares, es de casi seis meses en total entre los procesos de importación y producción. Todos esos costos ya se pagan al momento que se importan”.
Por eso, especificó: “Si uno baja inmediatamente los precios, todo lo que está vendiendo ahora, que importó, va a estar a pérdida. Por eso la medida tiene impacto en forma posterior”.
“Igualmente se empiezan a adelantar algunas bajas pensando en competir. Como todos van a querer competir, la tendencia va a ser que empiecen a bajar de alguna manera algún porcentaje, pero finalmente el porcentaje grueso se va a bajar en un par de meses”, afirmó.
De este modo, Barrios se refirió al impacto de los Programas Ahora, que tienen como objetivo mitigar el efecto económico de las diferencias de precios con los países vecinos o eventos comerciales como el Hot Sale. “Todo tipo de acción comercial suma muchísimo. Tanto los que hacen acá a nivel provincial, con los Programas Ahora, los eventos que autoriza la Cámara de Comercio, este tipo de eventos digitales genera un clima de compras que sí o sí tiene impacto en la venta. Prácticamente esos días se duplica, se triplica la venta de los días habituales. Es un clima de ofertas y de compras que hace que la gente tenga más ganas de comprar esos días y a mejores condiciones”.
Más allá del anuncio, la cautela: “Habrá que esperar el decreto, la letra chica, para ver el impacto real en los precios”
Audio: Red Ciudadana
Si bien la noticia de la reducción de aranceles generó un eco positivo, el consultor posadeño Ivan Acosta llamó a la cautela y puso el foco en los detalles de la implementación y las decisiones empresariales que moldearán el impacto final en los precios. Sus observaciones se dirigieron a la estrategia de cada negocio y la “letra chica” del decreto como factores a considerar.
“Son anuncios, hay que esperar el decreto, la letra chica. Después hay que esperar el impacto final en el precio”, advirtió Acosta.
Otro factor que tuvo en cuenta el contador es la autonomía de cada comercio en la fijación de precios. “No se puede hablar en forma general porque cada negocio tiene su margen de rentabilidad, el empresario decide al final cuál es su estrategia de precio”.
Al analizar el posible comportamiento del consumidor de la zona de frontera, introdujo la variable de la financiación en un nuevo contexto económico. “Tal vez el financiamiento ya no sea tan conveniente como era en un momento. Básicamente, el sin interés no va a tener el resultado esperado tal vez por muchos, como lo era antes, aunque con una inflación muy alta, la cuota sin interés tenía un papel mucho más importante”, observó.
Para ilustrar cómo la baja de precios en Argentina podría influir en las decisiones fianancieras de los consumidores en zonas de frontera, Acosta ofreció un ejemplo concreto: “Van a haber personas que pensarán dos veces antes de la compra en el vecino país, ya sea Brasil, Paraguay o Chile, para los que están en Mendoza. El tema está en que ahora van a pensar dos veces y se preguntarán: «¿me sigue conveniendo ir a Chile y a Paraguay?»”.
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Con esta analogía, señaló que la reducción de precios podría llevar a los consumidores de áreas limítrofes a reconsiderar la conveniencia de cruzar la frontera para adquirir estos productos, pues sopesan la diferencia de costo con las ventajas de comprar en Argentina, como las opciones de financiación.
Por lo tanto, Acosta, considera que si bien la baja de aranceles representa un paso positivo, no se anticipa una competitividad extrema de los productos comercializados en Argentina frente a los importados porque aunque la combinación de estas bajas es favorable, “igualmente los productos que vienen de afuera tienen un precio muy competitivo hasta con envío, con lo cual puede tener impacto, pero no tan arrasador”.
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