En los días posteriores al estreno de El Eternauta, la serie argentina producida por Netflix, las consultas de personas con dudas sobre su identidad se multiplicaron por seis en Abuelas de Plaza de Mayo. También crecieron de forma significativa las denuncias por posibles apropiaciones de bebés durante la última dictadura.
El fenómeno fue inmediato. Apenas unos días después del lanzamiento de la serie el 30 de abril, Abuelas recibió 106 consultas entre el 1° y el 7 de mayo. En el mismo período de 2024, habían sido apenas 18. En lo que va del año, más de 900 personas se contactaron con la organización, y una de cada diez lo hizo en esa única semana.
Desde las redes sociales, Abuelas y H.I.J.O.S. Capital acompañaron el estreno con una campaña gráfica: sobre el afiche callejero de la serie, que muestra a Juan Salvo en medio de la nieve mortal, se superpusieron en blanco y negro las fotos de Héctor Germán Oesterheld y sus cuatro hijas, todos desaparecidos por el terrorismo de Estado. “¿Estás mirando El Eternauta? Si naciste en noviembre de 1976 o entre noviembre de 1977 y enero de 1978 y tenés dudas sobre tu identidad, contactanos”, rezaba el mensaje.
La historia de los Oesterheld, una de las más emblemáticas del plan sistemático de apropiación de menores, sigue teniendo capítulos abiertos. Héctor Germán Oesterheld fue secuestrado en 1977. Sus hijas Marina, Diana Irene, Beatriz Marta y Estela Inés también fueron desaparecidas. Tres de ellas estaban embarazadas al momento de su secuestro. Sólo el cuerpo de Beatriz fue devuelto a su madre, Elsa Sánchez, quien buscó hasta su muerte en 2015 a los nietos que podrían haber nacido en cautiverio.
Uno de los hijos de Diana, Fernando Araldi Oesterheld, fue dejado como NN en la Casa Cuna de Tucumán y luego recuperado por su familia paterna. Hoy busca a su hermano o hermana, que habría nacido en cautiverio a fines de 1976. También continúa la búsqueda de otro nieto o nieta, posible hijo de Marina y su compañero Alberto Seindlis, desaparecidos en 1977.
“El impacto de la serie no solo trajo visibilidad, también activó los mecanismos que crearon las Abuelas: que quienes tienen dudas o información se acerquen y hablen”, explicó Manuel Gonçalves Granada, secretario de Abuelas y nieto restituido en 1997. “La multiplicación de consultas nos da esperanza. Cada contacto puede ser una nueva restitución”, sostuvo.
Pero no solo crecieron las consultas de identidad. También se triplicaron las denuncias por apropiación: entre el 30 de abril y el 9 de mayo, Abuelas recibió 62 reportes, frente a los 21 que habían ingresado entre el 7 y el 14 de abril.
El Eternauta, en esta versión adaptada por Bruno Stagnaro, traslada la historia a la actualidad. La serie sugiere nuevas capas de lectura vinculadas a las heridas del pasado reciente: Juan Salvo es ahora un excombatiente de Malvinas, y el apocalipsis que enfrenta parece remitir también a la experiencia traumática de una generación marcada por la guerra y la represión.
Desde su publicación original en los años cincuenta, la obra de Oesterheld siempre fue leída como una metáfora política. Pero nunca había tenido una repercusión tan directa y masiva como la que genera hoy, cuando su historia familiar se funde con la de cientos de nietos y nietas que todavía buscan su verdadera identidad.








