La detección temprana y el abordaje adecuado en los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de los niños, especialmente cuando se trata de trastornos del neurodesarrollo. Expertos en el área, coinciden en que un diagnóstico precoz y un enfoque multidisciplinario ofrecen mayores oportunidades para mejorar el pronóstico de los niños afectados.
Según Fabiana Gilardoni, especialista en atención temprana del desarrollo infantil, la prevención y la estimulación son clave en los primeros años. «Los primeros cinco años de vida son fundamentales, y dentro de esos, los tres primeros se conocen como la ‘infancia sagrada’, donde la plasticidad cerebral está en su pico», destacó. Gilardoni explicó que cuanto más temprano se identifiquen los problemas y se comience a trabajar con el niño y su familia, mayores serán las posibilidades de desarrollar sus potencialidades y prevenir que el diagnóstico se agrave. La intervención no solo incluye al niño, sino también a su entorno familiar, garantizando el fortalecimiento del vínculo afectivo y la implementación de pautas de crianza adecuadas.
Por su parte, el Dr. Edgar Albiño Llarena, neurólogo, subraya la relevancia de identificar los trastornos del neurodesarrollo lo antes posible. «Es fundamental que los niños reciban un seguimiento multidisciplinario para abordar condiciones como el retraso del lenguaje, los trastornos de conducta o la hiperactividad», explicó. Albiño Llarena resaltó que la provincia ha avanzado en la formación de equipos especializados, lo que permite una atención más adecuada y accesible para las familias. Asimismo, remarcó que la colaboración entre especialistas de diferentes áreas es esencial para diseñar un plan de tratamiento que permita a los niños desarrollarse de manera saludable y acorde a su edad.
Aumento de casos trastornos del neurodesarrollo: el desafío de la detección temprana
La Dra. Anahí Blanchard, pediatra y especialista en neurodesarrollo, destacó la importancia de un enfoque coordinado entre los profesionales de la salud. «Detectar los signos de alarma en los primeros años es esencial para evitar un diagnóstico tardío que limite las oportunidades del niño en su desarrollo social y académico», comentó. Blanchard también enfatizó la necesidad de evitar tanto el sobrediagnóstico como el subdiagnóstico, alertando sobre el riesgo de etiquetar erróneamente a un niño con trastornos como el TEA sin una evaluación exhaustiva.
Blanchard también hizo referencia al aumento de trastornos en el desarrollo del habla, el aprendizaje, la sociabilización y otros problemas neurocognitivos y destacó que la colaboración entre pediatras, neurólogos, psicólogos y otros especialistas se ha vuelto indispensable. Según la Dra. Blanchard, estas patologías no discriminan por clase social y afectan a todos por igual, lo que hace aún más urgente la sensibilización en la comunidad médica, las familias y la sociedad en general.
El rol de la familia en el tratamiento de los trastornos del neurodesarrollo
La Lic. Milagros Guimaraez, psicopedagoga diplomada en neurodesarrollo, enfatiza que el trabajo con las familias es esencial para que el tratamiento sea efectivo. «Es fundamental que las familias refuercen las estrategias y sugerencias dadas durante las terapias, no solo en las sesiones semanales, sino también en el hogar», explicó Guimaraez. Esta colaboración constante entre los profesionales y las familias mejora el seguimiento del tratamiento, lo que potencia el desarrollo y aprendizaje de los niños.
El acompañamiento emocional en el tratamiento
La psicóloga Luciana Balmaceda también resalta la importancia de involucrar a las familias en todo el proceso. «El acompañamiento de los padres y tutores es esencial, ya que muchos se enfrentan a una resistencia inicial para aceptar que sus hijos necesitan ayuda», señaló Balmaceda. Ella y sus colegas aseguran que el proceso debe ser gradual, proporcionando apoyo emocional y adaptando las recomendaciones a la realidad de cada familia.
El psicólogo Frada Agustín, especializado en el apoyo a padres y familias, agrega que «el trabajo con los padres no solo implica la contención emocional, sino también ayudarles a manejar el impacto psicológico que este proceso tiene en su vida cotidiana». Según Agustín, el involucramiento de todos los miembros de la familia no solo favorece al niño, sino que mejora la calidad de vida de todos los involucrados.
El diagnóstico temprano no solo permite mejorar las posibilidades de desarrollo del niño, sino que también facilita la integración de la familia al proceso terapéutico. En el caso de AMBAR Casa de Salud, dónde se encuentra este equipo, se fomenta un enfoque que involucra tanto a los niños como a sus familias, brindando un espacio de contención y acompañamiento para todos los miembros del núcleo familiar.
Desde su experiencia como tía y referente de la Fundación de Apoyo a Padres de Hijos del Espectro Autista (Fapadhea), Patricia Caramuto abordó el impacto de dicho trastorno en la vida familiar, la necesidad de contar con información y los desafíos actuales de la inclusión… pic.twitter.com/CGGmwSv833
— misionesonline.net (@misionesonline) April 8, 2025
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