Fake news y campañas de desprestigio marcan el Cónclave por la elección del sucesor de Francisco

En los pasillos del Vaticano, donde tradicionalmente reina el silencio y la discreción, un nuevo enemigo se ha infiltrado en las congregaciones generales previas al Cónclave que elegirá al sucesor de Francisco: la desinformación.

Mientras los cardenales se preparan para decidir quién será el próximo Papa, las campañas de manipulación, muchas veces impulsadas por sectores conservadores, buscan influir en la elección a través de rumores falsos, videos manipulados y acusaciones estratégicas.

Estas tácticas de desinformación, que se propagan rápidamente gracias a las redes sociales, son vistas como un intento deliberado de desestabilizar el proceso y hacer que la elección papal se vea afectada por influencias ajenas a la votación real.

El cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, hizo un llamado el día de ayer a la unidad y a la superación de las polarizaciones internas en la Iglesia. “Superemos las polarizaciones y custodiemos la comunión, seamos cada vez más ‘una sola cosa’”, declaró Zuppi en un mensaje dirigido directamente al Colegio Cardenalicio, subrayando que las divisiones actuales son peligrosas y solo benefician a aquellos que buscan sembrar discordia en la Iglesia. El cardenal insistió en que la Iglesia no necesita más “ismos” ni más fragmentación, en referencia a la tensión creciente entre los sectores progresistas y conservadores que están marcando la pauta en este Cónclave.

Uno de los principales objetivos de estas campañas de desinformación ha sido el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano y uno de los favoritos para asumir el papado. A comienzos de mayo, el portal conservador estadounidense CatholicVote difundió un falso reporte sobre la salud de Parolin, asegurando que había sufrido un grave episodio de salud relacionado con una subida de tensión arterial durante una reunión previa al Cónclave, lo que supuestamente había requerido una intervención médica de aproximadamente una hora. La Santa Sede desmintió inmediatamente estas informaciones, pero el daño ya estaba hecho. Los analistas vaticanos interpretan este tipo de fake news como parte de una campaña para sembrar dudas sobre la capacidad de Parolin para asumir el cargo de Papa.

Otro de los candidatos más perjudicados por la desinformación es el cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y uno de los hombres más cercanos a Francisco. Recientemente, circuló un video de Tagle cantando la famosa canción “Imagine” de John Lennon, una pieza que expresa deseos de un mundo sin religiones. Aunque el video fue editado de manera engañosa para dar a entender que Tagle apoya esas ideas, la realidad es que el cardenal evitó las líneas controvertidas de la canción. Este tipo de manipulaciones ha sido utilizada para desacreditar su figura y empañar su imagen ante los cardenales, en un intento por frenar su candidatura.

Además de estas manipulaciones, tanto Parolin como Tagle han sido objeto de acusaciones relacionadas con la gestión de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia, un tema especialmente delicado en el contexto del Cónclave. Estos ataques, que provienen de medios tradicionalistas como Bishop Accountability, han desatado un debate sobre la motivación detrás de dichas acusaciones, especialmente porque coinciden en el tiempo con la elección del Papa. La gestión de estos casos en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha llevado a algunos observadores a cuestionar si las acusaciones son parte de una estrategia más amplia para evitar que ciertos candidatos lleguen al papado.

La campaña de desinformación no se ha limitado a estos dos candidatos, sino que también ha afectado a otros prelados, como el cardenal africano Fridolin Ambongo, al que se le ha acusado de “anti-LGBT” en medios tradicionalistas, o al cardenal húngaro Peter Erdő, quien ha sido vinculado de manera exagerada al primer ministro Viktor Orbán. Incluso figuras de la talla del cardenal alemán Reinhard Marx, acusado de “riesgo de cisma”, y el cardenal francés Jean-Marc Aveline, cuya fluidez en italiano ha sido puesta en duda, han sido blanco de ataques en los últimos días.

La historia del Cónclave ha mostrado que, en ocasiones, la desinformación ha jugado un papel importante en la elección del Papa. En 1846, antes del Cónclave que eligió a Pío IX, circuló un rumor falso sobre la salud del cardenal Mastai-Ferretti, quien luego se convirtió en el Papa más longevo de la historia moderna, con casi 32 años de papado. En el Cónclave de 2013, durante la elección de Francisco, también se difundió un rumor falso sobre la salud del entonces cardenal Jorge Bergoglio, asegurando que solo tenía un pulmón. Este rumor llegó a ser tan influyente que varios cardenales lo interrogaron durante las votaciones.

Sin embargo, la escala de la desinformación actual, amplificada por las redes sociales, no tiene precedentes. Según Il Manifesto, sectores conservadores de Estados Unidos están detrás de parte de esta estrategia, que ha estado en marcha desde 2013 para contrarrestar el legado reformista de Francisco. Además, medios como La Stampa han señalado al cardenal Raymond Burke como una figura clave en el ala tradicionalista, que estaría buscando influir en la elección del próximo Papa a través de sus conexiones con cardenales moderados y ultraconservadores.

El riesgo, advierten los expertos, es que estas campañas de desinformación logren influir en los cardenales indecisos, especialmente aquellos de África y Asia, cuya influencia podría ser determinante en la elección del nuevo Papa. Los sectores más conservadores están trabajando para que el próximo Papa sea alguien que revierta las reformas de Francisco y ponga énfasis en la doctrina y la liturgia, mientras que los sectores progresistas luchan por asegurar que el legado de Francisco perdure.

A medida que se acerca el Cónclave, la batalla no solo está centrada en la elección del nuevo Papa, sino también en el futuro de la Iglesia Católica, que se encuentra profundamente dividida entre la tradición y la reforma. En este escenario, la desinformación podría desempeñar un papel decisivo en la configuración del futuro de la Iglesia.


FUENTE: Infobae.

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