Los candidatos a dirigir a Boca y el nombre que pica en punta: Riquelme se juega la última ficha en la previa del Mundial de Clubes

La reciente salida de Fernando Gago marcó un nuevo capítulo en la inestabilidad de Boca durante la gestión de Juan Román Riquelme como dirigente.

En menos de cinco años, el ídolo xeneize ya acumula cinco entrenadores principales, una cifra que evidencia la falta de continuidad en un área clave y que ahora vuelve a exponerlo. La presión es enorme y en el entorno del club ya lo admiten: «Román ya no puede volver a fallar. Esta es su última ficha, ya no quedan más culpables. El próximo es él”.

La frase retumba fuerte en los pasillos de la Bombonera, pero también en Ezeiza, donde el oficialismo construyó su búnker desde el primer día. Porque si bien las críticas del hincha apuntan con frecuencia al juego del equipo, cada vez es más común que la mirada se desvíe hacia la conducción. Y especialmente hacia Riquelme, que supo erigirse como referente futbolístico del club y ahora paga el precio de sus decisiones como directivo.

El despido de Gago, que duró apenas seis meses y medio en el cargo, se suma a una lista que incluye a Jorge Almirón (siete meses) y Diego Martínez (nueve). Todos ellos lejos de alcanzar un ciclo duradero o un proyecto sostenido en el tiempo. Lejos, también, de ese ideal que el propio Riquelme había expresado años atrás cuando todavía no ejercía como dirigente: “Como club debés tener claro qué es lo que querés, qué camino querés. Si vamos a cambiar el técnico cada año, bueno, veremos cuándo lo pegamos”.

Ahora, con Mariano Herrón nuevamente como interino –al menos para dirigir ante Tigre–, Riquelme volvió a activar su lista de contactos en busca de un nuevo entrenador. Uno que no solo conforme al Consejo de Fútbol, sino también que logre estabilizar un proyecto deportivo que hace tiempo dejó de tener continuidad.

Y en esa carrera de nombres, uno tomó la delantera: Gabriel Milito. El ex defensor de Independiente, Barcelona y la Selección Argentina, sin trabajo desde su paso por Atlético Mineiro, es bien considerado por Riquelme. Ya cuando dirigía a Argentinos Juniors, Román lo había elogiado públicamente, destacando su propuesta de juego y la identidad que lograba imprimir en sus equipos. Además, ambos compartieron etapas en la Selección Nacional, lo que suma un conocimiento personal previo que puede allanar el camino.

Según trascendió, Milito estaría más receptivo que en otras ocasiones a la posibilidad de asumir el desafío de dirigir a Boca. En el pasado, ya había rechazado esa chance, pero hoy el contexto es otro y podría estar dispuesto a dar el paso.

En paralelo, Gustavo Quinteros también figura entre los candidatos. El ex entrenador de Vélez, recientemente desvinculado de Gremio tras una campaña irregular, ya había sido sondeado por Boca en el pasado. En esta ocasión, su nombre volvió a la escena con fuerza, aunque con el correr de las horas fue perdiendo terreno. Pese a estar libre y con disposición a aceptar, todo indica que corre detrás de Milito en la consideración del Consejo.

Otra opción que siempre sobrevuela cuando hay una vacante es la de Gerardo Martino. El “Tata” fue contactado por Riquelme en el pasado, incluso antes de que asumiera en Inter Miami. Aquella vez rechazó la propuesta, pese a las altas expectativas del Consejo, lo que dejó cierto sabor amargo en la dirigencia. Aunque volvió a sonar ahora, su negativa anterior y el hecho de no haber tenido una gran salida del club de la MLS hacen que su candidatura pierda fuerza.

Por último, aparece el nombre del Kily González. Libre tras su paso por Unión, cuenta con buena relación con Riquelme y el Consejo lo tiene bien considerado. Sin embargo, su escasa experiencia y la falta de resultados de peso hacen que hoy esté un escalón por debajo en la consideración.

La búsqueda está en marcha y el margen de error es cada vez más reducido. Boca necesita un técnico que logre resultados, pero también que represente una idea clara y duradera. Alguien que pueda calmar las aguas en lo futbolístico y, sobre todo, respaldar la conducción de Riquelme, que empieza a sentir el desgaste de una gestión que prometía solidez y se encontró con turbulencias constantes.

Milito es, por ahora, el elegido. Pero como tantas veces en Boca, el final de la historia aún está por escribirse.


FUENTE: Olé.

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