Los estudios de ADN en la ropa de la preceptora Soledad Machuca comprometen aún más a su pareja, Gustavo Cardozo, imputado por el femicidio ocurrido en febrero en Posadas. La abogada de la familia afirmó que la escena del crimen fue parcialmente limpiada, pero que las pruebas genéticas y forenses son “cada vez más concluyentes”.
Nancy Jara – Red Ciudadana
La causa por el femicidio de Soledad Machuca, la preceptora asesinada el 25 de febrero en el barrio Acaraguá de Posadas, sumó esta semana nuevos elementos clave que comprometen aún más a su pareja y único imputado, el ex suboficial de la Policía de Misiones Gustavo Cardozo.
Nancy Jara, abogada de la familia de la víctima, confirmó que uno de los resultados de ADN arrojó coincidencias directas con el imputado: “Hay un resultado de ADN positivo compatible con la persona del imputado. Una cosa es que haya ADN de la pareja en una sábana que compartía en la cama, y otra cosa es que en una herida o en una ropa que ella tenía puesta en ese momento dé positivo y que sea compatible con Gustavo Cardozo por encima de cualquier otra muestra que se pueda haber tomado o de cualquier otro ser humano. Es un indicio de que efectivamente habría estado él en la escena y habría participado”.

La letrada aseguró que si bien aún resta la decisión judicial, “son indicios cada vez más fuertes que nos llevan a creer que el caso estaría, no cerrado, pero sí sumamente encaminado”.
“Alguien limpió la escena del crimen”
Respecto a la escena del crimen, la abogada indicó que fue alterada: “El resultado primigenio de las muestras levantadas arrojó unos 30 puntos, más o menos, de presencia de rastros genéticos desde el baño hasta la habitación donde yacía el cuerpo de Soledad. Cuando una escena es limpiada con ciertos productos, la presencia de la sangre se detecta de igual manera, pero el problema es que el resultado de ADN es imposible de dilucidar. Y eso pasó en ciertos sectores de la casa, que evidentemente fueron limpiados por alguien, y las pruebas dieron positivas para contenido genético, pero no se pudo determinar a qué contenido se refería”.
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Jara también remarcó que hubo evidencia que se perdió: “Hubo un montón de manchas o de secciones que se perdieron, que si bien están acreditadas, no podemos decir a quién pertenecen porque no se pudieron cotejar. Nosotros estimamos por el uso de lavandina o de algún producto similar”.
A pesar de las dificultades, destacó el valor de los elementos forenses disponibles: “Más allá de la investigación exhaustiva que se está haciendo, tenemos dos grandes ventajas. Una es que el cuerpo ‘habló’, y la otra es que la casa se manifestó. Es muy difícil hoy con la tecnología que hay poder ocultar una escena de crimen. Yo no pude estar porque todavía no era parte de la querella, pero por lo que comentaron testigos, la escena estaba más que clara”.

Finalmente, señaló que aún resta comprender el motivo del crimen: “Si bien nosotros manejamos diversas hipótesis, que en su momento oportuno serán presentadas a la Justicia, de alguna manera ya están sobre la mesa, no podemos saber con certeza por qué. Y lo que más nos cuesta entender es por qué de esta manera. Esa es la parte que no sabemos y puede que no la sepamos nunca”.
El resultado de las pericias
El lunes pasado se supo que el resultado de las pruebas de luminol determinaron la presencia de rastros de manchas de sangre en la habitación de la vivienda donde fue hallada sin vida la preceptora Soledad Machuca.
Además, muestras de ADN extraído del cuerpo de la víctima, concretamente de sus heridas, coincide con el análisis genético de su pareja detenido.
Soledad Machuca, de 34 años de edad, se desempeñaba como preceptora en el Centro Educativo Polimodal (CEP) Nº 36 y fue hallada sin vida en la noche del martes 25 de febrero, en su vivienda.
Por orden del juez de turno, Fernando Verón, se practicó una autopsia, cuyo resultado confirmó que la causa de la muerte fue un traumatismo de cráneo. Su pareja, Gustavo Cardozo, suboficial de la Policía de Misiones al momento de registrarse el femicidio, fue detenido en relación al hecho.

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