Juan Carlos Marchak, uno de los fotógrafos más destacados de Misiones y el país, anunció su jubilación después de más de tres décadas de trayectoria. Aunque se aleja de la escena diaria, el fotógrafo no se retira de la profesión y seguirá capturando momentos únicos. Su legado, marcado por innumerables logros y momentos históricos, perdurará en cada imagen que ha inmortalizado.
Juan Carlos Marchak, un referente de la fotografía misionera y nacional, tomó la decisión de jubilarse luego de más de 35 años dedicados al fotoperiodismo. Con una carrera que comenzó en los años 80, Marchak fue testigo de los grandes cambios que experimentó la fotografía y, sobre todo, de cómo la tecnología transformó el mundo del fotoperiodismo. A lo largo de su carrera, Marchak se destacó por su trabajo en medios locales y nacionales, siendo protagonista de hechos históricos y cubriendo una amplia variedad de eventos, desde el automovilismo hasta el nombramiento de las Cataratas del Iguazú como una de las maravillas del mundo.
«Empecé en 1984, en El Territorio, como un chico muy joven, primero lavando autos y luego como chofer del diario. No tenía ni idea de fotografía, pero me fue apasionando», comentó Marchak sobre sus inicios. Fue en ese período que su vida dio un giro hacia la fotografía, gracias a la influencia de fotógrafos como Luis Jacquet, Rodolfo Fonseca y Juan Carlos Klimchuk, quienes lo guiaron en sus primeros pasos con la cámara. «Fue todo a base de prueba y error. Recuerdo que cargábamos las cámaras manuales con película en blanco y negro, y solo después de revelarlas podíamos saber si la foto había salido bien», agregó.

A lo largo de los años, Marchak fue perfeccionando su técnica y entendió que la fotografía era mucho más que un simple clic. «No es lo mismo sacar fotos que hacer fotos. Cuando sacas una foto, solo apretas el disparador, pero cuando haces una foto, tienes que pensar en el encuadre, la luz, el fondo, y luego apretar el disparador», reflexionó. Con el tiempo, Marchak se convirtió en uno de los fotógrafos más destacados en el ámbito del fotoperiodismo en Misiones y en todo el país, siendo reconocido por su dedicación, su ojo para el detalle y su capacidad para capturar momentos únicos.
Un hito en la fotografía de las Cataratas del Iguazú
Uno de los momentos más emblemáticos de su carrera fue la cobertura del nombramiento de las Cataratas del Iguazú como una de las nuevas siete maravillas del mundo natural. Marchak tuvo la oportunidad de estar presente en ese histórico evento desde un helicóptero, lo que le permitió tomar una fotografía que sería utilizada en la campaña global de promoción de las Cataratas. «Fue una experiencia única. Estaba arriba del helicóptero, muy comprometido con el trabajo, y todo tenía que salir bien porque el dirigible solo pasaba una vez. Tuve que medir la distancia, probar con la luz, y cuando vi la foto que había tomado, supe que era la que necesitaba», recuerda con emoción. «Esa foto fue la imagen oficial de la campaña que recorrió el mundo, y me valió un reconocimiento muy especial», agregó.

El reconocimiento en el fotoperiodismo y el automovilismo
A lo largo de su carrera, Marchak cubrió diversos eventos de importancia, especialmente en el mundo del automovilismo, su gran pasión. «Lo que más me gusta es el automovilismo. Siempre me gustó, siempre me atrajo. He estado en muchos circuitos, y cada carrera tiene algo único», confesó. Además de sus coberturas locales, Marchak también participó en competiciones internacionales, incluyendo la Fórmula 3 Sudamericana y la Copa de las Naciones en Brasil y Uruguay. «Es increíble cómo un solo disparo puede capturar toda la emoción de un momento. En una carrera, todo sucede en un abrir y cerrar de ojos, y estar ahí, con una cámara, es un desafío constante», agregó.
A lo largo de los años, Marchak cubrió eventos históricos, tanto a nivel provincial como nacional, y tuvo la oportunidad de estar cerca de personalidades de gran renombre. “Tuve la suerte de fotografiar a Maradona, a Pelé, y a muchos presidentes. También estuve en la represa de Yacyretá con George Bush, el presidente de Estados Unidos. Esas experiencias fueron muy marcadas para mí”, destacó.

En su extensa trayectoria, Juan Carlos Marchak recibió numerosos reconocimientos por su trabajo en el fotoperiodismo, tanto a nivel provincial como nacional e internacional. En 1998-1999, fue galardonado con el premio Arandú como mejor reportero gráfico en fotoperiodismo. Además, tuvo el honor de participar y ser seleccionado en los prestigiosos premios WordPress. A nivel nacional, obtuvo premios otorgados por el Diario Clarín, lo que consolidó aún más su reputación en el ámbito del fotoperiodismo. Entre sus distinciones más notables se encuentran una medalla de honor por su contribución a la consagración de las Cataratas del Iguazú como una de las nuevas siete maravillas del mundo y su participación en la consagración del Río Amazonas en Iquitos, Perú, un reconocimiento que destaca su trayectoria en la fotografía internacional.

El sacrificio personal detrás de la fotografía
Uno de los aspectos más difíciles para Juan Carlos Marchak a lo largo de su carrera en la fotografía ha sido el sacrificio de momentos importantes con su familia. Con más de tres décadas de trabajo, su pasión por la cámara lo alejó en muchas ocasiones de su hogar, de sus hijos y de los momentos que muchos consideran invaluables. «Pensar que mis hijos me dicen ‘no, ya, pá, dejá de joder, todo tu trabajo ha sido en Navidad, Año Nuevo, primero de Mayo, carreras’, hay veces que tenía los cuatro fines de semana de carrera», reflexionó con un tono que mezcla orgullo y tristeza por todo lo que dejó atrás.
A lo largo de los años, el sacrificio personal se hizo evidente, especialmente en los momentos clave de la vida de sus hijos. «Por ahi digo, no estuve cuando cumplió tres o cinco años o en el acto de la salita de cinco», mencionó con nostalgia, al recordar cómo los momentos de crecimiento de sus hijos se vieron eclipsados por su dedicación a la fotografía. Aunque sus hijos ahora son adultos, con Juan Pablo trabajando y Victoria estudiando, Marchak se toma un momento para reflexionar sobre todo lo que vivió. «Y por ahí yo digo, ¿en qué momento crecieron?», se pregunta, consciente de los años que pasaron mientras él estaba detrás de la cámara, capturando otros momentos históricos.
El futuro de la fotografía y el consejo para los jóvenes
En cuanto a su evolución en la fotografía, Marchak comentó sobre los avances tecnológicos: «Hoy las cámaras digitales han facilitado mucho las cosas, pero también han hecho que muchos se olviden de la esencia de lo que es fotografiar. Antes, había que tener cuidado con cada toma, porque la película era cara y no podías desperdiciar fotogramas. Ahora, con los dispositivos automáticos, el trabajo se hace más rápido, pero también se ha perdido un poco la calidad en muchas ocasiones».
Al final de su carrera, Marchak se toma un momento para reflexionar sobre el futuro del fotoperiodismo. «Hoy en día, el fotoperiodismo ha cambiado muchísimo. Los medios nacionales ya no piden fotos como antes, todo llega por WhatsApp o en videos de las redes sociales. La calidad se ha perdido, y hay mucho saca fotos pero pocos fotógrafos», señaló.
Sin embargo, Marchak sigue confiando en el talento y el compromiso de las nuevas generaciones. «Les diría a los jóvenes que antes de apretar el disparador, piensen en lo que quieren capturar. Que miren el entorno, el ángulo, la luz. Y sobre todo, que trabajen con humildad. La fotografía es un trabajo de respeto, y es fundamental estar abierto a aprender de los demás», aseguró.

Ahora, con la llegada de la jubilación y una nueva etapa de su vida, Marchak se siente más tranquilo, aunque no deja de reconocer el desgaste físico que ha sufrido por tantos años de trabajo. «Vamos a parar un poco porque la vista ya no es la misma, los pies están cansados, un auto que se te ven a doscientos kilómetros por hora, hermano, y hay que tener reflejo, hay que estar atento», dice, reconociendo que el ritmo frenético de su carrera ya no es sostenible. Sin embargo, sigue sintiendo amor por su trabajo y espera continuar disfrutando de la fotografía, pero de una manera más pausada, «pero vamos a seguir un, un par de meses más todavía», concluye, dejando claro que aunque se retire del día a día, su pasión por la fotografía permanecerá intacta.
Con el paso de los años, Marchak deja un legado invaluable en el fotoperiodismo local y nacional. Su jubilación marca el fin de una era en el fotoperiodismo misionero, pero su legado perdurará en las imágenes que capturó y en los momentos históricos que logró inmortalizar a lo largo de más de tres décadas.








Juan Carlos Marchak: “El único disparo que no mata es el de la cámara fotográfica”






