Mariano Merchensky, en representación de Las Pastas de La Nona, junto a su madre Mabel, fue distinguido por “Trayectoria e Innovación” en el marco del 25° Aniversario de Misiones Online, celebrado este jueves en el Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento. Un reconocimiento a una historia familiar que lleva 45 años elaborando sabores que unen generaciones de posadeños.
La historia de “La Nona” es una de esas que se cocinan lento, con tiempo, trabajo y cariño. Es también la historia de una familia: Marcos Merchensky (69), Mabel Ferreyra (68) y sus tres hijos —Nicolás, Mariano y Sofía—, todos, de una forma u otra, involucrados en esta pequeña gran empresa que supo ganarse un lugar en la mesa de los posadeños con la elaboración de pastas caseras.
Desde hace 11 años, Mariano (41), quien hoy está al frente de la firma, sostiene la tradición con la misma fuerza con la que su padre amasaba las primeras pastas allá por 1979. Nacido en Capital Federal pero criado en Posadas, Mariano cursó durante casi ocho años Ingeniería Química, hasta que el llamado de la vocación lo llevó al Instituto Argentino de Gastronomía en Buenos Aires. “La Nona” es hoy su presente, su motor y también su historia familiar.
Un legado que comenzó con Marcos
“Los que iniciaron todo esto fueron mi papá y sus hermanos. Pero el que sabía el oficio, por haberlo aprendido en una fábrica en Capital Federal, era él”, cuenta Mariano. La Nona nació un 20 de octubre de 1979. Primero en Oberá, luego en Posadas, donde el primer local se instaló en la calle 25 de Mayo, entre Belgrano y Alvear.
Marcos llegó a Misiones por la recomendación de un amigo que veía potencial en la provincia. Sin pensarlo demasiado, se radicó. “El único que realmente se quedó fue mi papá”, recuerda Mariano. Como descendiente de italianos, decidió homenajear a su abuela bautizando el emprendimiento “La Nona”.
La casa central, en la que el matrimonio Merchensky vivió junto a sus hijos, guarda recuerdos en cada rincón: pasillos, la cocina, la sala de elaboración. “En 1991 nos mudamos al lugar donde hoy funciona la sede principal. Tuvimos otras sucursales en calle Rivadavia, Santa Fe y Villa Cabello, pero la única que continúa es la de Bolívar y 25 de Mayo, con unos 30 años ya en ese lugar”, relata Mariano.
El sabor del esfuerzo
¿Qué hace que una pyme familiar se mantenga durante 45 años? Para Mariano, la clave está en la constancia. “Esto es de lunes a lunes, sin excepción. Empujando con el equipo, sin bajar los brazos, siendo parte activa. Innovando, buscando siempre lo mejor para el cliente”, asegura.
El trabajo empieza desde la selección de materias primas. “Buenos productos se hacen con buenos ingredientes y procesos cuidados. Por eso no nos casamos con ninguna marca: probamos, comparamos y controlamos cada paso”, explica.
Y hay algo más: la conexión emocional con sus clientes. “No sé si somos del todo conscientes de lo que significa estar cada domingo en la mesa de tantos posadeños, pero sí sabemos que se logró con esfuerzo y amor por lo que hacemos. Queremos meternos en sus casas no solo con comida rica, sino con el buen momento que puedan vivir al elegirnos”, dice, con emoción.
Las pastas de La Nona se elaboran sin conservantes, colorantes ni aditivos. También ofrecen salsas caseras, chipas, panes, facturas, masas finas, tortas y repostería clásica. “En la sucursal hacemos unas buenas empanadas, horneadas al momento. Y en fechas especiales, como Semana Santa, proponemos menús acordes. Los clientes confían y los nuevos, por suerte, vuelven contentos”, agrega Mariano.
El equipo de trabajo también es parte de la familia. “Los chicos que trabajan con nosotros son parte de esto. Empujamos todos juntos. Buscamos un buen ambiente y estar presentes cuando alguien necesita una mano. Eso se nota”, resalta.
Tradición e innovación
Con el tiempo, los hábitos de consumo cambiaron, pero La Nona mantiene su esencia. “Ofrecemos algo clásico. Y para que algo sea clásico tiene que perdurar con calidad y con sabor. Queremos que las nuevas generaciones lo reconozcan y lo valoren como algo que les contaron sus padres o abuelos”, explica.
En el catering, en cambio, se permiten más juego y adaptación a las tendencias gastronómicas actuales, sin perder la identidad. El traspaso generacional, reconoce Mariano, no fue sencillo, pero tampoco traumático. “Aprendo todos los días. A veces no tengo el humor o las ganas, pero sentarme a charlar con mi papá es un placer. Él me da pautas no solo del negocio, sino del contexto social y económico que nos rodea”.
Marcos sigue siendo “un manual con patas”. Su hijo sostiene que “sabe cómo resolver desde la deformación de un raviol hasta un problema con las máquinas. Con mi mamá, el aprendizaje es distinto: tiene un tacto social único, calma en medio del caos, y una habilidad manual increíble para presentar platos. Es todo un arte lo que hace”, valora.
El desafío de seguir
“Lo más importante para mí es que los clientes sigan confiando. Ahora estoy yo al frente, con el apoyo de mis padres, pero el gran desafío es que no se note la transición. Que todo funcione como lo viene haciendo desde hace 45 años”, expresa Mariano con convicción.
El reciente reconocimiento por Trayectoria e Innovación que recibió en el aniversario de Misiones Online no solo honra a La Nona, sino al esfuerzo silencioso. “Está bueno que no se olviden de los que estamos acá hace tiempo, sin levantar mucho la bandera, poniéndole el hombro cada día. Quiere decir que no pasamos desapercibidos, que seguimos generando buenas sensaciones”.
Un mensaje para quienes quieren emprender
A los que sueñan con un emprendimiento familiar, Mariano les deja un consejo sincero: “Las cosas salen bien después de salir varias veces mal. No decaigan. Rodéense de gente con ganas de trabajar, que sientan la camiseta”.
Y para los que atraviesan una transición generacional, dos claves: “Primero, el que deja tiene que querer dejar, y el que toma, tener ganas de tomar. Cada uno desde su lugar de aprendiz y maestro. Segundo, de la puerta para afuera, seguimos siendo padre e hijo. Eso calma cualquier diferencia o pelea. Costó, pero lo entendí. Mis viejos también. Y ahora todo es más fácil”.







