Manuel García Mansilla renunció a su cargo en la Corte Suprema tras 40 días de su asunción. La decisión se produjo tras el rechazo de su pliego en el Senado y una medida cautelar que le impedía firmar resoluciones. El caso genera un debate sobre las designaciones en comisión y el rol del Senado.
Manuel García Mansilla, abogado y catedrático, renunció a su cargo en la Corte Suprema de Justicia apenas 40 días después de su asunción. La renuncia, presentada en un escrito, surge en medio de una controversia política y judicial. El Senado había rechazado su pliego por amplia mayoría y un juez federal había dictado una medida cautelar que le prohibía firmar resoluciones.
Contexto de la renuncia
La decisión de García Mansilla deja nuevamente a la Corte con tres miembros: Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz. El breve paso de García Mansilla por el máximo tribunal comenzó con su designación a través del decreto 137/25 firmado por el presidente Javier Milei el 25 de febrero pasado. Esta designación también incluyó al juez Ariel Lijo, quien no asumió tras negarse a dejar su cargo actual, una condición requerida por la Corte para su ingreso.
Rechazo del Senado y medidas judiciales
El Senado rechazó los pliegos de García Mansilla y Lijo, aumentando la presión sobre el primero para que abandonara su cargo. Posteriormente, el juez federal Alejo Ramos Padilla dictó una medida cautelar que le impedía firmar resoluciones por 90 días, cuestionando la legalidad del decreto presidencial. La medida fue impulsada por el abogado Jorge Rizzo y el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, argumentando que su designación comprometía la independencia judicial.
Reacciones y defensa del Gobierno
El Gobierno defendió el decreto presidencial argumentando que era una atribución constitucional del Poder Ejecutivo. Presentó un recurso de «per saltum» ante la Corte para anular la medida cautelar, pero los otros jueces no mostraron interés en tratarlo. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, aseguró que la Constitución no obligaba a García Mansilla a renunciar bajo estas condiciones, mientras que García Mansilla defendió su nombramiento argumentando que su remoción solo podría realizarse mediante juicio político.
Implicancias y futuras designaciones
El caso de García Mansilla ha generado un debate sobre las implicancias de las designaciones en comisión y el rol del Senado en el control de estas decisiones. Aunque en teoría García Mansilla podría haber continuado en su cargo hasta el 30 de noviembre, la controversia y la medida cautelar abrieron la posibilidad de judicializar las decisiones del tribunal. Los fallos emitidos por él podrían haber sido impugnados, especialmente después del rechazo de su pliego en el Senado.
La renuncia de García Mansilla plantea interrogantes sobre el futuro de las designaciones en comisión y el rol del Senado en el control de estas decisiones, sentando un precedente clave para definir los límites de las atribuciones del Poder Ejecutivo en la designación de jueces.

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