Las recientes medidas arancelarias de Estados Unidos han desencadenado caídas significativas en los mercados globales, con fuertes descensos en Wall Street, Europa y Asia. El impacto también alcanzó al mercado de criptomonedas, aumentando la incertidumbre económica mundial.
Este fin de semana, los mercados experimentaron un desplome mundial, con una significativa caída tras los recientes anuncios arancelarios por parte de Estados Unidos y ante el temor de un lunes negro. Los futuros de Wall Street mostraron un descenso notable, con el Dow Jones industrial perdiendo 1,405 puntos, equivalentes a un 3.7%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq 100 cayeron un 4.3% y un 5.4%, respectivamente.
En Asia, el índice Nikkei de Japón inició su sesión con una caída del 7%, aunque posteriormente redujo sus pérdidas al 3.5%. La situación se extendió a Europa, donde las bolsas abrieron con pérdidas considerables: Fráncfort descendió un 10%, París y Londres retrocedieron más del 6%.
Impacto en las criptomonedas
El efecto de los anuncios arancelarios también se reflejó en el mercado de criptomonedas. Bitcoin, la principal criptomoneda por capitalización, cayó por debajo de los USD 79,000, mostrando una pérdida del 5% en el día y de más del 25% desde su pico máximo. Ether, la segunda en importancia, experimentó una caída del 13%, situándose por debajo de los USD 1,600. Esta situación se agravó con el anuncio de China sobre aranceles del 34% a productos estadounidenses.
Reacciones globales y perspectivas
Las caídas de los mercados en Asia provocaron reacciones inmediatas en Europa, donde las bolsas comenzaron el lunes con desplomes históricos. El índice Hang Seng de Hong Kong se desplomó un 13.22%, siendo su peor sesión desde la crisis financiera asiática de 1997.
En Shanghái, el mercado cayó un 7.34%, y Taiwán, Seúl, y Sídney también registraron pérdidas significativas. La incertidumbre sigue creciendo, con la posibilidad de un «lunes negro» en las principales bolsas del mundo, mientras los inversores intentan navegar en un entorno de creciente tensión comercial.
La Casa Blanca asegura que más de 50 países pidieron negociar con Trump tras la suba de aranceles
Así lo afirmó Kevin Hassett, asesor económico del gobierno republicano. La medida, que ya rige, grava productos argentinos con un mínimo del 10% y genera preocupación global por su impacto económico.
El funcionario de Trump sostuvo que los contactos llegaron directamente a la Presidencia a través del Representante de Comercio de los Estados Unidos. “Anoche recibí un informe del Representante de Comercio según el cual más de 50 países se han puesto en contacto con el presidente para iniciar una negociación”, expresó Hasset.
La medida ya entró en vigencia. Desde las 00:01 del sábado, hora del este de Estados Unidos, comenzó a regir el nuevo esquema arancelario, que impone un gravamen mínimo del 10% sobre una amplia gama de productos importados. Los bienes argentinos se encuentran entre los alcanzados por esta política.
Uno de los países que intenta negociar una salida favorable es la Argentina. El gobierno de Javier Milei busca acordar una excepción total para un paquete de 50 productos de exportación. Según fuentes oficiales, diez de esos productos representan el 80% del total exportable del país.
Las mismas fuentes indicaron que el acuerdo con Estados Unidos depende de ocho condiciones vinculadas a la relación comercial bilateral. De esas ocho observaciones, cinco ya se resolvieron, dos requieren una firma pendiente, y una última necesita la aprobación de una ley en el Congreso argentino.
La medida forma parte del paquete anunciado por Trump el pasado 2 de abril, en una jornada que desde el oficialismo denominaron “el Día de la Liberación”. En esa fecha, el presidente republicano impuso un arancel del 10% a importaciones provenientes de 184 países y territorios, incluida la Unión Europea, China y naciones aliadas como Canadá, México y la Argentina. En algunos casos, el gravamen sube al 20% o incluso al 34%.
El anuncio desató temor en los mercados financieros. Bancos y consultoras anticiparon un posible enfriamiento de la economía global. JP Morgan advirtió que los nuevos aranceles podrían empujar a Estados Unidos hacia una recesión y provocar un aumento en los precios para los consumidores.
Desde la Reserva Federal, el presidente Jerome Powell coincidió con esas preocupaciones. Aseguró que la decisión del Gobierno estadounidense tendrá un impacto directo: mayor inflación y menor crecimiento económico.
Por otro lado, Hassett reconoció que podrían producirse aumentos de precios en el corto plazo, pero intentó minimizar su impacto sobre el consumo interno.
“Podría haber algún aumento”, admitió, aunque sostuvo que los aranceles no representarán “una carga pesada” para los consumidores de Estados Unidos.
Además, argumentó que los aranceles no equivalen a un impuesto, sino a un mecanismo de corrección comercial que opera según las condiciones del mercado.
“Nuestro enfoque es reducir los impuestos, el gasto y la regulación e imponer una línea de base arancelaria en todo el mundo, golpeando a los actores más duros”, explicó.
Según el asesor, los países que buscan una salida negociada lo hacen por una razón concreta: “Van a sufrir gran parte de las consecuencias de los aranceles”, sostuvo. Asimismo, Hassett respondió por qué Rusia no aparece entre los países afectados por las sanciones comerciales. Afirmó que el contexto político de Moscú condiciona su inclusión.
“Rusia está en medio de negociaciones de paz (con Ucrania) que afectan a miles de personas, por lo que imponer gravámenes no es apropiado”. Aclaró, sin embargo: “Esto no significa que Rusia vaya a ser tratada de forma muy diferente a todos los demás países durante mucho tiempo”.








