Justine, pero del Márquez de Apóstoles

En 1791 en una Francia convulcionada, y sobretodo atravesada por la crueldad y la arbitrariedad dónde los nobles y ricos denostaban la virtud y satisfacían sus perversiones a costa de los más vulnerables. Huérfanos, pobres, niños y niñas abandonados a su suerte en instituciones y luego usados y desechados, pero sobretodo despreciados por su condición de infantes pobres; el Márquez de Sade publicó Justine, un libro como mínimo controvertido y donde exponía a todos los estratos sociales y sus perversiones, sus vicios y su sexualidad. Pasó el tiempo, pero a pesar de que la sociedad evoluciona y protege a los niños, les da una cobertura a través de las leyes y las instituciones, la pobreza el gran flagelo  e hilo conductor del que los pedófilos se valen para tejer sus redes de maldad, nos trae 233 años después a Apóstoles, dónde los señores feudales de la zona han, no solo creado más Justine’s sino que, a través del uso de la redes sociales y la tecnología han comercializado y sacado provecho de esos niños y niñas explotados sexualmente, abusados tantas veces como clicks de descarga tienen sus archivos , degradados a la condición de cosa, a qué el otro sea nada, niños y niñas vecinos de estos sátrapas, que seducidos por los «señores» de la yerba y los habanos, que con videos en Youtube donde se mostraban con ositos de peluche, obsequios y promesas de mejor vida), sucumbian antes los más bajos instintos de los hermanos Kiczka; que bien pueden ser la versión masculina y moderna de la Matrona Duvergier, malvada, depravada, que hábilmente endulza los oídos de las jóvenes y las corrompe, las vende, las mercantiliza de tal manera que toda virtud desaparece por completo , convirtiendo personas sin escrúpulos carentes de amor y de capacidad de amar.  Así también algún otro streamer que bien podría ser Dubuorg (hijo), del primer verdugo de Justine en la novela, digo el hijo de este satrapa por qué como en el caso del streamer la fruta no cae lejos del árbol, joven que en uno de sus programas confesaba con la mayor impunidad (supongo dada por el poder de la Yerba Mate), como drogaba a gurises y gurisas para satisfacer sus deseos sexuales.

Así como el Márquez de Sade expuso a los depravados de la Francia de la guillotina, la justicia Misionera está exponiendo a estos depredadores de niños y a sus protectores. Nunca estuvo más claro que los varones de la yerba mate siguen pensando en la gente como sus esclavos dentro de los yerbales y dentro de sus aposentos. El mensú que supo ser inspiración de artistas para canciones o pinturas, se convirtió en un espectro infantil encadenado a los vicios y perversiones de los que alguna vez esclavizaron a toda la sociedad misionera atándola a una deuda pública que llevo más de 20 años saldar. Los secretos de alcoba que nacieron en la época victoriana y que tanto daño causaron a miles de niños y niñas abusados a lo largo de la historia de la humanidad, en Misiones con este juicio que se está llevando adelante y que expone de manera ejemplar a estos corruptos de la vida, trae un poco de justicia para las víctimas. Justicia que será tal cuando paguen con cárcel los pedófilos Kiczka y los que los ayudaron a cometer estos aberrantes hechos o a evadir la justicia cuando se profugaron.

Que la frase » con los chicos no» no sea solo eso. Un eslogan. Que este juicio traiga además de reparación a las víctimas, y cree conciencia en toda la sociedad Misionera. Que en Misiones se siga cumpliendo la frase, que los únicos privilegiados sean los niños.

Carlos Rossler.

 

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