2 de abril | “Recibí tres tiros, me explotó una granada y fui herido por morteros, pero sabía que iba a volver con vida”, el relato de un excombatiente de Malvinas

A 43 años de la Guerra de Malvinas, los relatos de quienes estuvieron en el frente siguen estremeciendo. Juan Fagundez, excombatiente oriundo de San Vicente, Misiones, compartió su historia marcada por el sufrimiento, el miedo, las heridas físicas y emocionales, y una inquebrantable voluntad de regresar a casa.

“Mi experiencia no fue buena”, comenzó diciendo Juan. Desde que salió del Regimiento 4 de Infantería de Monte Caseros, en Corrientes, la guerra ya comenzaba a hacerse sentir. El viaje hacia el sur fue apenas el inicio de un camino de penurias que se acentuaron al llegar a las Islas Malvinas. “Subimos a un avión en Río Gallegos y llegamos a la isla. Desde entonces, todo fue sufrimiento”, contó.

El excombatiente relató que la precariedad era parte del día a día, con comida en mal estado, temperaturas extremas, ropa inadecuada y «el constante desprecio. El frío fue lo que más nos mató”, afirma.

A eso se sumaron los combates. Juan fue herido de gravedad por disparos de morteros. “Recibí tres tiros en la espalda. Estuve prisionero de los ingleses durante seis días, herido, sin ropa, con la ropa de ellos, porque la nuestra la tiraron al mar”.

 

Luego del cautiverio, fue repatriado a Argentina y pasó seis meses internado en Buenos Aires. “Me operaron varias veces. Después me llevaron en helicóptero a Misiones para ver a mi familia, y así empecé también con el tratamiento psicológico”.

Las secuelas no fueron solo físicas: “Yo fui sano a la guerra y volví herido, destruido. El tobillo me lo reventó una granada, tenía heridas en el cuello y la espalda, pero seguíamos luchando con los compañeros”.

Por todo lo vivido, Fagundez insiste en la importancia de transmitir la historia verdadera. “Los chicos no saben nada de Malvinas, y tienen que aprender. Como uno sabe quién fue San Martín, tienen que saber quiénes fuimos nosotros, por qué fuimos, qué sufrimos, por qué volvimos así. Tenemos derecho a que nos pregunten también”.

Juan hizo énfasis en la diferencia de edad, “Los ingleses tenían soldados de 40, 50 años. Nosotros éramos chicos, no estábamos preparados”. Pasó 76 días en las islas, hasta que la guerra terminó y pudo volver. “Tuve miedo, claro que sí. Pero siempre pensé que iba a volver a San Vicente, a mi pueblo. Sentía que no me iban a matar, que iba a regresar. Y volví. Siempre pensando en Dios”.

 

Su voz se entrecortó al hablar del miedo, del dolor, pero también de la esperanza.

Fagundez recuerda cada momento, cada herida y habló de los países que apoyaron a los ingles y a Argentina con lamento.  “El general Moore, comandante inglés, dijo que si tardaban 24 o 48 horas más, perdían la guerra. Se estaban quedando sin municiones. Ellos ganaron por la ayuda de sus aviones Harrier, sus buques y los países aliados. Nosotros fuimos solos. Solo Perú nos ayudó, mientras que vecinos como Chile fueron en contra nuestro. Brasil, Paraguay, Uruguay, todos callados”.

Pero entre los recuerdos que más lo marcan, dijo que hay uno que resume todo el drama vivido: “Una guerra no se gana tirando. Una guerra no se gana pasando hambre. Donde faltó la comida, faltó la fuerza para levantar el fusil. Yo intentaba poner un cargador y se doblaba. El cuerpo no daba más”.

 

Fagundez describió el momento en que un mortero lo hirió de gravedad y fue arrastrado por un soldado inglés, cubierto de nieve y sangre. Fue trasladado al hospital, donde estuvo tres días como prisionero, enyesado y con suero. Luego volvió a las islas y de allí, finalmente, a su país.

Por último dejó un mensaje a la sociedad “Que sean más humanos con los veteranos. Que saluden, que pregunten. Nosotros no buscamos ocupar un lugar, solo queremos respeto. La sociedad no siempre nos quiere. A veces parece que quieren vernos mal, que nos muramos en silencio. Pero yo sigo firme con la verdad de frente”.

Y a sus camaradas, un saludo lleno de fuerza “A mis compañeros, que sigan adelante con sus familias, sus nietos, y que Dios nos dé fuerza para seguir muchos años más. Que el 2 de abril no sea solo un feriado. Que sea un verdadero homenaje a los que quedaron allá. A los que no volvieron. A los que dimos todo por nuestra Patria”.

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