2 de abril | “Ver caer a un compañero”: excombatiente revive los momentos más duros de Malvinas

Elvio Castelnovo, un veterano de Malvinas oriundo de Jardín América, recuerda con precisión los detalles que marcaron su vida desde que fue llamado al servicio militar en Tierra del Fuego, hasta el final de la guerra en 1982. Aunque se encontraba en el batallón de infantería marina número cinco, esperando regresar a su hogar después de haber cumplido su servicio, los eventos de Malvinas interrumpieron sus planes, llevándolo a un destino completamente diferente.

“Mi situación es particular a la de otros que cuentan la historia de Malvinas”, comenta Elvio mientras recuerda cómo, aunque ya estaba de baja, fue convocado de nuevo a unirse al batallón. La fecha del 7 de marzo de 1982 marcaba el final de su servicio, pero el conflicto en las Islas Malvinas cambió su rumbo. El 8 de abril, con apenas días de diferencia, el batallón fue designado para viajar a Malvinas en el primer contingente aéreo.

“Con la edad que teníamos, todos queríamos ir a Malvinas”, recuerda Elvio, describiendo la sensación de juventud, el deseo de defender la patria, algo que era común entre los soldados. El 7 de abril, el comandante les dio la posibilidad de evitar la guerra. “Nos formó en la plaza de armas y dijo, el que no quiere ir a Malvinas, que se corra al frente”.  Nadie dio un paso al frente. «Eso me acuerdo hasta hoy», dice, subrayando la determinación que sentían en ese momento.

A las 9 de la mañana del 14 de junio de 1982, Elvio y su equipo, posicionados en el cerro Sapper Hill a 10 kilómetros de Puerto Argentino, ya sabían que la guerra estaba cerca de su fin. “Vimos la bandera blanca desde nuestra posición. Sabíamos que ya estaba finalizando. Lo vimos clarito”, afirma. Sin embargo, el comandante dio la orden de un contraataque. Elvio y su grupo continuaron luchando hasta las 14:30 de ese mismo día, cuando finalmente les ordenaron replegarse a Puerto Argentino.

“Lo que más me marcó fue ver caer a mi compañero, un chaqueño llamado Eleonoro Monzón. Cayó una bomba sobre él, lo levantó en el aire y eso quedó grabado en mi retina. Eso fue lo más fuerte que viví en la guerra”, dijo.

Regresar a la vida civil no fue fácil para Elvio ni para muchos de sus compañeros. “Costó mucho conseguir trabajo. Decir que uno era veterano de Malvinas era complicado, porque en ese entonces la sociedad no estaba preparada para recibirnos como héroes”, reflexiona. Muchos excombatientes, especialmente los que venían del interior, enfrentaron enormes dificultades para encontrar empleo y para ser aceptados en la sociedad.

La historia de los veteranos de Malvinas, como la de Elvio, continúa viva. “Hoy en Misiones tenemos 462 veteranos registrados, pero más de 100 han fallecido después de la guerra. Los caídos siguen en combate en nuestra memoria”, explica.

“Quiero saludar a todos mis camaradas, a los veteranos que siguen luchando y a los que ya no están con nosotros. Este 2 de abril, como siempre, los recordamos con orgullo y con la certeza de que nuestra historia no será olvidada”, concluye Elvio con una mirada firme, demostrando que, aunque pasen los años, el legado de Malvinas sigue intacto en su corazón.

 

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