Misiones | Por la baja rentabilidad, productores tealeros aseguran que “se está haciendo un esfuerzo muy grande para buscar nuevos mercados”

El productor tealero Cristian Klingbeil expuso los desafíos que atraviesa el sector, entre ellos el atraso cambiario, el incremento de costos y la caída de la rentabilidad. A pesar del panorama, valoró los avances tecnológicos obtenidos y el trabajo sostenido para preservar la actividad y explorar nuevos mercados.

Audio: Misiones Cuatro 

En primer lugar, Cristian Klingbeil comparó la situación de los productores de té: “No es para nada distinta a la situación crítica de la yerba mate, pero se lleva más los títulos la actividad yerbatera por volumen y tradición en el país. En el té venimos pasando mal hace más de una década, con una profundización en los últimos años de eliminación incluso de teales y cierre de secaderos. Ahora estamos realmente en una situación ya desesperante, prácticamente al límite, porque las cosas no paran de subir en dólares, el combustible, la luz, que son dos cosas principales”.

Al referirse al precio de la mano de obra, sostuvo que esta “también ha tenido un incremento muy fuerte, sobre todo el año pasado, y realmente el dólar quedó recontra atrasado. Es un dólar que para los que laburamos con productos que se exportan es un ancla, es un freno a mano”.

Además, especificó: “La mano de obra ha tenido el año pasado un incremento de más del 130% y este año seguirá subiendo, no al mismo ritmo, pero no hay una compensación en el valor del dólar para poder afrontar todos los costos que van subiendo”. 

En este sentido, el productor contrastó: “El común de la gente cree que porque si laburás y exportás y agarrás dólares, estás haciendo muchísima plata, pero lamentablemente hoy es un castigo laburar para exportar”.

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Por otro lado, Klingbeil hizo referencia al precio de la tonelada dispuesto por la Coproté (Corporación de productores de té): “El precio se fijó una vez en febrero y no se volvió a actualizar más, como sí lo pudimos hacer los años anteriores, se fijó en 80 pesos por kilo el lote de té. Eso es, el valor neto y después tiene algunos plus, por cuestiones de certificación o libre de yuyo, ahí el té tiene algunos plus de precios, pero todos son iguales, quedan muy lejos a lo que necesitaríamos”, calculó. 

Por este motivo, especuló: “Hoy el precio base del té debería ser por lo menos de 120 pesos por kilo, y después los diferentes plus pueden cumplir ciertas normas de certificación o como decían, libre de yuyo, que el mercado cada vez está exigiendo más y la verdad es que no sabemos cómo afrontar esa condición que está poniendo el mercado”.  

Con respecto a las inversiones en tecnología e infraestructura, el productor consideró: “Hemos avanzado muchísimo en la tecnología, en toda la cuestión, en toda la cadena de té a granel. Nosotros estamos en el top 3 a nivel mundial de la elaboración y la forma de cosecha, en mecanización, que ayudó mucho a toda la cuestión de la inocuidad del producto, el cuidado de no estar pisoteando mucho el té, no estar en contacto con cosas raras”, detalló. 

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Klingbeil incluso mencionó que sobre el tipificado de los secaderos  “somos reconocidos a nivel mundial”, y completó:  “El ingenio misionero del productor, del secadero, de nuestros colonos, de nuestros metalúrgicos, es una cosa impresionante. Mucha gente, hasta sin estudio, ha inventado cosas realmente extraordinarias. Pero ni así, con todo ese avance que pudimos lograr experimentando y logrando cosas realmente buenas, hoy podemos competir con países que cosechan el té a mano. Con una máquina acá en Misiones se puede cosechar 20.000 kilos por día tranquilamente y en otros países, para cosechar ese volumen de té, necesitan acarrear miles de personas. Y a esos países nosotros no les podemos competir. Traen análisis que esa gente vive en una situación de pobreza extrema, no cuenta ni con un celular en la casa, viven a una taza de arroz por día, pero así y todo, nosotros no podemos competir con esa situación. Incluso me comentaba gente que ha podido viajar a promocionar el té a distintas partes del mundo y se encontraba con productores de otras partes y decían: ¿Cómo a ustedes no le puede cerrar los números con toda la modernidad que tiene su industria, en sus cosechas, teniendo petróleo, teniendo gas natural, teniendo buen clima, y nosotros les dejamos para atrás en cualquier mercado?”, relató. 

Frente a este escenario sostuvo que estos países ofrecen condiciones laborales paupérrimas y que los productores “no queremos llevar a nuestra gente a laburar por una taza de arroz, pero hoy ya el productor ya no sabe más cómo hacer la mano de obra, no podés estar obligándole a la gente a laburar por poca plata, necesitan tener un ingreso mínimo sí o sí, y ya no sabe cómo pegar la vuelta. Entonces, eso es lo que está fomentando que vayan quedando eliminados”. 

Ante esta situación, Klingbeil recordó: “Hasta hace dos años se eliminaban los teales para plantar yerba. Ahora no hay negocio para plantar yerba. Entonces, lo que más se puede ver es que hay teales que van quedando abandonados y que van ganando la capuera y se transforman en pequeños montes impenetrables que después no saben cómo volver a ser productivas a tierra”.

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En este contexto, el productor entró en detalles acerca de los mercados internacionales y la guerra de precios: “Lo que nos dicen los industriales es que es muy complicado. Hay un muy principal comprador que viene y compra prácticamente a todas las empresas exportadoras. Está reprogramando desde noviembre su visita para venir a hacer las compras y no sé si aparece o si apareció o habrá aparecido en estos días. Y ya de antemano se sabía que no iba a venir a comprar los mismos volúmenes que compraba en los últimos años. Hay mucha pelea por la cuestión del precio. Porque estos países que nos compiten ofrecen té a un valor mucho más bajo y para vender tenés que emparejar o bajar el precio. Y a nosotros los márgenes no nos dan más para bajar más”. 

Mientras tanto, Klingbeil reflexionó acerca de  la búsqueda de mercados internacionales y sus posibilidades: “Muchas empresas están haciendo un esfuerzo muy grande de salir a ver por nuevos mercados, esta modalidad de países que quieren vender totalmente libre de yuyo, de yuyo cero, té a cero. Es muy costoso, lo podemos hacer; pero con un margen diferente, con otro valor, que hoy no lo estamos pudiendo obtener. Se está haciendo un esfuerzo muy grande para buscar nuevos países, los países árabes, Europa, que antes era un mercado muy grande y después nos acomodamos en Estados Unidos. Ahora Estados Unidos se nos está complicando. Tenemos que volver a buscar los mercados que teníamos antes. Un mercado que estaba creciendo muy bien era Rusia, después se metió en guerra con Ucrania y con todos esos bloqueos que sufrió Rusia pagamos el pato nosotros también, no venimos pegando una”, lamentó.

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