“Ramón Ayala ya no está solo en la Bajada Vieja, está en todos lados”: anécdotas inéditas y legado del creador del gualambao

Joselo Schuap, secretario de Cultura de la provincia, recordó anécdotas inéditas del misionero Ramón Ayala, quien este año festejaría su 98 natalicio. Relató cómo el artista vivió la música en cada aspecto de su vida. Desde la inspiración para escribir “Posadeña linda” hasta su última presentación a sala llena en el teatro del CCK de Buenos Aires. Además, informó que este domingo lo homenajearán en la costanera de Posadas.

Tal vez te interese: Emotiva despedida a El Mensú: las cenizas de Ramón Ayala llegaron a la Bajada Vieja, donde se le tributó un homenaje al gran artista misionero

Cada 10 de marzo, Misiones celebra el Día Provincial del Gualambao en honor a Ramón Ayala, figura emblemática de la cultura litoraleña. En el 98º aniversario de su nacimiento, la comunidad le rindió homenaje, destacando su legado como cantautor, poeta y pintor.

Nacido en Garupá en 1927, Ramón Gumercindo Cidade, conocido artísticamente como Ramón Ayala, dejó una huella imborrable en la música del Litoral con más de 300 composiciones, entre ellas “El Mensú”, “El Cosechero” y “Posadeña linda”. Su aporte trascendió lo musical con la creación del gualambao, ritmo caracterizado por un compás de 12/8 que fusiona la polca y la galopa.

En el acto conmemorativo de este lunes, familiares, amigos y el público en general se reunieron en su memoria. Durante la ceremonia, el secretario de Cultura de Misiones, Joselo Schuap, resaltó la importancia de Ayala tanto a nivel cultural como personal.

Ramón Ayala, el Mensú

En diálogo con Sala Cinco, el funcionario reveló anécdotas inéditas sobre el creador del gualambao. “Yo tuve la suerte, el honor de ser su compañero de aventuras en muchas cosas, como lo fueron muchos otros, no soy el único. Tal vez soy uno de los que tuvo la oportunidad de compartir pequeñas cosas. Hay gente que estuvo con él mucho más tiempo, como Cacho Bernal, por ejemplo, que fue su compañero de construcción del Gualambao, de la rítmica, de la historia, tocó con él un montón de años. Después hay músicos que tocaron temporalmente con él, pero a mí me tocó hasta compartir vivienda con Ramón”.

“Yo vivía en la Chacra 106 y Ramón se quedaba conmigo cuando estaba por llegar muy tarde a un lugar acá en el centro. Se acordaba y se iba y me caía a mí y tenía la llave del departamento. Entonces, yo un día llegaba y estaba Ramón en casa. El tipo todo el tiempo era Ramón Ayala, no era que actuaba de Ramón Ayala. Él se levantaba a las 7 de la mañana y salía al balcón, ahí en el patio interno de la Chacra 106, de los departamentos esos que están en Aguado y Centenario. En el balcón del primer piso salía y hacía práctica de canto vocal, miraba para adentro y decía: ‘¿Viste cómo estoy vocalizando?’. Y al toque salía la vecina, escuchaba un canto en el balcón y ya le empezaba a declamar poesías a la vecina. Acto seguido, salía el marido. Ahí Ramón ya cambiaba el tono, se ponía más institucional”, contó entre risas al rememorar la relación cercana que tuvo con el artista.

Los primeros versos de “Posadeña linda”

Schuap remarcó la esencia inalterable del músico, que lo llevó a escribir los primeros versos de “Posadeña linda” durante un pleno viaje en Roma. “Ramón era maravilloso porque todo el tiempo estaba con su libretita, con su lapicito cortito, que le iba sacando la punta. Le conté a los chicos en la Bajada Vieja lo que me contó él de cómo escribió o cómo empezó a escribir, qué tienes mi tierra roja que a todas partes te llevo”.

“El Mensú” se hospedaba en una posada con corredores y un pasillo largo cuando era “viajero joven”, donde alquilaba la habitación 7 u 8 “y salía para dejar ya el alojamiento en Roma y volverse, tomarse un tren y volver a Madrid, después a Buenos Aires y luego a Misiones. Resulta que sale con su maleta y su guitarra del fondo y viene pasando por las habitaciones de al lado, las más cercanas a la calle, y escucha un chamamé. Y no puede creer. En esa época, en Roma, y que de la habitación de al lado salga un tema de Blasito Martínez Riera -misionero encima- coprovinciano de Ramón, que se querían mucho, tenían una relación afectuosa. Golpea la puerta, se abre y sale un amigo de Ramón de la infancia de Garupá. Ramón lo mira y dice: ‘¿Qué hacés acá?’, ‘¿vos que haces acá?’ le responde y ‘encima escuchando música de nuestra tierra’. Se abrazan, se emocionan y Ramón le tiene que cortar porque perdía el tren”.

“Y viajando en el taxi empieza a escribir y ahí se entiende todo… qué tienes mi tierra roja, que a todas partes te llevo, que por más que ande caminos me sigues con tu misterio. Así nació, después siguió escribiendo en Madrid, siguió escribiendo en Buenos Aires, hasta que termina… con tus noches embrujadas, tus mujeres, tus gurises, que me vas doliendo el alma”, completó Schuap.

Pero no todo fue éxitos y reconocimiento en la vida de Ayala, pues tuvo que abrirse camino solo durante varios años como cualquier artista que recién se inicia. “Esas cosas que todos hicimos para sobrevivir, pasar la gorra, remarla. Ramón se la tuvo que arreglar solo mucho tiempo y le llegó el reconocimiento que le llegó y eso, por suerte, en vida, pero durante una gran etapa de su vida él tuvo que hacerse solo contra viento y marea, peleando contra el mundo, tratando de lograr una estética misionera que él la tuvo y que hoy recordamos. No le fue fácil a este tipo, tremendo”.

La trayectoria del misionero también quedó plasmada en su relación con otros músicos argentinos y los grandes escenarios del país. “Creo que Ramón me dejó un legado. Esa última vez que yo hablé con él, esto yo lo voy a llevar hasta el último día de esta segunda oportunidad de vida que tengo después de padecer covid-19. Ramón me recibió en su casa el día después de la actuación que tuvo por última vez en el teatro en la sala Ballena Azul del CCK que Tristán Bauer le entregó un reconocimiento como figura de la cultura argentina, el máximo galardón que le puede dar la Secretaría o Ministerio de Cultura de la Nación a un tipo. Y ese teatro -al que yo fui un montón de veces a ver un montón de artistas- nunca lo vi tan lleno, y lo llenó Ramón Ayala solito, sin cantar él porque él ya estaba en silla de ruedas”.

Un artista comprometido

Otro aspecto llamativo de su obra es la manera en que describe las tareas del trabajador rural de la provincia. Sobre ello, el entrevistado expresó: “Selva, noche, luna, pena en el yerbal… si hubiera quedado su poesía solamente en Selva, noche, luna hubiera sido un hermoso paisaje misionero, pero le puso una coma y le agregó pena en el yerbal y ahí pasó a ser un artista humano, un ser humano comprometido pasó a ser Ramón Ayala”.

Finalmente, el secretario compartió un episodio emotivo acerca de los últimos momentos del cantautor, quien falleció el 7 de diciembre de 2023 en el Sanatorio Güemes de Buenos Aires tras una complicación de su cuadro de neumonía. “La última noticia que recibió en vida cuando todavía estaba lúcido fue que Cacho Bernal había sido distinguido con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Misiones. Su esposa Teresa se lo contó al oído en la mañana del día 7 y él respondió con una sonrisa: ‘Qué bien, mi amigo se lo merece’. Él falleció a la tarde”.

Este domingo 15 de marzo, a partir de las 19 horas en El Brete de la avenida Costanera de Posadas, se realizará un homenaje con música, danza y arte en su memoria. “Va a ver feria, juegos para los chicos y el escenario al lado de donde está el mural de Ramón que lo pintó un muralista chaqueño que anduvo de paso y nos dejó de regalo ese muro con la cara de Ramón. También va a estar la danza de Luis Marinoni y la compañía de arte y también la gente de la Escuela Superior de Danzas con los chicos. En la Bajada Vieja es un poco incómodo para el bailarín, porque es una bajada, entonces buscamos un lugar más amplio. Ramón ya no está solamente en la bajada está en todos lados”, cerró Schuap.

Reviví el programa completo de Sala Cinco haciendo clic aquí.

Posadas homenajeó a Ramón Ayala en la Bajada Vieja con música y danza

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas