Con la imposición de ceniza, los cristianos comienzan los 40 días de preparación para la Semana Santa, marcados por la oración, la penitencia y la caridad.
Hoy se celebra el Miércoles de Ceniza, jornada que marca el inicio de la Cuaresma, un período de 40 días dedicado a la oración, la penitencia y los actos de caridad en preparación para la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Durante las celebraciones litúrgicas de este día, los fieles reciben la imposición de la ceniza en la cabeza mientras el sacerdote pronuncia las frases: «Conviértete y cree en el Evangelio» o «Recuerda que eres polvo y al polvo volverás». Este gesto simboliza la fragilidad de la vida y la necesidad de conversión.
La liturgia de la jornada adopta el color morado, representando la austeridad y el llamado al arrepentimiento. Las lecturas bíblicas enfatizan la importancia de la conversión. En el libro del profeta Joel (2,12-18) se invita a un cambio sincero de corazón: «Desgarren su corazón y no sus vestiduras». En la segunda carta de San Pablo a los Corintios (5,20 – 6,2), el apóstol llama a la reconciliación con Dios: «Este es el tiempo favorable». Finalmente, el evangelio de San Mateo (6,1-6.16-18) exhorta a vivir la penitencia sin ostentación, con alegría y humildad.
El Miércoles de Ceniza es un día de ayuno y abstinencia, prácticas que acompañan este tiempo litúrgico de preparación para la Semana Santa.
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